Autor: Ortega y Díaz-Ambrona, Juan Antonio. 
   El centro democrático y los democristianos     
 
 Ya.    01/02/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

EL CENTRO DEMOCRÁTICO Y LOS DEMOCRISTIANOS

El país atraviesa momentos graves y cruciales. La violencia, la Intimidación y

el asesinato han vuelto a

hacer su aparición en nuestra vida pública. El riesgo de que el creciente

enfrentamiento entra los extremos

desestabilice la transición a la democracia es grande. La necesidad de mantener

en estos Instante la

cabeza fría es cada vez más apremiante. La exigencia de superar personalismos,

rencillas y "tics"

heredados resulta ineludible.

DESDE estos planteamientos se esta llevando a cabo una operación de unión

electora! al servicio del país

que, con el nombre de Centro Democrático, ha empezado a aglutinar a cuantas

fuerzas políticas se

mueven entre el continuismo de la derecha autoritaria y las posiciones del

marxismo, ambos excluidos.

EL éxito de esta operación asta siendo evidente. Gran número de partidos se han

Integrado en esta unión

del centro: Partido Popular, Partido Demócrata Popular, Federación de Partidos

Demócratas y Liberales,

Partido Liberal, Partido Popular Demócrata-Cristiano, Unión Democrática

Española, etc. Otros están en

trance inminente de unión, como el Partido Social Liberal Andaluz, la Unión

Demócrata-Cristiana, así

como importantes sectores socialdemócratas, encabezados por Francisco Fernández

Ordóñez. Por su

parte, la opinión pública ha recibido la1 unión con alivio y el apoyo del

electorado va a ser importante,

según los sondeos efectuados.

LA "operación centro" no está aún enteramente cerrada y es consenso extendido

entre log participantes

que puede y debe ser completada con la entrada da más grupos socialdemócratas y

democristianos. Poro

la realización de este deseo no depende sólo de la buena voluntad de loa

integrantes de! Centro

Democrático, sino de los demás grupos que han sido invitados a participar.

LA respuesta de algún grupo democristiano, como el que encabeza el señor Gil-

Robles, ha sido a este

respecto especialmente negativa e Injusta, calificando al Centro Democrático en

términos tan absurdos,

que más valdría no tener´ que remover. No es cuestión de analizar ahora el

acierto o desacierto del señor

Gil-Robles en su dilatada vida política, ni de evaluar las consecuencias de sus

actitudes para el pueblo

español y para sus propios ^seguidores. Dejemos eso para loa historiadores, ya

que se trata de una figura

histórica. Pero sí es el momento de recordar que en la gran operación de´ Centro

Democrático están

trabajando de buena fe muchos democristianos que han • visto defraudadas sus

esperanzas de rápida

unión de la democraciacristiana, precisamente a causa de actitudes

intransigentes.

EL señor Gil-Robles es, por supuesto, muy dueño de negarse a entrar en el

Centro Democrático, hoy

en forma

Juan Antonio ORTEGA

DIAZ-AMBRONA

• • «

(Continúa en, pág. sigte.)

EL CENTRO DEMOCRÁTICO...

(Viene de la pág. anterior)

rían, e intentar ir solo, una vez más, a las elecciones. Le deseamos más suerte

que en anteriores

oportunidades. Pero los demócratacristianos que trabajamos hoy por un gran

Centro Democrático unido,

no estamos dispuestos a que se nos niegue nuestro carácter democristiano, ni a

que se nos hagan rídiculas

imputaciones de "neofranquísmo" desde el prefranquismo.

POR el contrarío, creo que podemos demostrar que la creación del Centro

Democrático es consecuencia

directa de la falta de clarividencia y generosidad de quienes se empeñan en no

reconocer otro modelo de

cambio político que el decretado por ellos desde hace años en circunstancias

bien distintas a las actuales.

La formación de ese Centro es el efecto inevitable de una cerrada posición

política que pide

reconciliación a los demás, pero no da ningún ejemplo de reconciliación, que

clama por la amnistía, pero

no amnistía ella misma a sus adversarios.

ES lamentable tener que decir cosas como éstas. Hubiera preferido guardarlas aún

más tiempo fuera de la

discusión pública. Pero cuando se nos ataca insidiosamente en declaraciones

públicas y en boletines de

partido es necesario hablar para que resplandezca la verdad. Y la verdad es muy

simple: el Centro

Democrático, que tanto desagrada (y asusta) a algunos democristianos

"homologados", se ha formado

básicamente por la incapacidad de esos mismos democristianos de asumir y

resolver el problema de la

unión de la democracia cristiana y su papel protagonista en el centro del

espectro político, Así de sencillo

y así de triste.

NOSOTROS queremos construir y estamos construyendo una opción política moderna

que desempeñe en

España la función de las grandes d e m o c r a cías cristianos europeas; es

decir, que sea homologable

funcionalmente, pero no mimética, a esas opciones europeas. Es posible que esto

sea un error. Pero me

parece mayor error hacerse fuerte en una "homologación" internacional para

triturar la unión de los

democristianos y alumbrar un tipo de democracia cristiana raquítica e Inviable

en nuestro país.

LOS demócratascristianos que estamos en el Centro Democrático no excomulgamos a

nadie de

nuestra ideología. Damos la bienvenida a todos los afines. Queremos una

democracia cristiana nueva,

plenamente desconfesionalizada, como pide la Iglesia y conviene al país;

queremos encontrar una nueva

fórmula acorde con las necesidades de nuestro pueblo, lo que incluye una

colaboración estrecha con

liberales y socialdemócratas. Pero, sobre todo, no queremos cruzarnos de brazos

ante planteamientos que

estimamos equivocados y que sólo nos conducirían a explicar dentro de unos años

al pueblo español por

qué no fue posible la democracia cristiana.

Juan Antonio ORTEGA DIAZ-AMBRONA

 

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