Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Comisión de reglamento. 
 Comunistas y vasco-catalanes abandonan al P.S.O.E. En el tema de la censura  :   
 y aceptan abordar el problema en el terreno elegido por el Gobierno. 
 Informaciones.    29/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

COMISIÓN DE REGLAMENTO

COMUNISTAS Y VASCO-CATALANES ABANDONAN AL P.S.O.E. EN EL TEMA

DE LA CENSURA

Y ACEPTAN ABORDAR EL PROBLEMA EN EL TERRENO ELEGIDO POR EL GOBIERNO

Por Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 29

EL presidente de HUNOSA y directivos del I.N.I. dialogaron ayer en las Cortes con la ponencia de

Economía y Hacienda. Hoy, en el palacio legislativo, se reúne la comisión de urgencia. ¿Generalidad,?

¿Amnistía? ¿Qué decretos-leyes, en suma? La ponencia constitucional hará hoy mismo a la Prensa otro

pequeño adelanto de lo que en su seno se articula.

La crisis abierta por la dimisión de Ignacio Camuñas, ministro para las Relaciones con las Cortes, fue

ayer, con el entierro del capitán Herguedas, el tema político de fondo sobre el que se bordaron las

sesiones del Congreso y del Senado en torno a los proyectos de ley de Reglamento y de Medidas

Urgentes de Reforma Fiscal. El Senado ha sido la Cámara que mayor velocidad na imprimido a sus

debates, hasta el punto de que ya puede considerarse ultimado su propio Reglamento. Ello evidencia que

cuando todo está pactado y bien pactado fuera de la sala de comisiones, el debate se simplifica; dentro.

De este modo ha quedado destruida la vieja imagen de las Cortes orgánicas, donde las discusiones se

eternizaban, porque cada procurador era un partido sin esperanza de victoria, pero con el beneficio de

poder hablar sin tasa para él diario de sesiones o para cierta Prensa amistosa.

La discusión del Reglamento en el Congreso ha tenido mayor entidad, sin perjuicio de la rapidez de su

examen. Durante la mañana y la tarde se entró en el proceloso mar de los controles del Ejecutivo por las

Cámaras. Las dificultades comenzaron en el artículo 130, cuyo texto definitivo consagra la posibilidad de

que el Gobierno, ante una interpelación o pregunta, "pueda declarar que no puede contestar, indicando el

motivo". El señor Gastón, miembro del Partido Socialista de Aragón, indicó el riesgo de que se haga

extensiva a las Cortea una especie de silencio administrativo, y el comunista Ramón Tamames puso de

relieve la condición "escapista" del artículo, que permite al Gobierno enfriar los problemas.

UN PAR DE MIÑONES

El dúo que el Gobierno ha movilizado para la defensa de sus puntos de vista se ganó ayer una paga extra.

Tanto el señor Pérez Llorca como el señor Herrero de Miñón actuaron con diligencia y entusiasmo, tal

vez, en el caso del segundo, con un excesivo nivel de decibelios en una voz que uno de sus compañeros

de comisión comparó, en murmuración privada, con la de Alfredo Amestoy.

Cuando se llegó al artículo 134, el debate ganó temperatura. Se trataba de establecer cómo controla el

Parlamento las delegaciones legislativas al poder ejecutivo. La ponencia se dividió. La minoría de

izquierda, con el tinerfeño Fajardo al frente, quiso matizar en el sentido de garantizar que el Gobierno ten-

ga que explicar el uso de las autorizaciones parlamentarias recibidas. Los comunistas pedían

convalidaciones del Congreso para considerar correctos las ejecuciones gubernamentales de las

delegaciones legislativas. Y la mayoría de la ponencia, entendiendo por tal a los representantes de U.C.D.,

abogaba sencillamente por la supresión del artículo. La discusión se complicó con tecnicismos cuya

reproducción resultaría tediosa. Baste resaltar, para el puro interés político, que en las dos alternativas

ensayadas para el artículo 134, los diputados empataron a diecisiete votos. Todas las miradas se volvieron

hacia el señor Arana Pelegrí, de la minoría vasco-catalana, que tenía instrucciones de abstenerse. Y lo

hizo. De esta manera sé llegó a un "impasse" momentáneo que habrá de sustanciarse en el Pleno. Todavía

intentó el ucedista Pérez liorca sacar del empate una consecuencia victoriosa para la fracción de la ponen-

cia partidaria de suprimir el artículo, pero el socialista Gómez Llórente conjuró el despropósito. Lo que

no se vota no puede ir al Pleno de la Cámara. Y este criterio fue el que prevaleció.

DAVID ARROJA EL ARPA

Toda esta historia se desarrollaba en sesión matinal y continua, de diez a dos. Por la tarde, la expectación

aumentaba, pues la discusión correspondía al artículo 135 bis, que contempla el voto de confianza y

censura, como el Gobierno, con su reciente y ya famoso proyecto dé relaciones Ejecutivo-Parlamento, ha

convertido en papel mojado la regulación reglamentaria, flotaba en el ambiente de la comisión un cierto

olor a pólvora polémica. Por supuesto, todo el arsenal se consumió en salvas. Una enmienda «in voce» de

Pérez Llorca, apoyada por los comunistas mediante una estratégica abstención, probablemente pactada en

la Junta de portavoces, dio en tierra con todo el aparato argumental socialista, aliancis-ta y mixto. El

señor Arana no sé abstuvo esta vez, sino que votó, en nombre del «Pacte», a favor del pacto. Es decir, del

pacto de hacer pasar al Pleno de las Cámaras toda la cuestión de la censura. Con ello se acepta la

regulación extrarreglamentaria ideada por el Gobierno. Solé Tura explicó el cambio de actitud comunista.

Su grupo ha preferido «volcarse» en la discusión de la regulación que el Gobierno propone. Por su lado,

Joaquín Arana explicó, su voto. Dijo que «ambas mayorías» (U.C.D. y P.S.O.E.) necesitan a las minorías,

y que a éstas sólo se les reserva dos opciones. Cuando aquéllas se ponen de acuerdo, oficiar de

convidados de piedra. Cuando se enfrentan y empatan, hacer de David, «pero acertando en la pedrada a

Goliat».

Entre los duendes de pasillos circulaba la versión de que está cada vez menos lejana la recomposición del

Gabinete . Suárez con los consabidos ministros vasco y catalán. ¿Pero cuáles? La dimisión de Camuñas,

enfrentado con Suárez y Abril, ha dejado abierta una fisura que, de momento, puede quedar amortizada.

DOS VICEPRESIDENTES SE ENFRENTAN

En torno al proyecto del Gobierno sobre censura o regulación del control parlamentario, Gómez Llórente,

vicepresidente segundo del Congreso, y Jesús Esperaba, vicepresidente primero, sostuvieron una breve

diatriba. El socialista defendía que la Comisión de Reglamento debe normar las cuestiones de censura y

confianza sin dejarse arrastrar por la maniobra del Gobierno. El diputado «ucedista» replicaba que él pro-

yecto combatido por Gómez Llórente ha sido la respuesta del Gobierno a la censura, intentada contra el

ministro del Interior, a propósito del caso Blanco. «Me entristece —comentó el socialista— y hasta me

estremece oír decir que la iniciativa de un Gobierno responde al hecho de que el Congreso haya decidido,

en uso de su soberanía, plantear una moción de censura contra un miembro del Gabinete.»

El problema que entraña la existencia de dos Cámaras —Congreso y Senado»-´ fue resaltado, por

Esperabé. ¿Cómo la primera puede invadir, con regulaciones específicas, el terreno de la segunda? Fue

una pregunta que quedó flotando.

ASI HABLO ENRIQUE BARÓN

La Comisión de Economía y Hacienda, mientras tanto, avanzaba en el articulado de las normas urgentes

de reforma fiscal. Era la de ayer una sesión diametralmente distinta de la desarrollada en la víspera. Una

de las intervenciones de la jornada inaugural merece reconsideración por reflejar, con claridad, la postura

socialista. Dijo Barón:

1. Los socialistas consideramos que la crisis económica es grave, pero sin los tintes dramáticos de la

gran depresión del veintinueve.

2. La opción básica de la política gubernamental es la protección del gran capital. Para ello ofrece:

a) La reducción del déficit exterior.

b) La contención de precios, con dos soportes que son la reforma fiscal a base de retoques financieros y

la estabilización salarial para recomponer las expectativas empresariales, con una política recesiva en

reserva.

Los socialistas —según Barón— consideran:

1. Que la cuestión fundamental es la creación de una política de empleo. Según el Instituto Nacional de

Estadística (datos de mayo), hay 750.000 parados, de los cuales el 70 por 100 no recibe ayuda

alguna. En algunas regiones (Andalucía, Extremadura, Canarias...) se duplica la media nacional.

2. Se ha cerrado la «exportación del paro», y como el sistema no crea empleo, .hay casi trescientas

mil personas que buscan un puesto de trabajo por primera vez.

El tipo de incremento económico del régimen anterior fue poco creador de empleo. Entre 1965 y 1971 no

se llegó al 1 por 100 anual. De 1972 a 1976, el avance fue prácticamente nulo.

Para lograr el pleno empleo hay que crear en cuatro años de ´1.800.000 a 2.200.000 puestos de trabajo.

Esto exige cambiar de modelo económico, con medidas específicas favorables a la pequeña y mediana

empresa, inversiones en viviendas, obras públicas, etc.

La crisis económica tiene salida. Para los empresarios es vital ir a una verdadera negociación con las

centrales, sin extraer de esa negociación asuntos de interés específicamente sindical.

Asi hablaba, aproximadamente, Enrique Barón, socialista, en la tarde del martes 27 de septiembre.

 

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