Autor: TÁCITO. 
   La oportunidad de Tácito     
 
 Ya.    04/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA OPORTUNO DE TACITO

EN los anales del siglo I de nuestra era, Publio Cornelio Tácito escribía en la primera pagina de sus

"Historias": *El que quiere hacer profesión de fe y de verdad incorrupta, no debe escribir de alguno con

afición ni con odio particular." Con ese espíritu, durante máa de tres años se publicó con asiduidad regular

esta columna.

LA. contemplación de los asuntos públicos que a todos afectan fue sugiriendo un pensamiento y produjo

una serie de reflexiones. Cuando no se puede ser actor, la única influencia posible se reduce a intentar

sembrar ideas. Lo hicimos con riguroso respeto de la "verdad incorrupta" y sin "afición ni odio

particular".

NO ocultamos, sin embargo, en ningún momento, que las ideas engendran su propia dinàmica y que la

publicación de un pensamiento supone un cierto compromiso de intentar realizarlo cuando las

circunstancias lo permiten. Defendimos siempre un modelo político de sociedad democrática, pluralista,

permisiva y libre. La Instauración de un sistema europeo y la creación de un centro moderado en el que

pudieran encontrarse todos cuantos, procedieran de donde fuere, aceptasen el compromiso de mantenerse

alejados de los extremos, propiciando la oposición de una vida política distinta de la que nuestra historia

nacional refleja.

FUNDAMENTA L M E N T E, * pensamos que nuestra postura y actitud fueron correctas. El

comportamiento del pueblo español a lo largo del último año prueba que esta sociedad aspira

precisamente a un modelo muy similar al por nosotros defendido. El mérito reside, simplemente, en haber

sabido sintonizar con el pueblo vivo que nos rodea. Por una vez las Casandras se equivocaron y el

tremendismo debe esperar mejor coyuntura.+

RETIRARSE ahora sería ciertamente lo más cómodo, aunque, tal vez, no lo máa congruente. Las ideas

.comprometen a los hombres, y cuando se tuvo la decisión de explici tarlas hay que tener la voluntad de

intentar aplicarlas. Eso y no otra cosa es el sentido cívico, aportar al manejo de los asuntos públicos las

ideas y la experiencia acumuladas.

LOS hombres que se reunieron para escribir en común esta columna no tuvieron como objetivo

inmediato su transformación en un partido político. Defendieron1 siempre, eso sí, la necesidad de que

surgiera una poderosa fuerza política en el centro capaz de amortiguar los extremos y de conducir el

tránsito. Primero el Partido Popular y ahora el Centro Democrático son dos •respuestas sociales que

justifican con creces las horas dedicadas al empeño.

ESTE comentario se publica en la víspera del I Congreso del Partido Popular. Ahora, nosotros y otros

muchos unidos, tenemos la oportunidad de ofrecer una alternativa política que responde a toda una

trayectoria teórica. Con idéntica fe, defenderemos soluciones concretas, intentaremos aportar al común lo

mejor que podamos dar. Creemos que la vida social es un conjunto de aportaciones, que el equilibrio sólo

se consigue si todas las partes exponen con claridad sus ideas y defienden sus intereses y que es deber de

todos concurrir, honesta y lealmente, a la construcción de un futuro en el que podamos sentirnos

realizados.

NO nos hacemos ilusiones, el camino será duro y difícil, fuerzas poderosas se oponen a la pérdida de sus

privilegios o a la instauración de un orden democrático opuesto al clima revolucionario. Sin embargo, un

pueblo sereno siempre encuentra la senda para afirmarse y ahora el reto histórico es muy claro: existe la

posibilidad efectiva de terminar para siempre con todas las luchas civiles, de edificar con el consenso de

todos una sociedad civil tal como la que siempre defendimos.

TÁCITO ha sido una" postura ante la vida, un compromiso moral; el Partido Popular y el Centro D e m o

c r á tico son compromisos políticos de más amplia base y dé intereses negociados, implican militància

disciplinada y, necesariamente, parcialidad. Tácito puede ser aún útil cuando se trate de grandes

principios, pero, implicado en el juego, ya no podría escribir semanalmente sin una "afición particular".

Por lealtad a lo que fue y a lo que nuestros lectores apreciaron en él, Tácito quiere mantenerse fuera del

juego diario, implica a sua hombres, pero guarda, para cuando la ocasión lo pida, el seguir haciendo

"profesión de fe y de verdad",

TÁCITO

 

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