Autor: Callejas, Juan José. 
 Aprobada la amnistía. 
 Cauce para la convivencia  :   
 Las Cortes aprobaron ayer, por absoluta mayoría, el proyecto de ley pactado entre UCD y la izquierda. 
 Pueblo.    15/10/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

APROBADA LA AMNISTÍA

MADRID. (PUEBLO, por Juan José CALLEJAS.)

A las dos y inedia de la tarde de ayer, el hemiciclo de las Cortes Españolas era una fiesta. Los

congresistas, puestos en pie, aplaudían frenéticamente la aprobación del más importante tema. que hasta

hoy ha llegado al Parlamento: la amnistía. El resultado cíe la votación no deja lugar a dudas: 296 votos a

favor, dos en contra, 18 abstenciones y un voto nulo. Se hablaba de que, más que de una ley de Amnistía,

se trataba de una reconciliación nacional. De una consolidación de la democracia y .una pacificación de

los espíritus, porque, como muy bien dijo el representante de la minoría vasco-catalana, señor Arzallus,

«la amnistía no es sacar los presos a la calle, sino el derecho a la vida que algunos pueblos del Estado

están reclamando».

La ronda de oradores se inició con la intervención del portavoz de Alianza Popular, señor Garro Martínez,

para explicar la abstención de su partido en el tema de la amnistía: «Parece —«firmó el señor Carro—

que la preocupación fundamental es amnistiar en lugar de gobernar.»

Un espectáculo curioso se produjo cuando el señor Carro se dirigió al ministro de Justicia, Landeíína

Lavilla, y, en tono conminatorio, le recordó unas declaraciones hechas a una, determinada revista en

las que el ministro manifestó que «la frecuente concesión de la amnistía genera un ambiente de

permisibilidad e inseguridad y un clima de impunidad absolutamente negativos para la convivencia».

RECONCILIACIÓN NACIONAL

Después del ex ministro, intervino Marcelino Camacho, en nombre del Partido Comunista. Su argumenta-

ción se basó en el hecho de que el proyecto de ley de Amnistía suponía una reconciliación nacional. «Los

comunistas -afirmó textualmente Marcelino Camacho— hemos enterrado nuestros muertos y nuestros

rencores. Queremos que éste sea un- acto de unanimidad nacional.»

Pidió luego a Alianza Popular que votara a favor del proyecto.

Por el grupo de socialistas catalanes intervino el señor Trigtoer, quien afirmó que la amnistía es una señal,

de confianza en la democracia y entendimiento entre las fuerzas políticas y las nacionalidades del Estado

español.

ENTERRAR EL PASADO

Por el grupo socialista tor mó la palabra el vasco Txixki Benegas. «Yo quiero— dijo el representante

vasco— hacer una llamada a la pacificación para que todos los grupos abandonen la violencia y la lucha

armada, y se

Las Cortes aprobaron ayer, por absoluta mayoría, el proyecto de ley pactadlo entre UCD y ia izquierda

Finalizada la votación se registró el mayor aplauso escuchado hasta ahora en el hemiciclo

sumen a los que queremos construir un Estado sociaJis. ta en Euskadi en estrecha solidaridad con todos

los pueblos de España.» Este es un proyecto que entierra el pasado —dijo Benegas.

Otro representante vasco, el señor Arzallus, por cierto, él que más aplausos recibió, comenzó su

intervención. afirmando que «tenemos que darnos la mano sin rencor. Ahora estamos ante un camino de

reconciliación de credibilidad democrática. Los pueblos del Estado están reclamando su derecho a la vida

propia. Esta Cámara ha de ser hoy —concluyó el señor Arzallus— la garantía de esa transformación. De

lo contrario quedará reducida la amnistía a un acto vacío de buena voluntad».

A pesar de ciertos inconvenientes reglamentarios, el presidente del Congreso, señor Alvarez de Miranda,

concedió la palabra al único diputado de Euskadiko Ezquerra, Francisco Letamendia. A pesar de que el

Congreso esperaba que el señor Letamendia sacata la caja de los truenos, la exposición de sus tesis sobre

la amnistía sorprendió a tirios y troyanos. De entrada, el señor Letamendia criticó duramente al proyecto,

pero acto seguidlo afirmó cuo no iba a votar en contra, porque era lo mejor que en éstos momentos se

podía conseguir.

Intervinieron después otros oradores, y cerró el turno el representante de la mayoría señar Arias Salgado.

«La UCD —dijo el señor Arias— asume la amnistía y recoge como propia la bandera de una reconcilia-

ción nacional imprescindible y que habrá de concluir cuando culmine el proceso de modificación^ y

adoptación de las leyes que esta Cámara está destinada a impulsar.» «La UCD —terminó— apoya el

proyecto porque entiende que contribuirá a dotar al naciente Estado democrático de la solidez y fortaleza

para afrontar nuestro inmediato porvenir con esperanza y con autoridad.»

Terminada esta intervención, el presidente de la Cámara sometió a votación el proyecto. E] resultado,

como queda dicho,´fue apabullante. Dos votos en contra y las abstenciones de Alianza Popular (17 más un

voto, es decir, 18).

Y entonces se produjo la mayor ovación de este nuevo Parlamento, Todos los diputados, puestos en pie,

aplaudieron la aprobación del proyecto de ley sobre la Amnistía.

La sonrisa del presidente Süárez era un poema. El, a través de sus portavoces, había anunciado repetidas

ve-ces que quería un consenso absolutamente jnayoritario para este prlyecto. «No nos basta una

aprobación por pequeño ´margen.» Y, efectivamente, la Cercara respondió a este planteamiento lógico j>

conciliador. Aprobado el proyecte cíe ley, se, le-vaató la setióii.

Unos minutos, pocos, des-paós de las´cinco, se reunió el Pleno conjunto del Con-grsso y del Senado.

Un Presidente de. un país «no extranjero» —como subrayó el presidente .de ¡as Cortes, señor Hernández

Gil—, dirigió un mensaje lleno de amistad y de- deseos de la más estrecha colaboración a] pueblo

español, representado en los diputados y senadores que libremente eligió él pasado día 16 de junio.

Cuando acabó de hablar el Presidente de la República mejicana, se .levantó por ,unos minutos la sesión

del Congreso.

El tercer punto del orden del día —la cuestión de las incompatibilidades presentadas por el grupo

socialista contra tres diputados de UCD— consumió apenas hora y media dé debate.

El Pleno del Congreso, por muy escaso margen de votos —si se hubieran sumado las abstenciones a los

votos en contra, los tres diputados de UCD hubieran sido declarad os incompatibles— ganó la tesis de

UCD, y el señor Alvarez de Miranda levantó la sesión anunciando que volvería a reanudarse el próximo

martes.

NINGÚN INCOMPATIBLE

El Congreso aprobó tras algo más de una hora de debate, el dictamen de la Comisión de

Incompatibilidades, por 220 votos a favor,, 13 en contra y nueve abstenciones.

Anteriormente, la Cámara, también por votación, declaró compatibles a los señores González Vázquez

(director de la Obra de Cooperación de Lugo, cargo del que ha dimitido) y Moreno García (sobre quien el

grupo socialista había presentado un voto particular, pese a que el diputado había acreditado su cese en el

cargo de director de la Obra de Formación Profesional de Albacete) La primera votación arrojó el

resultado de 121 votos a favor; 101 en contra y 24 abstenciones. La segunda, 120, 106 y 21, con un voto

nulo.

Para defender las posiciones de sus grupos intervinieron después los señores Ales (UCD) y Martínez,

(grupo socialista). El primero expuso una sene de argumentos sobre la fecha de constitución definitiva de

la Cámara. Posteriormente, en la intervención del señor Martínez se vio que era uno de los puntos que

planteaba a. debate el grupo socialista a juicio del cual la constitución de las Cámaras, a efectos de

incompatibilidades debía fijarse el mismo día de constitución interina y no con motivo de la definitiva,

prevista para el próximo martes.

Realizadas las votaciones señaladas, el presidente del Congreso levantó la sesión hasta el martes a las

cinco de la tarde, cuando, de acuerdo con el orden del día, se abordará la constitución definitiva dé la

Cámara. Previamente, se anunció que el lunes se reunirá la Comisión de Economía y Hacienda,

 

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