Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Unas revoltosas señorías     
 
 Ya.    20/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

Unas revoltosas señorías

IMK xeñnres senadores son unos simpáticos revoltosos parlamentario",. Teníamos el recuerdo histórico

de un Senado reflexivo, mesurado, cauto, donde la vejez de sus señorías era garantía de experiencia. No

es así el actual. Mucha juventud, más fogosidad y grandes aficiones al protagonismo. Falta, disciplina. El

Congreso parece el Senado, El Senado se quiere convertir en el Congreso.

Sus señorías eo;a.ininaban ai/er, en tr>hn¡te de. iiroencia, el proi/ecto de ley de control parlamentario del

Gobierno. Lo había aprobado el Congreso en su sesión del viernes ultimo. Faltaba el refrendo del Senado.

Sus señorías no aprobaron ti proyecto. Fue una sorpresa inrinúscitla. Nosotros no estamos (iquí para decir

sí a lo que hayan los di/ttilfnlos, e.rcla-maron varios senadores.

Y sus señorías, estos revoltosos y simpáticos senadores, reclamaron su fuero, exigieron enmendar e]

proyecto, hacerlo pasar por una comisión, con debates, informe y dictamen antes de decir sí a los

diputados, y d´eecando, además, enmendarles el proyecto. Un estupendo espectáculo donde las diatribas a

las Cortes anteriores—obsesión del señor Villar Arregui—fueron tan inútiles como infundadas.

Uno, escuchando a sus señorías y reflexionando sobre el resultado de la votación, se hizo esla pregunta,

que tiene su curiosidad parlamentaria: ¿Corno se puede perder una votación sobre una ley aprobada por el

Congreso con carácter de urgencia? Vamos a ver esto. Diríamos, en primer lugar: han faltado a la sesión

tres senadores ministros, que deberían estar en la sesión.

Han faltado también cuarenta, y ocho senadores más, que acaso prefirieron otras estancias u la incómoda

que hoy tiene el Senado. Estas ausencias, algunas notorias .y notables, hicieron que el proyecto de ley,

que había de ser aprobado por dos tercios de votos afirmativos, tío pudieran alcanzarlos. Tuco 152;

necesitaba 165. Un /´.reciente ejemplo de abstencionismo parlamentario, acaso de huelya de celo

senatorial. .´Quién, sabe!

Alguien, con cierta experiencia parlamentaria y vocación muy democrática, me sugirió al oído: "Esto que

ha ocurrido es un duro golpe a la credibilidad democrática del Senado." "No, señoría. Lo ocurrido es

desinterés por la función parlamentaria; es imitar la falta de quorum de las Cortes anteriores, cuyo

recuerdo molesta tanto a algunas señorías de ahora. Es demostrar que el parlamentario hispánico es muy

peculiar, eea el régimen que sea, en el que ejerza su función." Así que, señorías, a no increpar, al menos

en esto, a las Cortee anteriores.

El proyecto de ley, que no alcanzó los dos tercios de votos y que tiene carácter de urgencia, pasa ahora a

la Comisión de Presidencia del Gobierno, donde permanecerá varios días, donde los señores senadores

tratarán de enmendar el texto de los diputados, donde se perderá un tiempo necesario, porque además el

proyecto tiene carácter provisional.

Después, señorías, originasteis deliciosos debates en torno a la reclamación del cuadro "Guernica", de

Picasso, al Gobierno de los Estados Unidos. Está difícil la negociación con ti Gobierno norteamericano, y

vosotros entablasteis un pleito de si cuando, al fin, el cuadro sea decuello a España, debe ir a un museo de

Guernica, a Barcelona a Madrid... ¿Adonde, señorías locuaces, adónde-

Nos relatasteis con todo detalle cómo bombardeó Guernica !a Legión Cóndor alemana en 1937;

aportasteis recuerdos; el señor Fernández Palacio glosó sus conversaciones con un taxista alemán; otra

señoría dijo que entre las muchas virtudes de Picasso, no estaba el ser ni espléndido ni generoso. Delicio-

so todo, revoltosas señorías, delicioso. Palabra.

A. J. G. M.

 

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