Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Sobre la necesaria objetividad     
 
 ABC.    17/03/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. MIÉRCOLES 17 DE MARZO DE 1976.

SOBRE LA NECESARIA OBJETIVIDAD

por José María RUIZ GALLARDON

Recientemente don Pedro Sainz Rodríguez nos daba un excelente consejo: no hablar sino cuando se tiene

algo importante que decir. Hablar por hablar es una expresión muy española que demuestra una de las

más deletéreas constantes de nuestro carácter. No digamos nada cuando además esa parla —o escritura—

produce confusión. Todo ello viene a cuento de lo siguiente.

Pocas verdades habrán quedado tan esplendorosamente iluminadas como la real actitud de hombres, ayer

denostados por su intervención en momentos cruciales de la segunda guerra mundial. Los recientes

artículos de Ramón Serrano Súñer, aparecidos en ABC y «La Vanguardia», han venido a esclarecer una

etapa histórica muy mal conocida incluso por los llamados historiadores. Sobre todo tras el definitivo

artículo del profesor de la Universidad de Atlanta señor Rojas, también publicado en ABC, quien, tras una

minuciosa búsqueda en los archivos del Departamento de Estado de tos Estados Unidos, deja como

definitivamente incontrovertible la versión de nuestro ex ministro de Asuntos Exteriores. Replicar en

contra de la misma, aludiendo a supuestas milagrosas intervenciones y muy honorables personas, pero

insignificantes en aquellas horas decisivas o argumentar sobre supuestas e ignoradas

alusiones, no hace sino confirmar lo que ya es indiscutible.

Por eso he traído al recuerdo el consejo de Sainz Rodríguez. A veces, lo mejor es permanecer en silencio.

Sobre todo, porque la objetividad debe de presidir todos y cada uno de los actos de los verdaderos

notarios del pasado, que no otra cosa son los historiadores.

Tanto es asi que, de seguirse criterio distinto, lleva incluso a descalificaciones de políticos actuales. Este

procedimiento por partidista resulta de escasísimo valor. Que nos guste más o menos, por ejemplo, el

pensamiento político dé don Gonzalo Fernández de la Mora no debe arrastrar nunca a calificarte, a él y a

los muchísimos que piensan como él, como político sin porvenir. Las sorpresas de quienes confunden sus

deseos con la realidad suelen ser contundentes. Pero, sobre todo, juzgar desde perspectivas racionales

impide, o debe impedir, el ejercicio, siempre recomendable, de situarse en la posición del otro para tratar

de comprenderle.

Hoy más que nunca es necesaria la objetividad. En todos. En la derecha, en la izquierda y en el centro.

Porque es señal de civilización. No digamos nada si esa objetividad se pierde cuando se trata de hacer

ciencia. Entonces el mal producido es mucho más grave. Porque la ciencia o reposa en la verdad o es

mala novelería.

J. M. R. G.

 

< Volver