Autor: Figuero, Javier. 
   Los hombres pajaro     
 
 Arriba.    17/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Paseante en Cortes

LOS HOMBRES PÁJAROS

TODOS los días, al iniciarse la sesión, la Cámara es un gorgoteo de música suprapolítica: tos rumores, las

crisis, que si estás engordando, que si fulanito... La música de la campana de Alvarez de Miranda acaba

después con el nido del cuco. Amansa a las fieras como la del santo y se hacen les luces para iniciar las

variedades: el neón, los voltios rutilantes. En esta ocasión los prolegómenos se hicieron en la penumbra.

Se hablaba de la modificación del orden del día, a favor de una moción presentada por los socialistas para

la creación de una comisión que metiese las narices en fas cárceles. Cómo interpretar, pues, en la

semioscuridad el resultado, si a media luz los besos como en el tango, o como un aviso de ios Oriol, que

manejan el papel de las eléctricas.

Para Antón Canyellas no hubo, sin embargo, restricciones. En vista de la desafortunada cosecha

decidíamos europeizarnos en vez de seguir con la perra de que Europa se españolice. Canyelfas defendía

la propuesta de solicitud de adhesión en el Consejo de Europa, y si no por Canyellas, sí al menos por

Europa merecimos el derroche de energía. Canyellas echa por delante los recuerdos: exilios,

confinamientos..., el rosario de tristezas de otros años, para llegar a la satisfacción del momento. Y el

catalán cuenta recuerdos como corderos, y por tres veces, cuanto menos, pensamos que la ha vencido el

sueño al paso de la animalada. Caza las líneas tan torpemente como debe cazar las mariposas, se le

escapan de continuo. Confunde las fechas, se le van los tiempos hasta fas concreciones de Proust. Pero no

se resigna. Dice que la sesión no es intrascendente, como quieren ver algunos. Reluce en el catalán la

sensibilidad que Wilde llamó femenina: sus torpes palabras quiere convertirlas en eternas. Es el pavo real.

El diputado Sotillo defiende la moción socialista, qué con la cuaresma de AP ha logrado abrirse camina

en la sesión. ES un pajero de biblioteca, o de hemeroteca, que muestra las noticias indicadoras de la

situación penitenciaria. Trina el discurso en agudos, amenazando siempre en el do de pacho con dejar

libre el gallo. Un agudo de pulpito que busca para la moción la conciencia entre las almas.

Solé Barbera anunciará el signo positivo del voto del PC para con la moción. Recordará a Alvarez de

Miranda que los suyos fueron y son europeístas, a su antecesor en la tribuna, la situación de los suyos en

la vanguardia de la preocupación por el problema carcelario. Será el Ave Fénix para los que intentan

Incinerar el pasado del Partido.

Vázquez, de UCD, mete mucho ruido, mueve la mano derecha como si acabase de regresar del desierto

después de hacer unos ejercicios espirituales Con Tierno. Está nervioso. Es primerizo. Es un jilguero.

Fraga está en su nueva imagen. Habla de su madre y enternece al auditorio como una cigüeña.

Letamendía, con su cara barbada de lo-ve feroz, se come en un repente todos tos corderos, todos los

sueños: «Por qué se llenan tas cárceles dé gentes del mismo tipo social, por qué tan pocos banqueros,

tantos gitanos, tanta gente sin trabajo...» Letamendia logra la expresión del día: «Convertir ios hombres

en pájaros, para luego tener oportunidad de encarcelarlos.» Letamendia es para los triunfalistas como el

cuervo de los malos augurios. Después, Verde de Aldea, de la minoría catalana. Todos a favor» todos

piando por la misma moción.

Se levanta la sesión a las siete de la tarde. La más corta de todas. En apenas dos horas de trabajo se han

ganado tos diputados el sueldo. ¡Qué pájaros son sus señorías!...

Javier FIGUERO

 

< Volver