Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   La tentación totalitaria, fuera de lugar     
 
 Ya.    27/01/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 13. 

CARTA DE AUGUSTO ASSIA

La tentación totalitaria, fuera de lugar

Querido director: Si llegamos a tener eleccioO clones", objetó, con lo que se veía que era profunda

convicción, a una referencia mía sobre las elecciones un caballero que estaba sentado a mi lado en la

conferencia de Fraga ante el Club Siglo XXI la otra noche.

´ No sé quién era el caballero, pero me dijo que dirigia una fábrica con trescientos cincuenta obreros y,

aunque semejaba persona civilizada, .su opinión era que. en vista de que unos cuantos terroristas de

izquierda y de derecha se dedican a asesinarse mutuamente y cuando no encuentran a nadie mutuo

asesinan al que seles pone por delante, ¿qué otra cosa pódemos hacer los demás españoles sino eliminar

las elecciones?

Aquí, al parecer, hasta las gentes que mandan en trescientos cincuenta obreros, lo cual, para que puedan

mandarlos, exige seguramente cualidades de paciencia y ecuanimidad, en lo que al manejo de la fábrica

se refiere, pierden toda ecuanimidad y paciencia ante la menor de las dificultades en el altar del poder

público.

¿De verdad no servímos para la democracia?

QUE al poder público no puede toserle nadie y que la autoridad es sagrada se ha Convertido en nosotros

en una segunda naturaleza tras cuarenta años de adoración de las dos cosas, y hasta a los que son

responsables, de trescientos cincuenta obreros lo único que se les ocurre es que, en vista de que unos

cuantos no guardan las reglas del juego, lo que hay que hacer es romper la baraja o, como dicen los

ingleses, volcar el carro de las manzanas.

Son los propios amigos de uno en la tertulia del café, o cuando uno se los encuentra por esos otros sitios

de Dios donde se encuentran los madrileños, los que le dejan a uno parpadeando al oírles exclamar,

perdida toda proporción de las cosas: "Desengáñate, los españoles no servímos para la democracia, y esto

a donde va otra vez de cabeza es hacia la misma situación de 1936."

Si no servimos para la democracia porque en el año, o así, que llevamos intentado establecerla no hemos

logrado convencer o derrotar a todos sus enemigos, ¿es que puede, nadie decir que servimos para la

dictadura, querido director, si después de cuarenta años de dictadura, el país sigue en las mismas

condiciones que antes, nos seguimos odiando igual y seguimos siendo presa de tas mismas

irreconciliables hostilidades, mientras la única cura que somos capaces de contemplar es otra guerra civil

y, supongo, otra dictadura, y así, "ad nauseam", cada cuarenta años?

Excepto un Franco inmortal, lo que no parece exactamente al alcance de la mano,. ¿como puede otro

dictador evi. tar que dentro de otros cuarenta años vuelva a reproducirse la misma situación de ahora, aun

en el caso poco probable de que pudiéramos encontrar otro dictador, que re* uniese las grandes

condiciones da prudencia, serenidad y entereza, aun sin incluir la suerte, que reunía Franco?

¿ Es que vamos a estar toda nuestra vida en cate baile?, pregunto, y pregunto además: ¿es que es posible

que cuarenta años de dictadura hayan abotargado de tal modo la

Augusto ASSIA

« * *.

(Continúa en pàg. sigte.)

La tentación totalitaria

(VÍQ0G de la pág. anterior)

perspicacia política de los españoles ?

¿No ven los españoles, por poco que vean, que no es la democracia, la cual, aún ni siquiera, sacó los pies

del cascarón, lo que ha engendrado aquí el terrorismo, la irreconciliabllidad y el odio?

No estamos en 1936

QUIZA lo más desconcertante es que hasta gentes que parecen perspicaces suponen que aquí puede haber

ahora otra guerra civil por las mismas causas que en 1936, y que las mismas causas ´van a producir los

misinos efectos, sin darse cuenta quizá de lo único verdaderamente indisputable y bueno que tuviéronlos

últimos cuarenta años, lo cual consiste en. que el burro ha sido sustituido por el automóvil, una sociedad

rústica por una industrial, para no hablar de que ahora don Santiago Carrillo pueda vivir en el Ritz de

Barcelona y dialogar con la señorita Carmen Diez Rivera, que nadie me negará" a mi que reprcaenta un

gran progreso respecto a con quien podía dialogar y donde podía vivir" don Santiago Carrillo en el año

33.

¿Comunistas que habitan en el Ritz pueden hacer ahora una guerra civil, y puede hacerse una guerra civil

en un país que precisa cuarenta o cincuenta millones de toneladas de combustibles cada año, que importa

un millón de millones de pesetas en mercancías, o puede Ejército ninguno serio, y qué duda cabe de que

si nosotros tenemos aquí algo serio es nuestro Ejército, puede—preg u n t o, querido director—un Ejército

serio lanzarse a una dictadura"en la que sabe que va a versé desamparada por todas las democracias del

mundo, sin que haya ahora ningún país fascista, como había Alemania e Italia en el 36, para contrarrestar

a las democracias 1,

Los que sueñan con una dictadura y tienen algo que perder mejor harían en ver antes si es posible hacer

que funcione, la democracia, me parece a mí, en fin, . señor director, con lo que quedo de usted afectísimo

amigo.

Augusto ASSIA

 

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