Autor: García San Miguel, Luis. 
   Sí es esto. Sí es esto.     
 
 Diario 16.    27/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Sí es esto. Sí es esto

Luis G. San Miguel

En unos entrñables amigos, portugueses con quienes tuve el placer de reunirme hace poco, vi reflejados,

como en un espejo, los problemas con que vamos a enfrentarnos dentro de muy poco muchos hombres de

mi generación. Me refiero directamente a quienes, con mayor o menor entusiasmo y riesgo, lucharon

porque la democracia viniera a este país.

Cuando se critica a] ré&imen establecido uno se encuentra, tarde o temprano, ante el problema del

espectador del cuento: el violinista, cansado de tanto silbido, le ofrece el violin y le dice: "Suba aquí y

toque usted."

Claro está que cabe quedarse en el patio de butacas y despecharse diciendo; "Yo no sé tocar, pero si se

quo usted toca mal." Es una opción como otra cualquiera. Pern nuestra situación no es idéntica a la del

espectador crítico porque, y eso es muy importante, además de criticar al violinista hemos dicho que

sabíamos de mejores músicos y. en muchas ocasiones (quizá imprudentemente), hemos añadido que

nosotros mismos éramos capaces de tocar. Y cuando uno ha dicho esto, su posición no resulta muy airosa

si se echa para atrás. Ha de salir del patio de butacas, aceptar el desafío del violinista y agarrar el violin.

La´gente lo espera, en cierto modo; muchos se encuentran en la calle con viejos conocidos que le dicen:

"Bueno, ya vieron los tuyos. Ahora te toca a ti." lo incitan a subir al escenario.

Algunos seguirán, pese a todo. ÍMI el palio de butacas, dispuestos quizá a criticar a lodos y cada UIHI de

los sucesivos violinistas. PPro otros, llevados quizá por los compromisos adquiridos o por.cierta afición a

la política desarrollada a amparo dc su actitud crítica anterior, subirán finalmente al escenario. El que

abajo suscribe, aun u riesgo de que el director de la publicación le llame al orden por confundir a los

lectores, declara estar hecho un lío. Y supone que esto les pasará a muchos. Pues, con el tiempo uno se

especializa en decir que las cosas están mal y llega ;i adquirir extremada competencia en ese menester.

Pero no se prepara para hacerlas uno mismo, no toma clases de violin.

Los que finalmente se decidan a subir al escenario van u encontrarse ante una situación inédita, que a

muchos les parecerá también difícil, la misma en que se encuentran los amigos portugueses: se acostaron

revolucionarios y se levantaron conservadores. En adelante ya no va a tratarse para ellos de enfrenarse

con el poder establecido, sino de defender al poder establecido; no de protestar contra el ejercicio de la

violencia, sino de aplicar esa violencia; no de contestar, sino de gestionar el presente. Los un porvenir

mejor que se anuncia, demócratas portugueses se encuentran con el poder en Ja mano y muchos se

preguntin) ";,\ ahora, .qué?"

Supongo que algunos, romo de costumbre, saldrán por !¡i tangente diciendo que todo eso os ahora más

fácil, puesto que se hace en nombre de la justicia. Sí. pero esto, que puede estar claro en líneas generales,

no siempre lo está en los detalles; a la hora de resolver un expediente´, dar el voto en una cátedra o poner

una sentencia. Y por lo demás siempre queda en pie \a gran diferencia existente entre protestar contra una

sanción injusta y aplicar una sanción. j»j; muy justa que sea. Pur miryí. necesario que Cuera el cambio dç.

rectitud, nn deberíamos ocultarnos que, para muchos, va a resultar difícil.

Pera no se trata sólo de adaptarse psicológicamente a nuevas prácticas, sino de algo más serio, y si se me

permite echarle algo de dramatismo a este renglón, bastante grave: tenemos que construir la democracia.

Porque en la sala había también espectadores que querían escuchar el concierto, bien porque les pareciera

bueno, bien porque, no pareciendo solo, preferían escuchar a protestar. A esos espectadores no les

agradaba que interrumpiéramos el concierto con nuestros silbidos.Decían que no les dejábamos escuchar

y ahora sólo loa tendremos de nuestro lado si somos capaces de tocar mejor que el que se fue con la

música a otra pnrte.

Hemos adquirido el compromiso de construir la democracia y no podemos hacer como aquellos que

preconizaron la destrucción de la monarquía y, a los pocos meses, abandonaron la república. Hemos de

proceder con mucho tiento para que eso no nos ocurra. Hemos de utilizar esa extraña mezcla de

entusiasmo y pragmatismo que se requiere, más que nunca, en los momentos difíciles. Hemos de tener

muy en cuenta que a mucha tiente un régimen le importa por ln que de él consigue, y eso que quiere

conseguir es. a menudo, algo Urn "trivial" como qiif se den las clases, lleguen puntuales los trenes y haya

muchas cosas en los escaparates.

Heñios de puder decir: "Si es esto. Si es esto", de lograr que a la gente Je guste la nueva música, y, claro

está, hemos de estar pieparados para que nuevos espectadores se levanten diciendo que no les gusta el

concierto y empiecen a silbar.

 

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