Autor: Pozo, Raúl del. 
   Un Gordo de un billón y medio     
 
 Pueblo.    23/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

UN "GORDO" DE UN BILLÓN Y MEDIO

EL señor Fernández Ordóñez —un Papa Noel sin peluca, —cantó el «gordo» poco después que lo

cantaran los niños del Colegio de San Ildefonso: un billón cuatrocientos mil millones de pesetas. Er» un

"gordo" pedrea para un país «pobre e injusto». Todos somos en el año 1978 un poco niños del Colegio de

San Ildefonso, excepto los buitres que se llevan el dinero a Suiza. La sesión parlamentaria de ayer fue

bronca, y los parlamentarios del PSOE-PCE recordaron al pueblo español que la entrada de los

presupuestos a debate y clarificación pública es el fundamento de! régimen parlamentario, La UCD —que

ganó sistemáticamente todas las votaciones— parecía; estar en el papel de manirrota, y hasta, un diputado

dé izquierda recordó que era el suyo un presupuesto de «Gran Capitán de vía estrecha». ¡Pero hay qne ve?

cuántos hombres y mujeres de este país seguirán viviendo gracias al «gordo» del señor Fernando

Ordóñez: (El 43 por 100 de este presupuesto será destinado a retribuciones de personal.)

No sólo nosotros, los de PUEBLO, disponemos de la ubre del Estado —aún- cuatrocientos ochenta

millones dé pesetas. También chuparán del bote periódicos y agencias independientes. Aunque un joven

«tory» de UCD (el señor Miranda) dijo, muy delicadamente, que estos fondos para la Prensa no estatal,

que también se agarra a la ubre del Estado, no podían, considerarse «un fondo de reptiles».

Él Gobierno aguantó impertérrito, con templanza, el huracán dialéctico de «los jóvenes leones» felipistas.

Tuvo que oír, que «el Gobierno ha cambiado de personas, pero no de técnicas retrógradas», «en casa- del

herrero, cuchara de palo»; «no es capan de cumplir con sus propios trabajadores, la España oficial —se

referían a los trabajadores de Obras Públicas^— tiéne peones eventuales», «los españoles somos iguales

ante la ley, pero algunos españoles son más iguales que otros», etcétera.

La UCD ya encaja y devuelve brillante-mente al hígado sevillano. Pío Cabanillas —según un joven

ucedista «un gallego que ha llegado a ministro»—, tras una elíptica defensa de la cultura consistente en

«que no se ate las manos al ministro, para que sólo pueda invertir en piedras y en libros», y una defensa

juglaresca de «animadores», con retranca, que contagió en risas el hemiciclo, soltó: «Si los socialistas

llegan al Poder, cosa que no deseo, y que consídeiío improbable, se sentirán trias hombres de Estado que

hombres de partido.»

Pero yo me acordé de Carrero Blanco cuando el diputado comunista Emérito Bono hizo un canto a

nuestra Marina de Guerra. La Marina no podría jugar su papel preminente —defender Canarias-, defender

las doscientas millas— con la reducción dé combustible.» «Una reducción de hecho del 70 por 100, la

asignación le restaría operatividad.»

No; ayer la Cámara no fue un casino y hubo de reconocerse que el «presupuesto de 1978 es un

presupuesto menos franquista qué tos de antes» (Trías Fargas). El presupuesto fue una amarga, siesta y no

una fiesta. Cuando el señor Meilán —que parecía llegar de un «pub» de Trafalgar Square—. con la mano

en el chaleco, acusó a los socialistas de enredarse, «comprensiblemente», en un asunto tan enrevesado

como un presupuesto, y éstos le acusaron a éste de «procurador», éste presumió de no haber, aprendido

«las cuentas de la vieja» en Presidencia —junto a Carrero— sino en Cambridge. Eso dijo el «dandy»

gallego.

Pero la España de sayal franciscano chocó violentamente contra la España laica y roja cuando un

diputado de la UCD acusó de «estatistas» en enseñanza a los del PSOE. Solana surgió como él pasmo de

Sevilla (Guerra calló toda la tarde) y puso a la Cámara en pie: «El diputado ,de 1» UCD ha manipulado

mi intervención. EL PSOE no está por la estatalización. Yo estuve en los religiosos y ellos me inculcaron

la filosofía del Estado.» Era el PSOE el, que daba a los curas lo que es de los curas y a los niños del

Estado lo que es de los niños del Estado. Porque, como dijo, Solé Tura (PSUC), «la educación debe ser un

servicio público y no un negocio».

Raúl DEL POZO

 

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