Autor: Cantarero del Castillo, Manuel. 
   al paso     
 
 El Imparcial.    24/12/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

24 diciembre 1977

EL IMPARCiAL

Tal como van las cosas, el Parlamento puede resultar una institución innecesaria. Bastaría un consejo

legislativo integrado por un representante de cada partido —un portavoz— con tantos votos delegados

como le correspondiese en función de los resultados electorales. Salvo que las disciplinas de los distintos

grupos parlamentarios sean menos rígidas y los diputados puedan tener alguna mayor autonomía. Si los

diputados, además de representar a su partido representan a fracciones del pueblo, precisan de esa mayor

autonomía individual. Si sólo representan a su partido, evidentemente no. Pero, si es así, ¿para qué tantos

diputados?

Pienso que los socialistas ganan muchos vótos potenciales cuando hacen serenas argumentaciones

sociales y económicas y los pierden cuando desatan su agresividad política. En el plano económico y

social, creo aue tienen a favor a una gran mayoría de los españoles; en el plano político, en cambio, tal

como hacen sus planteamientos, creo que no ocurre así. Si fuesen capaces de hacer la necesaria

corrección, el próximo futuro sería de ellos y harían un inmenso bien a España.

El ´debate de los Presupuestos Generales del Estado debe ser el debate parlamentario por excelencias

porque el Presupuesto es la expresión más concreta -y más sustantiva de la política. Pero no debe ser

menos importante -v en ello nadie parece reparar- el debate de su liquidación a final de ejercicio: Yo diría

que más importante aún, porque en el mismo es en el que puede valorarse mejor la propiedad y

honestidad del gasto público.

Sería ´tristísimo que se aprovechara la Navidad para librar una batalla social que abriría una herida

difícilmente curable entre empresarios y trabajadores. Y que nadie piense que es posible una economía

sin empresas y sin empresarios. Quien tal cosa diga a los trabajadores los engaña y los arruina.

Sería tristísimo ctiie el malhadado viento de violencia que sopla como una maldición sobre la piel de toro

no amainase en estos días .navideños. Seria una muestra de hasta qué punto puede secar ¡os corazones el

odio y el fanatismo político. Ojalá los días navideños sean días de cordialización, de reconciliación^ de

paz; días de esa paz que piden, por encima de todo, los españoles de base; yo diría que de todas las

ideologías. ¡Ojalá!, que quiere decir, en su origen árabe, «quiera Alá», «quiera Dios».

CANTARERO DEL CASTILLO

 

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