Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   No hay que rasgarse las vestiduras por la utilización de la ikurriña     
 
 Ya.    21/01/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 18. 

Carta abierta de Augusto Assía

No hay que rasgarse las vestiduras por la utilización de la ´ikurriña´

Es incomprensible qua mientras estamos comprometidos en grandes problemas

políticos demos tanta

importancia a cosas secundarias • No puede esgrimirse el franquismo para

oponerse a la ikurriña y

organizar un conflicto en el País Vasco

QUERIDO director: Son sus contradicciones una de las cosas que hacen de este

país un escenario tan

Interesante y atractivo, unas veces, y otras veces uno tan extraño e

incompatible.

¿No es incomprensible y extraño qua mientras estamos lidiando con destreza los

grandes problemas

políticos que la terminación de la dictadura nos ha echado, como era

Inevitable, al paso, en cambio,

nos enreden y nos descompongan asuntos que, al menos a mi, habituado a ver

loa problemas a través de

un prisma europeo, m« parecen secundarios y circunstancias, por no decir

baladíes ?

¿Qué otro país europeo armaría ahora mismo una cuestión da principio, se

desmelenaría y perturbaría

con ello el desarrollo da la armonía política por el problema de una bandera

como la cuestión que ha

sido armada alrededor de la "ikurriña"?

Dice don José María Ruiz Gallardón en uno de sus vigorosos e Interesantes

comentarlos de "A B C" que

"la bandera, cualquier bandera, toda bandera es mucho más que un . trozo da

lienzo coloreado". Agrega:

"Es un símbolo.1´ ¿Quién puede dudarlo? Pero ¿ no deja salir el gato de 3a

talega, el señor Ruiz Gallardón

cuando se expresa diciendo que "la bandera, cualquier bandera, toda bandera" es

un símbolo?

No caben en el mundo símbolos diversos, y, si caben, ¿por qué ha de quererse

excluir a unos con otros?

Cargar de amor una bandera yo creo que responde a una conducta magnífica, que no

puede más que

ensalzar al que lo hace ¿pero qué propósito culto y armonioso puede tener

cargarla de emoción?

Yo no sé si Ruiz Gallardón lo sabe o no pero, por si no lo sabe, quiero decirle

que no es el señor Martín

Villa o el actual Gobierno de Su Majestad, sino un capitán general del Ejército

español, y no después de

muerto Franco, sino cuando Franco gobernaba en plenitud, hace de esto cinco o

seis años, cogió una

bandera gallega y la colocó detrás de su mesa de despacho, desplegada al lado de

la bandera española Que

yo esté enterado, nadie se rasgó la vestiduras, ni el mundo se hundió, ni ardió

el precioso palacio de

Capitanía General de Galicia. ¿Por qué ha de rasgarse aquí nadie ahora las

vestiduras y ha de ser armado,

sobre los que ya hay. otro conflicto en Vascongadas?

Pero no es sólo la anécdota de la bandera en La Coruña el ejemplo que puede ser

ofrecido para poner de

manifiesto que los que ahora esgrimen el franquismo con el fin de oponerse a la

"ikurriña" y a otras de las

actitudes conciliadoras del Gobierno de Su Majestad en el País Vasco, en

realidad lo que hacen con su

pretendido franquismo DO tiene mucho que ver con lo que hacia el propio Franco.

Permítame que le cuente, querido director, el caso ddl himno gallego.

LA LUCHA DE IAS DERECHAS CONTRA UNA BANDERA

EL himno gallego estuvo, tanto durante la guerra como después, prohibido, y tan

prohibido, que si usted

lo cantaba Iba a la cárcel, aunque nunca se supo quién lo prohibió ya que no

hubo al respecto ninguna

ley, ningún decreto ni ningún "ukase", hasta que un día La prohibición fue

disipada, allá por el año 55 ó

56, por el simple hecho de que el general Franco se levantara para escucharlo

cuando, un, tanto

Imprevistamente, lo cantó en su honor, en la plaza de María Pita de La Coruña,

un conjunto de coros

gallegos.

¿Son loe franquistas más papistas que el Papa?

No hay duda en todo caso que, al menos cuando le convenía, Franco le ponía a las

cosas menos

emoción y pasión de la que ahora le ponen sus adoradores,

Mientras hasta los partidos políticos de Izquierda. Incluyendo, desde luego, al

socialista y, si me apuran,

sin excluir al comunista, dan ejemplo da conducta moderada o tolerancia,

Augusto ASSIA

(Continua en pág. algí**)

UTILIZACIÓN DE LA "IKURRIÑA"

(Viene

y cuando presenciamos entre nosotros un espectáculo tan europeo como la

Agrupación del Centro

Democrático, que ahora mismo está desplegándose desde el cascarón de Tácito, por

otro lado hacemos

algo tan poco europeo como la lucha de las derechas contra una bandera.

Los ingleses se pelearon en el pasado incluso por una rosa. Por su bandera se

han peleado todos los

grandes países del mundo occidental en el pasado, y aún quizá tendrán que

pelearse en lo futuro,

pero no hay nada menos occidental hoy que convertir la bandera en riña

de gallos y en motivo de

trifulcas y, sobre todo, no hay nada tan poco occidental como asumir

que la bandera nacional

puede ser desprestigiada por otra y hay que defenderla contra las otras a

mamporrazos. Aquí viene

como anillo al dedo el sentimiento de que no ofende el que quiere, sino

el que puede, como yo le

dije a un matrimonio español que iba paseando conmigo por la King Street de

Chelsea durante la

erupción de iconoclastia que invadió Inglaterra hace unos años.

Entre la procelosa muchedumbre que solía Invadir la pintoresca calle cada

domingo apareció una chica

muy mona y muy delgada vestida con un traje de tablero de damas ceñidísimo,

sobre el que destacaba

rodeando el pompis (pompis) una tersa bandera británica. Sobre la bandera, a

través de la espalda, un

rótulo anunciaba: "Soy irlandesa".

"Sí aparece así por la Gran Vía una vasca, la hacen picadillo", advirtieron mis

amigos, sorprendidos y

agraviados.

LA RAZÓN EUROPEA

YO no digo que nosotros vayamos tan allá en nuestras cosas como los ingleses,

pero no vendrá mal un

término medio como aquel con el que la federación comparte, en Alemania,

atribuciones y símbolos con

los diez estados regionales, o en Bélgica los dividen al medio entre flamencos y

valones. ¿Por qué no ha

de prevalecer aquí la razón europea y por qué no ha de dársele con ello

satisfacción a vascos, catalanes o

gallegos, como quiere el Gobierno de Su Majestad y, a buen seguro, la mayoría de

nosotros?

Si hemos de ser europeos, no podemos serlo sólo en el Gobierno y en los partidos

políticos o en las

elecciones, sino también en los sentimientos y las emociones, creo yo, con lo

que quedo de usted, querido

di rector, amigo y a. s.

Augusto ASSIA

 

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