Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Fuerzas moderadas del centro y socialistas deben configurar nuestro futuro democrático  :   
 Es el camino para participar en la política europea y asegurarnos contra el fascismo y el comunismo. 
 Ya.    05/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA

FUERZAS MODERADAS DEL CENTRO Y SOCIALISTAS DEBEN CONFIGURAR NUESTRO

FUTURO DEMOCRÁTICO

Es el camino para participar en la política europea y asegurarnos contra el fascismo

y el comunismo

El peligro no está en que tantas gentes que aquí renegaron tantos años de todo lo que era europeo y no

perdieron esfuerzo para mantener al país aislado, ahora se lancen a un europeísmo tan entusiasta como el

que se les ve desplegar. El peligro está en que los neófitos del europeísmo, como los neófitos del

izquierdisno, tomen el rábano por las hojas y confundan las cosas.

Aunque no resulte lo más popular que pueda decirse, hay que decir que, excepto quizá aquellos que están

encerrados en el círculo congelado de Moscú, no hay país donde se sepa menos de Europa y, sobre todo

de la política europea, que en España.

Las imágenes de la Europa a la que la derrota del fascismo dejó en total desvalidez ante el comunismo, de

la Europa sumida por el liberalismo y la masonería en la más abyecta decadencia, de la Europa dominada

por el terrorismo y las huelgas o sometida a la dictadura de los sindicatos, y la Europa en la que lo que

predomina es la confabulación marxista, son las imágenes que aquí se le han servido durante cuarenta

años a los españoles.

¿Puede nadie extrañarse de que, ahora que nos hemos hecho súbitamente europeos y europeístas, y que

todo lo europeo comienza a parecemos, sólo por ser europeo, bien, aquello en lo que nos hemos metido

constituya un mar de confusiones?

Nada menos que el principal comentador de política de uno de los periódicos de Madrid, sobre cuyos

buenos propósitos y honrada intención apenas si es dable dudar, decía el otro día (y se quedaba tan

campante), insinuando la posibilidad de que aquí se pusieran de acuerdo loa cristianodemócratas y los

socialistas, que "tal acuerdo" representaría algo que no ha existido nunca en Europa.

¿Es posible que nadie diga, en serio, un disparate semejante?

Ahora mismo, con motivo de la comparecencia que, al lado del "Equipo Cristiano Demócrata del Estado

Español", han hecho los más significativos dirigentes de la democracia cristiana europea, se han

publicado aquí, como décimos en gallego, "a cachón" comentarios y más comentarios, la mayoría de los

cuales, si revelan algo, lo que revelan es que sus autores no saben de lo que va por lo que a la democracia

cristiana europea se refiere, ni lo que la democracia cristiano es, ni lo que significa internacionalmente.

La democracia cristiana en Europa

AUNQUE en Italia existe, en cuarto menguante, un insignificante grupo neofascista, excepto en Italia no

hay, en Europa, un solo país donde haya gobernado la democracia cristiana y subsista un partido fascista.

En Italia y en Francia, los cristianodemócratas han gobernado incluso formando parte de combinaciones

gubernamentales en las que figuraban los comunistas, pero jamás han gobernado no ya en la coalición con

los fascistas, sino que ni siquiera gobernaron nunca donde los fascistas existían.

El fascismo es el enemigo a muerte, el único enemigo a muerte de la democracia cristiana, y supone que,

en España los cristianodemócratas europeos puedan apoyar sistema político alguno en el, que el fascismo

o su nostalgia represente un papel susceptible de restablecer aquí la dictadura, es suponer gollerías.

En el fondo, y cuanto más pronto los españoles se den cuenta de ello mejor, la democracia cristiana es,

desde un punto de vista internacional, mucho más incompatible, con toda supervivencia del sistema

fascista, que los propios socialistas y, si me apuran, dado su oportunista estado de ánimo, que los

comunistas, y si aquí las próximas elecciones dieran lugar a la aparición de un partido de derechas

autoritario y fuerte, capaz de ser confundido con el régimen de que salimos, el primer enemigo europeo al

que tendría, que enfrentarse no iba a ser, a buen seguro, el socialismo ni el liberalismo, sino la democracia

cristiana.

Hoy se reúne en Madrid el primer Congreso nacional del Partido Popular, del que nada menos qua un tan

fino olfateador internacional como "The Economist" asume que "en la última semana" ha surgido

inesperadamente como el catalizador del "potencialmente más poderoso bloque" electoral, mientras lo

contempla yo como el futuro ganador de las elecciones.

El Congreso del Partido Popular

Si es fácil determinar que el Partido Popular se está convirtiendo en una fuerza centrípeta de primer

orden, no es tan fácil presagiar quién llevará el gato al agua en las urnas. En todo caso, el Congreso del

Partido Popular está llamado a ser no sólo el mayor acontecimiento político nacional que hasta ahora ha

tenido lugar en relación con las elecciones, cosa obvia y, además, no es tan inesperada como cree el

redactor del "Economist", de Londres; pero después de la significativa asamblea que, con la. poderosa

participación de los cristianodemócratas europeos, ha celebrado el "Equipo", la tarea que en Madrid se les

presenta el sábado y el domingo a los congresistas del Partido Popular acrece, en vez de disminuir, la

enorme responsabilidad que, o mi modo de ver, ya tenía.

Poniendo las elecciones españolas al trasluz de la política europea, resulta claro que el peso inmenso del

apoyo internacional que nos ofrece la democracia cristiana europea exige aqui una plataforma más amplia

que ninguna de aquella de que hasta ahora disponemos. Esto es un hecho.

Es otro hecho que sólo la dinámica adquirida por el Centro Democrático resulta ahora, mismo suficiente

a poner las cosas en movimiento para, conjuntamente con el "Equipo", recoger el apoyo que, como un

maná, le ofrece a España la democracia cristiana europea y desplegar la evolución del pais precisamente

hacia los puntos que unánimemente han marlos cuales, si el lector se fija, ni uno solo ha hacado en

Madrid los huéspedes del "Equipo", de lado de sectores o partidos, sino, que todos ellos han dicho que es

el Rey y el Gobierno quienes quieren aquí la España democrática y europea que quiere la democracia

cristiana del continente.

Ni el "Equipo", ni el Partido Popular, ni el Centro Democrático, ni ninguno de nosotros, los españoles que

aspiramos a que España sea un país como los otros europeos, ni mejor ni peor, ninguno habríamos

cumplido con nuestro deber ai no fuéramos capaces de responder dignamente a la gran ocasión, la ocasión

única y casi inverosímil que, después de cuarenta años, nos ofrece generosamente la democracia cristiana

europea, y de la que, si ahora la aprovechamos por sobre rencillas o sectarismos, podemos colegir ya la

aparición de la España en la que las fuerzas moderadas del centro sé vean complementadas por las fuerzas

moderadas del Partido Socialista y entre ambas surja el turno, verdadero modo no sólo de comprender la

política europea, sino de participar en ella y asegurarnos contra ambos extremos, el fascista y el

comunista.

Augusto ASSIA

 

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