El Rey llama a los militares a que no se mezclen en políticas  :   
 Juan Carlos resalta que en el Ejército no se consiente infiltraciones nocivas. 
 El Periódico de Cataluña.    07/01/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El Rey llama a los militares a que no se mezclen en políticas

Juan Carlos resalta que en el Ejército «no se consiente infiltraciones nocivas»

La Pascua Militar contempló, un año más, un significativo discurso del Rey de España, que

ayer afirmó que «sabemos a dónde vamos y de dónde no se puede pasar»

Madrid. - El rey Juan Carlos llamó ayer a los militares a «entregarse al cumplimiento del deber

con entusiasmo y dedicación, sin afán de mezclarse ni sentir que os mezclen en las actividades

políticas distintas de esa política elevada que a todos interesa: la gran política de la grandeza

de España y de la vigilancia permanente por su seguridad».

Las palabras del jefe del Estado fueron pronunciadas en la recepción que, con motivo de la

Pascua Militar, se celebró en el Palacio Real de Madrid con asistencia de 230 miembros de las

Fuerzas Armadas en representación de todos los estamentos castrenses: En el salón donde

pronunció su discurso el monarca se hallaban presentes también el presidente del Gobierno, el

vicepresidente primero y los ministros de Defensa,e Interior.

La unidad y la bandera

El Rey aseguró a los militares reunidos que coincidía con sus deseos en cuanto a las

condiciones que deberían darse en España para que «podamos considerarnos

verdaderamente felices». Y deseó a todos la felicidad que suponía «la certeza absoluta en el

mantenimiento de la unidad de España, que es norma fundamental de nuestra Constitución, de

nuestra misión y de nuestras vidas». Igualmente, se mostró optimista sobre el porvenir «porque

sabemos a dónde vamos y de dónde no se puede pasar» y sobre «el fin de esa sangría

dolorosa y absurda del terrorismo»,

Juan Carlos, que a lo largo de su discurso utilizó en varias ocasiones la palabra felicidad, dijo

que ésta «es también disfrutar de la libertad y observar el orden dentro del mutuo respeto», así

como «la firmeza en la observancia de la ley y el rigor inexcusable en la exigencia de su

cumplimiento». «La felicidad se cifra, asimismo, añadió, en ver honrada y respetada en todas

partes» la bandera, «en la que se simboliza nuestra historia, nuestro presente y nuestro

porvenir».

Unir a, veteranos y jóvenes

Otro de los motivos de contento, manifestó el Monarca, está en «comprobar que entre nosotros

se mantiene siempre la disciplina, que el compañerismo es auténtico, que constituimos una

gran familia sin divisiones ni fisuras, en la que no se consienten infiltraciones nocivas».

El Rey remarcó igualmente que sería causa de mostrarse feliz el ver que «la experiencia, el

temple y la veteranía de los antiguos militares se funde en perfecta amalgama con los

impulsos, entusiastas y el ardor ilusionado de las jóvenes promociones para producir un

conjunto sólido en el que se conservan´las clásicas virtudes castrenses».

La referencia citada a la no intervención en actividades políticas la completó Juan Carlos con la

afirmación de que «felicidad es disfrutar la tranquilidad de vivir en paz, sin que se especule con

vuestras intenciones o se imaginen hasía vuestros psnasmisritos».

El jefe del Estado dijo finalmente a los mandos castrenses a los que. agradeció «vuestra

serenidad, vuestros servicios y vuestro espíritu»-que se conseguirá superar las dificultades «si

permanecéis unidos, entregados a vuestra profesión, respetuosos con las normas

constitucionales en las que se basa nuestro Estado.de Derecho, con fe y confianza en los

mandos y en vuestro jefe supremo».

Saludos a Suárez

Finalizado el discurso, el Rey saludó personalmente a la mayoría de los presentes, mientras

numerosos militares se acercaban al presidente del Gobierno y departían con él durante

algunos minutos.

 

< Volver