Autor: Apostua, Luis. 
   Un vacío en el abanico electoral     
 
 Ya.    06/02/1977.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UN VACIO EN EL ABANICO ELECTORAL

Los "hombres de Suárez" están aún sin alineación

Proceden de las alas más liberales del Movimiento y la Administración

Grupo poderoso porque son quienes manejan la maquinaria

Hipótesis de que se abstengan en estas primeras elecciones

SEMANA ESPAÑOLA

El mapa o abanico electoral, bastante clarificado en las dos últimas semanas, tiene todavía una incógnita

constituida por las personalidades, generalmente jóvenes y liberales, procedentes de la alta burocracia

política del Movimiento y de Sindicatos. Hasta ahora no se ha registrado su afiliación a ninguno de los

grupos ya constituidos ni han anunciado una iniciativa propia en sentido electoral. Sus carreras políticas

se asemejan a la del presidente, y se les considera corrientemente como "los hombres de Suárez". Hace un

par de meses hubo rumores, rápidamente acallados, de que una iniciativa de aglutinación podía surgir en

torno al grupo del Ministerio de la Gobernación; pero no cuajó.

No hay una identidad ideológica que permita ubicarlos fácilmente; se mueven en unas coordenadas que

podrían ser social-demócratas. Pero la realidad es que nunca militaron en estos partidos durante la etapa

franquista, porque estaban de lleno metidos en el Movimiento, el Sindicato o la Administración. Pero

siempre sostuvieron las tesis liberales o aperturistas, que es lo que se decía antes.

No obstante esas limitaciones ideológicas y lo confuso de su origen, pueden ser un grupo muy poderoso,

porque manejan bien la maquinaria del Movimiento/Organización y en la actualidad están instalados en el

propio Gobierno y cuentan con buenos apoyos en las provincias.

En un principio, cuando el propio don Adolfo Suárez (tras el cese que le propinó don José Solís) marchó a

presidir la Unión del Pueblo Español, pudimos pensar que esta asociación política -la más

representativa del Movimiento- tomaría el rumbo liberal de sus jóvenes líderes. Pero sucedió todo lo

contrario; don Adolfo Suárez fue sustituido en la presidencia de UDPE por el ex ministro don Cruz

Martínez Esteruelas y tomó el rumbo conservador de los viejos budas del franquismo, alejándose de la

opción política representada por el propio Suárez.

Cabía la opción de que el presidente Suárez intentase recuperar a la UDPE, pero cuando ésta ingresó en

Alianza Popular ese camino quedó cerrado. De esta forma tenemos la paradoja política de que el

presidente de un Gobierno que convoca las elecciones está sin partido propio, igual que les sucede a sus

hombres. En cambio, los ministros procedentes del grupo Tácito o de la UDE sí lo tienen, y bien boyante,

en el Centro Democrático, ¿Quiere ello decir que tendremos controversia electoral interna en el propio

Gobierno? En una. normalidad democrática, la respuesta afirmativa sería evidente; pero como vivimos un

largo periodo de transición, es probable que esa controversia no se produzca porque, a nivel estratégico,

haya quienes estén pensando que las elecciones importantes serán las segundas, de las que saldrán un

parlamento y un gobierno para gobernar. En esa hipótesis, les conviene ser los administradores neutrales

de la primera fase de la transición -el periodo constituyente-, para salir de ella con un alto crédito

como democratizadores del país y honesto contrapeso de las heterogéneas fuerzas constituyentes de las

próximas Cortes.

Sea como sea, el mapa electoral no estará completo hasta que este grupo no decida su intervención o su

abstención. De hecho, lo que está distinguiendo a este grupo joven es su enorme cautela electoral y su

resistencia a dejarse embarcar en los grupos ya formados, a pesar de las seductoras invitaciones que

reciben. Pero los ciudadanos sí necesitan conocer su definición.

Luis APOSTUA

 

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