Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
   Defensor de la libertad     
 
 Diario 16.    12/01/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Defensor de la libertad

Fernando Reinlein

Bernardo Vidal´fue un luchador. Un auténtico defensor de la libertad como valor supremo del hombre que

le costó no pocos disgustos a lo largo de su carrera. Cuando salió de la Academia fue destinado voluntario

a las tropas nómadas del Sahara, donde por primera vez conoció al pueblo saha-raui. Desde entonces y

hasta su muerte fue uno de sus más activos defensores.

Los que tuvieron la suerte y el honor de tenerlo por amigo y compañero sabemos que será difícil, de ahora

en adelante, no tenerle presente. Su amor a la libertad, a España y al Ejército salía a relucir en todas las

ocasiones. Cuando fue injustamente expulsado de la Escuela de Estado Mayor, después de haber

aprobado todos los cursos, se fue de nuevo al Sahara, no sin antes ser objeto de arrestos y detenciones por

«motivos políticos». Era el .año 74 y entonces todavía era «delito» pensar en la libertad.

En el Sahara, frente a la «marcha verde», dio ejemplo de valor, disciplina y lealtad. Fue el último en

levantar los campos de minas que él mismo había colocado.

La. iniciativa que reunió en 1979 a un .centenar de jefes, oficiales y suboficiales en torno a una mesa para

celebrar el primer aniversario de la Constitución fue suya, y casi totalmente suyo el poder de aquella

convocatoria. La cena se realizó también un año después, y si llega a institucionalizarse, como muchos

quieren, la memoria del comandante Bernardo Vidal tendrá que estar, irremediablemente, presente.

Desde aquella cena, un 6 de diciembre de 1979, cuando era preguntado por la extinguida organización

militar, su respues^ ta fue siempre la misma: «La UMD ha muerto. Viva la Constitución.»

La muerte le sorprendió sin recibir la amnistía que se le debía, pues su expulsión del Estado Mayor lo fue

por motivos políticos. Estando en el Sáhftra, el entonces Príncipe y hoy Rey de España habló con él a

solas y le dij^: «Tu caso no será olvidado.» Aunque la muerte le sorprendió el sábado en una calle de

Madrid, los que le conocimos sabemos que, efectivamente, su caso no podrá ser nunca olvidado.

 

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