Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
 El colectivo Almendros achaca al Rey la salida Suárez. 
 No hubo presiones militares porque no fueron necesarias     
 
 Diario 16.    02/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El colectivo «Almendros» achaca al Rey la salida de Suárez

No hubo presiones militares porque no fueron necesarias

La inexistencia de presiones militares en la recta final de la crisis que provocó la dimisión del presidente

.Suárez está asumida por la mayoría de los círculos políticos y militares consultados por DIARIO 16, La

razón de esa inexistencia, según algunos de estos medios, está basada en su falta de necesidad por el

desarrollo de los acontecimientos en los últimos meses, la aparición del colectivo «Almendros», portavoz

de sectores ultras del Ejército, y la actividad intensa y controlada de los Servicios de Inteligencia Militar.

Fernando REINLEIN

Madrid — Las pretendidas presiones militares en la recta íinal de la crisis no existieron porque no hicie-

ron falta, según pudo averiguar DIARIO 16 en´contactos mantenidos con diversos medios políticos y

militares en este íin de semana.

«El ruido de sables», como se ha venido diciendo, no sonó en los últimos días porque las presiones de los

últimos meses y la puesta en marcha de una «Operación Blanda», para evitar o deteriorar las de otro tipo,

ya podrían haber conseguido su objetivo y tenían bajo control la situación.

La actividad en este sentido de los Servicios de inteligencia Militar fue muy intensa en el segundo

semestre de 1980. La aparir cióii del colectivo «Almendros» en el diario «El Alcázar» poniendo en

cuestión las instituciones parlamentarias con un lenguaje alejado del empleado por los ultras más

recalcitrantes llegó a preocupar no poco a estos Servicios.

El aviso

Cuando en el mes de octubre DIARIO 16 anunciaba la existencia del «informe Quintero» sobre el golpe

militar en Turquía, y al día siguiente otro diario madrileño hablaba de la existencia de un documento

firmado por varios generales exponiendo su punto de vista al Rey sobre la situación interna española, el

«síndrome turco> estaba presente en las conversaciones políticas de los últimos meses del año.

El desmentido del Ministerio de Defensa sobre la lle-r1"1 «aviso de los gene´- -o I rao se «evitó» su

llegada a la Zarzuela.

Cotí el año que comienza -los observadores militares están pendientes de la Pascua Militar, donde discur-

sos e intervenciones son escrupulosamente analizados.

Pascua Militar

tín todos ellos se observa una llamada a la necesidad del ordeti y concretamente ou el del-ministro de

Defensa, la utilización de un lenguaje paramilitar. También en esas fechas Rodríguez Sahagún se muestra

tajante en dos temas que fueron calificados por un diputado socialista como «los más pasteleados» del

Congreso: La ampliación de la amnistía militar y Ja pertenencia al lijército de Tierra de la Guardia Civil.

Tras )a Pascua Militar, la presencia de argumentos fuera de la Constitución, en publicaciones de extrema

derecha, dirigidos muy concretamente a la cíase militar aumenta, para llegar al segundo análisis del

colectivo «Almendros» en el diario «El Alcázar», que habla de la «hora de las otras instituciones»,

una gran actividad en estos últimos días, incluso se habla —extremo que no se pudo llegar a confirmar—

de algún acercamiento a La /urxuela. listos Servicios, quo sufrieron a lo largo de los últimos meses

transformaciones en su seno para .dotarlos de un mayor marchamo democrático, cuentan un sus tilas con

jefes que eu su día .estuvieron cerca de los prosupuestos de Reforma Democrática, de Manuel Fraga

Iríbarne, personaje muy bien asesorado un temas de- Defensa y Fuerzas Armadas.

«Almendros» y el Rey

Las diversas consultas mantenidas por DIARIO .16 un círculos políticos y militares apuntan hacia el mes

do marzo como testimonio du un acontecimiento importante. Pero al parecer, el congreso de UCD, las

maniobras de Suárez para permanecer y la filtración del proyecto del.viaje Real al l´ais Vasco-habrian

precipitado ios acontecimientos, en cierta medida, controlados en su vertiente castrense por sectores

militares no próximos a i as posiciones ultraconservadores.

conU´üludores —colectivo de gran influencia militar— no benefició precisamente para sus planes .como

en un principa) pudo pensarse, Almendros, vuelve a aparecer, con-crotanitítite ayer en «Hi Alcázar», y

afirma de nuevo, pero de forma más tajante, la necesidad del protagonismo de las «otras instituciones»:

La Corona y las Fuerzas Armadas.

(iu su análisis, bajo el titulo «La decisión del mando supremo», implica al Rey de manera directa en la

dimisión del presidente y advierta que en estos momentos una salida empeñada cu mantener una «ine-

quívoca normalidad democrática» podría reducir Ja salida de la crisis a la «búsqueda de un Gobierno de

coalición cuya única viabilidad se fundamentaría en el prestigio y autoridad láctica ¡le quien lo

presidiere».

«Almendros» critica la actitud de los partidos, obcecados . mas en. sus cuestiones ¡¡¡tornas que

preocupados por la decadencia nacional.

«Una • realidad evidente KcuUmcia el colectivo— tifio .do proseguir a corto ;plazo instauraría la

oportu-(iiidad para ;¡na iegítiiDa" "jUtcTVUlloión ´*~ ´

 

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