El Ejército en lucha contra el terrorismo     
 
 El País.    25/03/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El Ejército, en la lucha contra el terrorismo

TRANSCURRIDO \)N mes de.sde el golpe de Estado frustrado, las provocaciones criminales de ETA no

sólo han ´"desplazadop^M^era&}a´^^¡m&i^áe^o^^ñ^ü^ ca desde jos sediciosos tiacia..los

terroristas,^ijjipque además han dado motivo at Gobierno para ordenar ía colaboración de las fuerzas

armadas con las de seguri-d>d dsjl !|g}ado.en^ea^antite/roristas. No faltan, sjn embargo,´,Qpimones"que

consüleran controvertida esa decisión, qiiesi responde aun estado emociona] lógico del que fjaflíCjpá

la;íám¡ensa j^ayoría de los españoles, irritados ante ja brutalidad sángrientgy alocada de ETA, no ha sido,

sin embajgp, ´siiíicienteingnte explicada o concretada.

,,LaJGuardji,a"Civil y !a Pólicj^acíonaíj icuybs jefes y oficíales proceden en gran part^oe las academias

militáí resj están integradaspor^ números^ mieirtbros^ ^reparados especialmente par^íl niantejiunienip

del oráenpübiícóy yiaculados^prófesionalmerite a.psbs cueqjós. La deeisión dé encofn.endar alas

Fuerzas^ Arañadas^misiones dé cplá-tioración con los cuerpos.de seguridad del Estad>) en la vigilancia

de´.ciistas y frontetas yVen la custodia ´á¿ aeropuertos y centras de producción militar puede, desdi luego,

descargar¡de trabajo a las^Fuerzas de Ordea;PiÍbfi-co; pero hay que" tviíar qiue se siente un peligros^

precedente y´gu.e se abran las püérí^s a uá´á´ütilizáción del Ejército para tareas policiales de control o de

presencia éí las cafles que pudieran resultar contraproducentes. Muchos jefes y oficiales (Je las Fuerzas

ArtaadascíHi vpcací^g para la dificil y djÉ;Kcada tarea.de mantener él ordgfl público tienen jya´$y$

ápsiinos eij la >ÍBÍfáia eivü^en´fe Policía Wpgyáj&í, ´Entese sentido, uo´sejpiíede" dfccíii si^ incurnt^n

´^pr,,^8´o0B^jtiiyá.uníi;aéVed3d lapkríifeí-pación en.es^roisipaéiíde la ofícíatidaj!:>iel Ejército, a li(í que

ha contrib.uido..f^i¿niendo los puestos >íe mandó eí ésas dos ´fuerzas a.ese^Midad. P^íde interpreíaTse q

ue íc específicameritif ^´rigínal de la medida gubernamental cuyos detalles se ignoran, es la.utilización

eventual de los soldados del reemplazo que Cumplen corre! servicio militar obligatorio para cubrir tareas

hasta ahora encomendadas a guardias y policías profesionales ctín esipe-j-iencia, dedicación-y

preparació». -Ciertamente, no cabe descartar, en teoría, ia posibilidad de que unidades de soldados

profesionales —como las Compañías de Opera-ciomes Especiales (COES) o los paracaidistas— sean

moviüzadas para esa colaboración. Pero en tal caso habría que demostrar que existe la adecuada

proporcionalidad eníre los objetivos propuestos y el carácter superespecia-lizado de esas unidades de

intervención inmediata.

Así pues, no se termina de ver ciara la utilidad propiamente funcional de la medida, mientras que resultan

patentes otros aspectos criticables de la decisión. La dirección única de lucha contra eí terrorismo

integrada en el Ministerio del Interior,es una figura jurídico-adminis-trativa de perfiles borrosos y de

catalogación difícil. La coordinación de los servicios de información, de forma tal que ninguno de ellos

convirtiera los datos que almacena en ua secreto patrimonial y que todos aumentaran el cauce común de

los intereses del Estado, sería una medida necesaria en sí misma, pero independiente del resto de los

acuerdos hechos públicos. Todo ello sin olvida/ ei hecho de que los servicios de información militar ño

delectaron el golpe del 23 de febrero.

Por otra parte, la utilización de ejemplos de decisiones similares en el extranjero, como irlanda del Norte,

debe ser cautelosa. ,El paralelismo entre el caso irlandés y el caso vasco resulta improcedente, ya que la

intervención del Ejército británico en Irlanda del Norte se debe a la inexistencia en eí Reino Unido de

fuerzas de orden público como la Guardia Civil española. Pjiestos a establecer analogías, Leopoldo Calvo

.Sotelp.y sus ministros podrían repasarla historia contetnporáaeá de Uruguay en los años precedentes al

actual régiirien, aunque sólo sea para evitar que las semejanzas formales envalentonen a quienes

desearían que esos superficiales parecidos también alcanzaran a los contenidos.

La experiencia, acumulada por él general Sáenz de Santamaría como delegado en el País Vasco debe;ser

ídemés-temdasu^enfa y valaradaenlQipe:m£rece.aja , biora de juzgar la oportunidad de la decisión. Pero,

no:sé trata tan sólo de que Ía medida qué´comentamos sea de dudosa eficacia, qué incluso pudiera resultar

contraproducente. tan|o §fi lo tjüíe se refiere a la_-sens|hili.zación, negativa de|a opipién publica

yascaromo´enío que respecta a los eventuales errores ¿n ios despliegues operativos. Más grave es ej riesgo

de que tal déeisióa introduzca al poder civil y a las Fuerzas Artíiadj^ en una de esas1 «situaciones que no

tienen salida ó quie pueden conducir a verdaderas tragedias», a las que aludió el,^,ey en su clarividente

disc:iiirsó;de ayer a los cojjsejof superiores délos tres E|éfcitps.

Es de todos conocida la^ convergencia objetiva: de los extremistas de tl¿recha}y de íajuierda en ,^I

propósití} de lograr una ocupación militar delPaís^yascd, Gólpktas y terroristas eoincidéri en $$ voíuatad

de transformar el bandidaje potttifoy las nigdidas de ^o/ícía precisas {¡ara. combatirlo en un fenómeác!

soeiai ;distinto, EÍ A necesita uadespSiegue militar para revestirJsus cílm´énes C;¿B !á retórica de la

guerra revolucionaría y para, ampiiar ^us bases de sosfíéo gracias a 1.a espiral accióa-feprésjóB-ac-cióny

áloséventuaíesexcesos sobre la póbtácíón-civil de una lucha indiscriminada contra los terroristas. A su

Vez, la ukfadereclia contempla Ía hipótesis de una.intervéa-ción müitafcéri eí País Vasco como,

d;píimer|^Idafto en ´su íescaiadá cqn´tra las libertadas, las autonomías, las instituciones^ernocráticás y ja

propia Mon^i-auía. 4-esas dólroíaoriasexasperad^f les -y&t´nó sÓlo´el´^|ió recíprp-ct^ sino tonhiéh la

aversión hacia las solupioíies políticas, la voluntad popular,"el fíader civil, las. üíjértades y .el sistema

pluralista.

 

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