Texto integro del discurso de don Juan Carlos. 
 El Jefe del Estado Exhortó a las Fuerzas Armadas al cumplimiento permanente del ordenamiento legal     
 
 El País.    25/03/1981.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

Texto íntegro del discurso de don Juan Carlos

El Jefe del Estado exhortó a las Fuerzas Armadas al cumplimiento permanente del ordenamiento legal

establecido

El ftey, en su discurso a los altó? mandos militares, exhortó a láis Fuerzas Armadas al cumplimiento de

Jas leyes, áe.tós ^ue^quesoío´ pueden perder su vigor cuando las circunstancias conducen a modificarlas o

derogarlas «por los procedimientos legalmente establecidos, j>eiü no por la fuerza o la inobservancia».

Asimismo insistió en que quienes están a la cabeza de las Fuerzas Armadas deben expresar el sentir de

éstas, aunque sin pretender influir con ello en la política >E| .texto íntegro del discurso de don Juan Carlos

es el siguiente:

«Tenia verdaderos deseos de poder reunirme con los consejos superiores de los ejércitos de Tierra, Mar y

Aire para poder expresar a todos sus miembros, y a través de ellos a cuantos forman parte de las Fuerzas

Armadas, mi agradecimiento como Rey y como español».

«Un agradecimiento que, si es permanente en mi ánimo por las pruebas constantes de afecto y de lealtad

que me dispensáis, se manifiesta ahora de manera más expresiva, porque acabamos de vivir unos graves

momentos, superados precisamente por vuestra disciplina y vuestra serenidad y vuestro buen sentido».

«Al ejercer entonces de manera efectiva el mando supremo de las Fuerzas Armadas, que me encomienda

el articulo 62 de la Constitución, me senti orgulloso de su comportamiento».

«Con franqueza os digo que en muchas ocasiones he comprendido y compartido vuestra pena y vuestra

preocupación cuando, a través de los delicados momentos de la trariMeión, se producen aconteci-«Sentbs

que afectan no ya a la vida 4ft,algunos de nuestros compañeros ´—pues todos estamos siempre dispuestos

a entregarla por España—, sino a nuestro espíritu militar, que se basa en elevadas ideas y en gloriosos

símbolos representativos de la Patria, y que se conmueve profundamente con cuanto puede suponer

un.ataque a su unidad».

«Esta preocupación alcanza ahora una intensidad extraordinaria y se mezcla con la indignación más

profunda ante la criminal escalada terrorista, que toma como objetivo, una vez más, a los miembros de las

Fuerzas Armadas, con ánimo de que sus nervios salten y la serenidad se pierda ».

"Enérgica ofensiva"

«No es posible limitarse a escuchar las duras condenas, como sabidas e inútiles, o interpretar con nuestro

ánimo sublevado los significativos silencios. Es necesario actuar con decisión, pasando de una defensiva

paciente a una enérgica ofensiva».

«Por eso os digo que sufro con vosotros, que sabéis manteneros en silencio y en calma, y quisiera conocer

siempre unos pensamientos que, sin duda, comparto».

«Conocerlos, porque vivimos tiempos en los que es preciso prestar atención a los deseos justos, a los

sentimientos correctamente expresados, a las preocupaciones expuestas con cordura, pues en eso estriba

precisamente la democracia, la libertad bien entendida y, sobre todo, la convivencia entre los españoles, á

cuya reconciliación definitiva tanto hemos de aportar todos para bien de la Patria».

«Los distintos sectores de nuestra Nación, los grupos representativos de las diferentes profesiones, de las

actividades laborales dé toda clase, de los empresarios y de los trabajadores, tienen medios y ocasión de

revelar esas aspiraciones, desahogar su forma de pensar, de solicitar mejoras o poner de manifiesto su

disgusto».

«En las Fuerzas Armadas, el concepto fundamental de la disciplina impide muchas veces que se

exterioricen unos sentimientos que van acumulando sin cesar paulatinamente, y a tos que es preciso

buscar alguna forma de salida para dar alivio a las inquietudes y conseguir que lleguen a conocimiento de

quienes pueden recogerlas y considerarlas si así procede».

«El rígido criterio que aparta a los militares de las actividades´ políticas cohibe, también, la expansión de

las preocupaciones que afectan a los miembros de las Fuerzas Armadas, como partícipes de la vida

nacional que a todos interesa».

«Por eso confio que estos consejos superiores de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, formados por los

militares que, después de pasar por las experiencias de los distintos empleos, han alcanzado la

máxima´categoría castrense, lo mismo que la Junta de Jefes de Estado Mayor, acierten a expresar siemp*´

adecuada y oportunamente el sentir de quienes están a la cabeza de las Fuerzas Armadas y de todos

cuantos de ellos dependen; perfectamente compenetrados y unidos en la carrera de las armas y en el

servicio dé la Nación».

No a una influencia militar sobre la política

«No se pretende con ello, ni muchísimo menos —que quede esto bien claro—, establecer una influencia

militar que condicione indirectamente las .actividades políticas nacionales. Antes al contrario, se trata de

conseguir que las actividades políticas nacionales no estén obsesionadas por las influencias militares,

después de los graves sucesos del 23 de febrero, pero que los sentimientos de quienes integran las Fuerzas

Armadas puedan ser conocidos y valorados».

«No hace mucho he tenido ocasión de decir que nos encontramos en momentos en qué es necesario la

reflexión. Porque, repito, hemos vivido unos acontecimientos importantes que deben inducir a todos a la

meditación profunda».

«No basta enfrentarse con los hechos en SÍTttismos -unos hechos que mantienen en carne viva la

sensibilidad de las Fuerzas Armadas—, siiio que es preciso reflexionar sobre sus antecedentes y sobre sus

consecuencias».

«Más que emplear eufemismos o disfrazar los pensamientos, debemos hablar con claridad para que las

heridas cicatricen, nuestras ideas se orienten y todo el país, todos los estamentos sociales, todas las

fuerzas políticas, todos los me-* dios de comunicación, hagan su examen de conciencia».

«Por nuestra parte, los componentes de las Fuerzas Armadas debemos también detenernos a meditar las

consecuencias de las acciones, dentro de la realidad de nuestra Patria y del mundo en general».

«En el militar, puede ser digno de elogio el impulso valeroso, la decisión apasionada, el sacrificio por una

idea alta y trascendente que lleva a realizar los actos más arriesgados y a ofrecer la vida en la empresa si

fuera necesario».

«Pero es preciso también pensar en los resultados, en las situaciones que no tienen salida o que pueden

conducirá verdaderas tragedias».

«Y no olvidemos tampoco que a esos resultados trágicos, fruto de un impulso súbito y exaltado, puede

llegarse también, por desgracia, a través de un proceso más lento de descomposición, de falta de auto-

ridad, de desbordamiento paulatino de las normas constitucionales».

Consolidar el destino de España

«Seamos —y valga la contradicción- apasionadamente fríos. Apasionadamente amamos a España y

deseamos consolidar sil destino en la paz, en la unidad y en´ la seguridad, como .tantas veces he´ repetido,

sin duda en coincidencia con el sentir de cuantos componemos esta gran familia militar».

«Pero precisamente por amarla, seamos fríamente conscientes en cuanto a lo que debe y a lo que no puede

hacerse, para no condenarla a enfrentamientos sangrientos, aislamientos dentro de un mundo en el que

hay que vivir, y en una época que debemos considerar con realismo y prudencia para no quedarnos

desfasados en el espacio y en el tiempo».

«Nadie como los militares, que conocéis los males de la guerra, pueden comprender lo que significa la

pérdida de la paz y la condena de nuestros compatriotas al sufrimiento, a! dolor y al enfrenta-miento

violento».

«Debemos estar persuadidos de la necesidad de cumplir las leyes que constituyen nuestro ordenamiento

jurídico. Porque la ley sólo puede perder su vigor cuando las circunstancias conducen a modificarla o

derogarla por los procedimientos iegalmente establecidos, pero no por la fuerza o la inobservancia».

«El mismo respeto es necesario mantener hacia las instituciones, que tienen apoyo en dichas leyes.

Porque hemos de ser conscientes de la importancia que encierran y que está por encima de las personas

que las integran o las sirven en cada momento. Estas podrán, en ocasiones, caer en el error, equivocarse

en la aplicación de las normas o no estar inspiradas por el acierto en su interpretación».

«Pero sepamos siempre distinguir a las personas de las instituciones, pues, si aquéllas son transitorias y

falibles, éstas presentan un carácter de permanencia y autoridad que constituye la base de un Estado de

derecho».

«A todos pido una meditación serena sobre está exigencia de observar las leyes y de acatar ias

instituciones».

«A todos pido que transmitáis a vuestros subordinados estas mismas ideas en las que debe apoyarse el

progreso y la paz de España— y que, siempre con la verdad como lema, les aclaréis dudas, les desmintáis

falsas informaciones o rumores equívocos y obtengáis en todo momento su respeto y confianza».

«Finalmente, al repetiros el agradecimiento con que he comenzado mis palabras y la esperanza de que

repitamos siempre que sea posible o necesario reuniones como la que hoy he tenido el ´placer de celebrar

con vosotros, os exhorto a que continuéis firmes en vuestra lealtad, inconmovibles en vuestra disciplina,

fíeles a las virtudes militares que inspiran vuestra conducta y dispuestos a seguir entregándoos de corazón

a esta querida España, a cuyo servicio se ofrece en cuerpo y alma vuestro Rey».

 

< Volver