Autor: Crimi, Bruno. 
 Declaraciones de Alberto Oliart, ministro de Defensa. 
 Un golpe militar triunfaría sólo si neutralizara al Rey     
 
 Diario 16.    13/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 38. 

Declaraciones de Alberto Oliart, ministro de Defensa

Un golpe militar triunfaría sólo si neutralizara al Rey

¿País en libertad vigilada o en libertad provisional? Los observadores políticos sólo están indecisos a la

hora de poner un adjetivo a la palabra libertad.

La intentona de golpe de Estado del 23 de febrero ha sido traumática para toda la sociedad política

ibérica. Y mientras en los ambientes oficiales se multiplican las declaraciones tranquilizantes sobre la

fidelidad del Ejército al Rey Don Juan Carlos y a la Constitución democrática del 78, los militares han

entrado con fuerza en la arena política, condicionando el poder político como no había ocurrido desde la

muerte de Franco.

Después del tercer intento de golpe en cinco años, el Ejército es la gran incógnita de la democracia

española.

¿Cómo piensa el Gobierno mantener a las Fuerzas Armadas dentro del cuadro que les ha asignado la

Constitución? Esta es la pregunta de fondo a la cual es necesario responder para intentar entender cuál

puede ser el futuro del país.

Y esta es la pregunta a la que, por primera vez desde el 23 de febrero, intenta dar una respuesta en

profundidad Alberto Oliart, ministro de Defensa del Gobierno de Calvo-Sotelo, a preguntas de Bruno

Crimf^de la revista «Panorama».

• «El poder que el Ejército detentaba con Franco fue mucho menor de lo que la gente cree»

• «El golpe de Estado se adelantó cuatro meses a lo previsto»

Bruno CRIMI

¿Cuál es su proyecto para el Ejército español?

—Hablar de proyecto me parece presuntuoso. Me gustaría continuar el trabajo que se ha hecho en mi

Ministerio y contribuir a hacer de las Fuerzas Armadas un instrumento moderno, más prfesional, de

acuerdo con las exigencias de la democracia, más cercano a la realidad de la España de hoy y a la altura

de las necesidades derivadas de la defensa de Occidente.

—En España, e incluso en el extranjero, se lanzan hipótesis a propósito del Ejército de su país en las que

algunos dicen que es golpista en un cincuenta por ciento y otros en un treinta por ciento. ¿Usted qué

piensa?

—Me parece de una gran ligereza hacer avances porcentuales sobre los oficiales que serían favorables a

un cambio anticonstitucional de la situación política española. Lo único que puedo decir con seguridad es

que solamente un cero coma cincuenta por ciento de los oficiales del Ejército y de la Guardia Civil ha

tomado parte en la tentativa de golpe de Estado del veintitrés de febrero, mientras el noventa y nueve

coma y medio por ciento ha permanecido fiel al orden constituido.

—La suya es una simple constatación. Me gustaría saber si detrás de sus palabras no se esconde algún

temor para el futuro.

—Ese tipo de temores no puede ni debe interesarme.

—¿No es peligroso que las altas jerarquías del Ejército hayan crecido en la época franquista?

—Su observación sólo es justa para una ínfima parte de las FAS.´

Menos poder

—Sin embargo, durante los años de Franco el Ejército tenía en sus manos una buena parte del poder que

hoy la Constitución democrática ya no le reconoce.

—El poder que el Ejército detentaba durante el franquismo era mucho menor del que comunmente se

cree. El verdadero poder estaba en las manos de Franco y de sus hombres de confianza.

—Se habla mucho de la fidelidad del Ejército al Rey, pero también se dice que en el caso de otro golpe el

objetivo prioritario a neutralizar sería el Palacio Real. ¿Es una simple especulación?

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—Es claro que un golpe solamente podría triunfar neutralizando al Rey. Pero se trata de una hipótesis

puramente abstracta. En el caso de una nueva intentona, los goipistas intentarían contar con la mayoría

del Ejército y la mayoría de la población.

—Y, sin embargo, se tiene la impresión que no siempre para las altas jerarquías militares la fidelidad al

Rey coincide con la fidelidad a la Constitución...

—Ser democrático quiere decir también no estar de acuerdo con algún aspecto del legado constitucional,

pero esto no significa poner en discusión los principios.

—Con las recientes disposiciones tomadas por el Gobierno se ha enviado al Ejército al País Vasco para

contribuir con las Fuerzas de Seguridad a reprimir el terrorismo. ¿En qué consiste exactamente esta

misión y cuánto durará?

—El Ejército se limitará a vigilar la frontera con España para permitir a la Guardia Civil y a la Policía

atacar con mayor eficacia a las organizaciones terroristas. La misión de las Fuerzas Armadas tendrá fin

cuando lo decida el Gobierno.

No lo pidió el Ejército

-¿Pero esta intervención directa.del Ejército en el País Vasco no es de alguna manera una concesión

«política» a las Fuerzas Armadas?

—Me gustaría precisar que la dirección de la lucha contra el terrorismo compete a las Fuerzas de

Seguridad y no a las FAS.

Y hay otra cosa que decir: no ha sido el Ejército el que ha pedido intervenir en el País Vasco. Ha sido el

Gobierno el que ha decidido enviar a los militares a la frontera con Francia para permitir a la Policía y a la

Guardia Civil una mayor libertad de acción en la lucha contra los terroristas vascos.

—¿Usted cree realmente que la retaguardia operativa de ETA se encuentra en territorio francés?

—¿Y usted qué cree?

—El ministro es usted.

—Bueno... todo deja pensar que las cabezas pensantes del terrorismo vasco encuentran refugio

en Francia. Es lo que emerge de nuestras informaciones. El tradicional intercambio existente desde

siempre entre el País Vasco-francés y el País Vasco-español se utiliza y manipula hoy por las

organizaciones terroristas que actúan en el interior de nuestro territorio.

—Los servicios secretos no interceptaron el intento de golpe del veintitrés de febrero. Algunos han

hablado de complicidad. ¿Usted qué cree?

—Efectivamente, el intento de golpe no se había descubierto. En primer lugar, porque el complot se

desarrolló entre pocas personas. Quince o veinte en total. En segundo lugar porque, según

parece, el golpe se ha anticipado en cuatro meses.

¿Qué informe?

—En noviembre, el agregado militar de la Embajada de España en Ankara, coronel Quintero, había

enviado a Madrid un informe secreto en el que se explicaba en los mínimos detalles el golpe de los

generales turcos. En algunos ambientes políticos el informe se había visto como una especie de

«prontuario» de un eventual golpe para España. Los periódicos lo habían denunciado, pero los servicios

secretos no se pusieron mínimamente en situación de alarma. ¿Qué piensa de esta negligencia?

—¿El informe Quintero? ¿Qué informe?

—Pero, ¿cómo? ¿Quiere decirme que no sabe nada.

—En noviembre estaba en el Ministerio de Sanidad.

—¿Me puede hablar del proyecto de integración de Esp´aña en la OTAN?

-Se trata de simplemente un punto programático del Gobierno Calvo-Sotelo sobre el cual iniciaremos

cuanto antes las conversaciones con todos los partidos del arco político español.

—¿Cuáles son las razo-~ nes que han impulsado a Madrid a presentar esta candidatura?

—Creo que la defensa española se garantiza mejor en el interior de una organización multilateral que a

través de acuerdos acuerdos bilaterales como es el caso actual.

 

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