Autor: Torrontegui, Javier. 
 La calma presidió los funerales de los asesinados por el GRAPO. Homilía de monseñor Benavent en el funeral por el general González de Suso.. 
 El pueblo no teme al Ejército     
 
 Diario 16.    06/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA CALMA PRESIDIO LOS FUNERALES DE LOS ASESINADOS POR EL GRAPO

Homilía de monseñor Benavent en el funeral por el general González de Suso

«El pueblo no teme al Ejército»

El vicario general castrense, monseñor Benavent, destacó ayer el enorme valor humano del general

González de Suso, en .el transcurso del funeral por el alma del militar asesinado. Tan sólo unos dos

centenares de personas de ideología ultradereehista pretendieron capitalizar los actos desde las

inmediaciones del Cuartel General del Ejército.

Javier- TORRONTEGUI

Madrid — En medio de un ambiente de triste emoción en el que las lágrimas asomaron a las mejillas de

diversas personalidades del mundo castrense, el vicario general, monseñor Benavent, aseguró en el

funeral por Andrés González . de Suso, asesinado por los GRAPO, • que es incierto que el pueblo tema al

Ejército.

El acto fue "presidido por los familiares directos del militar asesinado, excepto su esposa, y por el jefe del

Estado Mayor del Ejército, teniente general José Gabeiras Montero. También acudieron al patio de armas

del palacio de Bue-. navista los ex ministros Gutiérrez Mellado y Rodríguez Sahagún, con quienes había

colaborado muy directamente el general González de Suso.

En más de una ocasión a lo largo del acto religioso, que dio comienzo a las once de la mañana, las

lágrimas asomaron a los ojos de varias de las personas congregadas. El gran valor humano del general

asesinado, que fue destacado en la homilía por monseñor Benavent, caló hondo entre sus compañeros de

armas.

Ocho generales de la misma promoción que González de Suso recogieron el féretro de la capilla

ardiente, instalada en el salón de embajadores, y lo trasladaron hasta" el patio de armas del Cuartel

General, mientras la compañía que rendía honores interpretaba la «Marcha de los Infantes», más conocida

por «La de los generales».

Ocuparon lugares de preferencia el ministro de Defensa, Alberto Oliart; el presidente de la Junta de Jefes

de Estado Mayor, Ignacio Alfar o Arregui, y el resto de los jefes de Estado Mayor. Junto a ellos, Manuel

Gutiérrez Mellado y Agustín Rodríguez Sahagún, visiblemente emocionados. Además, acudieron

numerosos compañeros de promoción del militar asesinado y representaciones de los tres Ejércitos,

Guardia Civil y Policía Nacional.

En el lugar reservado para la familia, una de las hijas de González de Suso ocupó lugar preferente. Más

tarde, su hermana, que se encontraba de viaje en el extranjero, se incorporó al acto, produciéndose una

emocionante escena, al abrazarse entre sollozos durante unos momentos las dos hermanas. En la homilía,

concelebrada por varios sacerdotes, junto al vicario general castrense, monseñor Benavent, señaló que los

congregados habían acudido al acto impulsados por intensos sentimientos humanos, llenos, además, de

noble indignación y de fraterna solidaridad.

Disciplinados

Habló de un Dios «no impasible, sino que interviene para salvarnos», y dijo que «es falso,que el pueblo

tema al Ejército. Todo lo contre io. Estiman y admiran a las Fuerzas Armadas, porque sus cuadros de

mando están formados por ´hombres de honor, responsables y disciplinados».

Antes de la Consagración el vicario general castrense abrazó uno por uno a los compañeros de

promoción del general asesinado y a los que habían trabajado con él. Al final, se abrazó durante unos

momentos cpn el teniente general Gutiérrez Mellado.

Una vez concluido el acto, en el que se impuso a título postumo el "general Andrés González de Suso la

medalla al Mérito Militar con distintivo blanco, las Fuerzas que rindieron honores desfilaron ante el

féretro por la calle de Alcalá. Luego, el cuerpo del militar asesinado saldría hacia el cementerio de la

capital vasca, Vitoria (de donde era natural), para ser inhumado a inedia tarde.

En las inmediaciones del Cuartel General del Ejército se habían congregado unos dos centenares de

personas que, a lo largo de todo el acto y, sobre todo al final de éste, dieron gritos a favor de" la liberación

de Tejero Molina. Además, se gritó en contra de la Policía, del teniente general Gabeiras Montero y de la

organización terrorista ETA.-

 

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