Criminal atentado contra la corona. Vivas a Gutiérrez Mellado en la entrada del Gran Hospital. 
 Tensión en los ambientes militares     
 
 Diario 16.    07/05/1981.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

CRIMINAL ATENTADO CONTRA LA CORONA

Vivas a Gutiérrez Mellado en la entrada del Gran Hospital

Tensión en los ambientes militares

El teniente general Manuel Gutiérrez Mellado recibió una ovación al entrar en el Gran Hospital a,visitar a

los heridos y conversar con la Reina Doña Sofía. En algunos sectores castrenses se detectó un ambiente

de tensión. Al parecer, en la Escuela de Estado Mayor y en la Escuela Superior del Ejército se han

suspendido las clases. Por otra parte, las Cortes se han cerrado y se ha reforzado la vigilancia ante la

posibilidad de que llegase la manifestación ultra de un centenar de personas que se organizó en el lugar

del atentado.

Madrid — Nada más conocerse la noticia del atentado contra el teniente general Joaquín Valenzuela

Alabar Jáuregui, se produjeron numerosas reacciones de condena en un ambiente de extremada tensión.

Los cuatro partidos mayoritarios decidieron mantener una reunión al máximo nivel para las cuatro y

media de la tarde de hoy. No se descarta la posibilidad de que esta misma tarde se dirijan a la opinión

pública, a través de Televisión, Manuel Fraga, Agustín Rodríguez Sahagún, Felipe González y Santiago

Carri-, lio, para emitir un mensaje a la opinión pública sobre los últimos atentados.

La convocatoria de paro total de dos minutos anunciada para el próximo martes, día 12, al mediodia, ha

sido adelantada a mañana a la misma hora.

Juan Diez Nicolás, secretario de información de UCD, anunció el adelantamiento de la convocatoria tras

el atentado «para tener una mayor inmediatez en la respuesta que el pueblo debe dar a estos actos

terroistas».

Convivencia

«Quiero significar qué esos dos minutos de paro y de silencio, que se solicitan —dijo— son una medida

que esperamos sirva para que todos aquellos que quieren realmente demostrar su rechazo al terrorismo lo

puedan hacer sin graves distorsiones de su vida habitual.»

Por su parte, el ministro de Transportes, José Luis Alvarez, que . presidía la entrega del Gobierno español

del edificio de la sede de la Organización Mundial de Turismo, manifestó que, «por unos pocos

criminales no se puede entorpecer la convivencia pacífica». Agustín Rodríguez Sahagún, presidente de

UCD, dijo en el Hospital Provincial que era «un momento dramático porque estos fanáticos asesinos lo

único que quieren es estropearnos a todos la convivencia pacífica, la paz y la libertad y crear tensiones

que puedan derivar en estados de fuerza».

Serenidad

«Más que nunca —dijo— debemos conservar la serenidad. Más que nunca debemos apiñarnos en torno a

las instituciones democrática ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español se reunió por ,1a mañana e

hizo público un comunicado´ en el que tras condenar enérgicamente tes hechos, hace un llamamiento a la

opinión pública española para que colabore cop las Fuerzas Armadas y con las de Orden Público en la

lucha contra los asesinos que ponen en peligro la convivencia.

El comité central del PCE, reunido por la üiaña-na, interrumpió sus deliberaciones y tras mantener un

minuto de silencio hizo público un comunicado en el que los comunistas expresan su solidaridad con el

Rey, las Fuerzas Armadas y los familiares de las víctimas, y reiteran su decisión de luchar enérgicamente

contra los terroristas.

Jordi Pujol, presidente de la Generalidad, envió también un telegrama al Key, a Alberto Oliart y la Junta

de Jefes de Estado Mayor (JU-JEM).

Tensión

Tras conocerse elatenta: do se produjeron diversos rumores sobre la situación de tensión que´ se vive en

ambientas castrenses.

La Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM) se reúne con carácter de urgencia esta tarde.

El presidente Leopoldo Calvo-Sotelo abandonó la reunión de la comisión delegada del Gobierno para

Asuntos Económicos al conocer la noticia y se puso en contacto directo con el Rey. Aunque en un

principio se especuló con el adelanto del Consejo de Ministros previsto para mañana, todo apunta a que se

mantenga la convocatoria extraordinaria del viernes.

La noticia en la Zarzuela cayó como una bomba. El Rey fue informado inmediatamente, y en medios de

palacio la consternación era evidente pues se conocía íntimanénte al general Valenzuela por las tareas

profesionales que desempeñaba en la Casa.

Las especulaciones que se hacen para interpretar la escalada terrorista son numerosas y lo mes -probable

—se afirma en los mismos medios— es que las causas sean también varias pero confluyentes en la

intención de provocar el fin de la democracia como régimen polítipo en España.

Ultras

La primera reacción popular la protagonizaron poco más de un centenar de personas de ideología ultra

conservadora quienes se concentraron cerca del lugar del atentado y dieron gritos como «Tejero, liber-

tad», «Dictadura, sí; democracia, no», «Democracia asesina» y «Ejercito al poder».

Sobre la una de la tarde, los manifestantes se trasladaron a la plaza de Cibeles y frente al Cuartel General

del Ejército arreciaron en sus gritos. También entonaron el «Cara al Sol».

A esa misma hora, en el Gran Hospital, el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado fue recibido con

una gran ovación por el personal del centro. Se oyeron gritos de «Viva Gutiérrez Mellado» quien, con

visibles muestras de emoción, mantuvo una corta conversación con la Reina Doña Sofía quien se

encontraba visitando a los heridos.

Por su parte, los componentes de la Comisión de Defensa suspendieron su visita a la Brigada Paracaidista

en la que estaba previsto que asistieran a una demostración de esas fuerzas.

A la una y media de la tarde llegaron al Hospital Militar Gómez Ulla el ministro de Defensa y el teniente

general Ignacio Alfaro Arregui.

Un oficial del Ejército, amigo personal del teniente coronel asesinado,, pronunció unas palabras ante el

ministro referidas a la «democracia negra».

Otro oficial le replicó y íe dijo que era deseo expreso de la viuda que no se produjesen escenas en la

capilla ardiente, con lo que el incidente terminó.

 

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