Autor: Javierre, José María. 
   La España posible     
 
 Ya.    23/01/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

LA ESPAÑA POSIBLE

CHAMFORT escribió qua aquella Francia de mitad del siglo XVII era "una monarquía absoluta

dulcificada por el canto". La "canción protesta" florecía en las tabernas de París,

—Qu» canten—sonreía avinagrado el cardenal Mazarino.

No encontraba otro remedio a la fatal anemia de las finanzas reales qua alzar vertiginosamente loa

impuestos, Las cancioncillas populares le punzaban como lengüetas de víbora.

—Que canten—replicaba el favorito—, ya pagarán.

Nosotros cantamos ahora nuestra deseada democracia! dama que ningún otro país ha cortejado en los

últimos tiem pos tanto como España,

La sombra del demonio meridiano se yergue agorera a nuestro lado:

—Déjalos, ya pagarán.

La temperatura del entusiasmo nacional no revienta los termómetros, pero es verdad que loa visitantes

extranjeros nos reconocen buena salud democrática en los proyectos Inmediatos del futuro. Lo cual

asombra a propios y extraños. Porque Juego de un régimen autoritario que Impone como dogma la

exaltación do loa valores patrióticos, eí personal podría haberse venido abajo, hundiéndose en un cinismo

pragmático. Ningún acido corroa más el fervor colectivo que ]a sinvcrgonzonería pública de quienes se

llenan la boca proclamando que están dispuestos a morir por la Patria..., y entretanto se consuelan

viviendo a costa de la Patria. Ustedes entienden, la conocida teoría de la revolución pendiente.

El amor a la democracia habrá, que pagarlo, desda luego. Nos costará caro. Pero vale su precio. Ya el

talante, la manera de estar da nuestra gente ha cambiado. Medía docena de ideas y sentimientos que antes,

decía Ortega, chocaban contra "un corazón blindado de rencor" y eran cruelmente despedidas—la

comprensión, la convivencia, la solidaridad, la ternura—, hoy están incorporadas a los proyectos comunes

de existencia. Con otro matiz interesante: los españoles hemos aprendido que nos toca construir un país

habitable sin ayuda de los ángeles bajados del cielo para echarnos una mano, Eugenio Noel reprendía

aquella imagen nuestra de Dios: "Un buen señor que no tiene otra cosa en qué ocuparse que en ayudar a

los españoles."

Del espíritu nacional

EL equipo gubernamental ha ganado algunas batallas insignes. SI consigue Salvarnos de la asfixia

económica, hasta ganará la guerra, dejándonos a las puertas del verano en la ribera de una democracia

aceptablemente soleada. Hay síntomas de buena fe indudable. Silenciosamente apareció a finales del año

pasado una orden ministerial de Educación y Ciencia que implanta nuevos contenidos para el área d«

ciencias sociales de la segunda etapa da Educación General Básica. Ustedes, la gente de mi edad,

recuerdan aquella gaita destemplada del "espíritu nacional", asignatura que, sin excesivo fervor, impartían

los teóricos de la Falange. Tolstoi, que ejerció de maestro, le temía al aburrimiento en la escuela. Cuando

se vela él o veía a sus muchachos "privados del arrebato Interior", los mandaba a jugar. Demos gracias a

quien corresponda por aquella tibieza de loa teóricos fascistas; La psicologia experimental avisa por boca

de su precursor Descuret el paso fácil del entusiasmo politico al fanatismo y del fanatismo a la locura.

Ignoro el caso que a la orden ministerial van a hacerle los colegios, pero Educación y Ciencia ha trazado

un programa reconfortante para disponer nuestros niños a una digestión provechosa da los contenidos

esenciales: Convivencia social y humana, participación del individuo en el panorama político, religioso,

económico, respeto a las ideas ajenas, fundamentos de la comunidad local, regional, nacional,

internacional.

La nueva aventura

DE los mayores depende que consigamos Incorporar los hijos al común esfuerzo de

José María JAVIERRE

(Continúa en pág. sigte.)

(Viene de la pág. anterior)

mocrático. La Inserción de los niños en una espiral de borracheras patrioteras es lamentablemente fácil:

Basta cruzarles él pecho con un correaje, colgarles al hombro un fusil de palo, tocar los tambores y poner

un banderín al frente. El instinto juvenil de violencia taconea a gusto por las calles de una ciudad

enardecida. Asi estuvimos en los antípodas de la tarea educadora, que empieza, según anotaba don

Gregorio Marañón, por la superación ética de los instintos.

Habrá que contar a nuestros niños cómo de otra manera España será todavía tan bella, "el país de vida

más sabrosa": Lo testimoniaron los viajeros europeos del siglo XIX. Con un poquito de esfuerzo, gana

ríamos otra vez el elogio a finales, del XX. Por añadidura, le sacaríamos dinero, que ahora los visitantes

no se limitan a. escribir libros románticos.

Tenemos al alcance de la mano una España digna, serena, bienestante. Una España posible que supere las

angustias económicas con el trabajo de todos y olvide los resentimientos atávicos. ¿Y si el personal, en las

próximas elecciones, dijera que sí? Quinientos y pico años antes de Cristo el sabio Solón respondía en

Atenas:

—¿Cómo se logra la ciudad feliz?

—Uniendo a los ciudadanos entre si de tal modo que la Injuria contra uno sea Injuria contra todos.

José María JAVIERRE

 

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