Los comunistas y la escuela     
 
 Ya.    23/01/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 4. 

Los comunistas y la escuela

NUESTRO corresponsa1 en Roma nos ha informado de cómo los comunistas Italianos, que se

autoproclaman "eurocomunistas", se comportan, al margen de las grandes palabras que suelen emplear

(derechos humanos, respeto, autonomía, libertad). Palabras que también manejan aquí, por las calles,

nuestros "eurocomunistas" españoles.

LA realidad es que en aquellas zonas ilalianas en que los comunistas tienen algún poder han

desaparecido, por asfixia económica (recursos reiteradamente negados desde esos puestos de influencia),

alrededor de 300 colegios privados dirigidos por instituciones de la Iglesia.

PARECE, pues, muy claro que los comunistas, incluso los del área sur-occidental de Europa, que cultivan

ante el publico imagen de abiertos y demócratas en métodos y objetivos, van, de hecho, a la conquista de

la escuela y a la supresión de quienes, en ella, no piensan en su clave marxista. Tienen esa meta y la

cumplen disciplinada, constante y eficazmente.

QUIERE esto decir que ya ha sonado la hora en que los padres de familia españoles tienen que aprender a

distinguir, entre bosques de palabras más o menos bonitas, cuáles son los objetivos reales que persigue

cada grupo político, y muy en concreto con relación al tipo de escuela que quieren. Tras compararlos

luego con sus propios deseos y convicciones, deben tomar buena nota de que nadie va a sacarles las

castañas del fuego, y menos aún los comunistas, a no ser que se identifiquen con ellos. Si muchos padres

y madres españoles están convencidos de que la escuela tiene que ser pluralista, coherente, libre y no

dominada en exclusiva por el marxismo, tienen que ponerse a la altura de las circunstancias y agruparse

con quienes piensen lo mismo. Que los comunistas tengan disciplina de grupo, constancia y eficacia, es

perfectamente imitable. El que algo quiere, algo le cuesta. En adelante, las convicciones personales no

bastarán y corren el peligro de ser barridas por el ambiente, si no se hacen valer también públicamente,

con loa pies muy en la tierra y sin dejarse engañar ingenuamente por el bello sonido de las palabras.

 

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