Autor: Dávila, Carlos. 
 Felipe González: "No queremos ganar las elecciones, queremos que se celebren". 
 Gobierno y oposición buscan salir de su impotencia frente al terror     
 
 ABC.    08/05/1981.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

NACIONAL

ABC/ 11

Felipe González: «No queremos ganar las elecciones, queremos que se celebren»

Gobierno y oposición buscan salir de su impotencia frente al terror

MADRID (Carlos Dávila). Los liberticidas volvieron a asesinar y el país entero se estremeció de dolor y

vomitó de asco. De nuevo, el terror ensangrentó vilmente las calles de Madrid. Fue una provocación

máxima dirigida a quienes tienen la sensibilidad dolida por tanto horror. La democracia quedó malherida,

y sus representantes, los partidos, trataron con urgencia de responder a los criminales.

Hoy, a las doce, el pueblo tiene que testimoniar su hartura, en un pacto inusitado de paz qjje no tiene

precedente en la Historia de España. Lo de ménos^es que, como decía1 mos ayer, su eficacia frente a los

cazadores repugnantes de cuerpos sea muy corta; lo de más es que representa la reacción de un país, una

acción cívica ejemplar, contra los que sólo pretenden la destrucción y el caos. Los cuatro partidos

mayoritarios, los nacionalistas (el PNV, por primera vez, también apoya explícitamente una convocatoria

en pro de la Constitución), las centrales sindicales, las organizaciones empresariales, las culturales... el

pueblo, tienen hoy una cita mínima de dos minutos contra el terror de los desalmados, de los

infrahumanos asesinos, que nos están llenando, a diario, ¡os ojos de lágrimas impotentes.

RUMORES DE TODA ÍNDOLE

El día, además de miedo, tuvo horas de rumor e intranquilidad permanente. Se dijo, al filo de media tarde,

que el ministro del Interior, Juan Rosón, había dimitido. En la Secretaría de Estado se desmintió: «El

presidente niega rotundamente esta especie.» Rosón, quizá el más eficaz ministro del Interior que haya

tenido esta democracia, está desde hace días, acosado por la nueva escalada del terrorismo y arrepentido

muy probablemente de unas optimistas declaraciones que hizo apenas hace unas fechas,- cuando España

respiraba una calma esporádica que los agentes de la masacre, naturalmente, no han respetado. Otros

rumores, de menor cuantía pero de aún mayor significación, apuntaban-a algunos movimientos militares

en algunas capitanías generales, más concretamente en Sevilla. En Madrid, vestida después de mediodía

con banderas nacionales y crespones negros, se afirmó y comprobó que las tropas operativas permanecían

en sus cuarteles. Por la tarde se reunía ¡a Junta de Jefes de Estado Mayor, en una sesión de urgencia de la

que no se han conocido noticias fidedignas. Unas horas más tarde, los jefes militares estudiaban con

Calvo-Sptelo el estado de Ja situación y un número indeterminado de medidas para tomar si el caso lo

requiriera.

El presidente, reunido con los seis ministros que integran la Comisión Delegada para Asuntos de

Seguridad, desechaba la posibilidad de comparecer ante las cámaras de televisión para infundir confianza,

siquiera estrecha y de circunstancias, al país. Calvb-Sotelo había conocido un texto preparado expresa^

mente, un documento humilde que hubiera leído por la noche.en el que no se ofrecían promesas, pero se

pedía serenidad. Eran unas líneas sinceras; que rezumaban dolor y que estaban escritas, precisamente,

para pedir a los ciudadanos colaboración y ayuda. Puede decirse, por lo poco que se ha podido conocer de

un texto que al final no fue hecho público por el presidente, que de la propia situación de debilidad

coyunturál y de impotencia por el crimen repetido, surgía una esperanza en un futuro menos trágico. Fue

una pena que el mensaje no llegara hasta las radios y los televisores de España.

HOY, CONSEJO Y DECLARACIÓN DEL GOBIERNO

A las nueve de la noche, ya se sabía que ETA militar había reivindicado el triple crimen. Esta banda

armada, culpable de casi .quinientos asesinatos, no suele pavonearse del asesinato antes de que su

comandos se encuentren fuera de un peligro próximo. La audacia y la perfección del atentado indicaban

con una cierta seguridad y desde el primer momento que era ¡a organización terrorista española la

culpable de tan tremendo delito. Sin embargo, gjgunas especulaciones —ya decimos que ayer, de nuevo,

saltó la feria del rumor— apuntaban a alguna otra autoría, ajena a ETA y ajena al GRAPO, dos grupos —

que dicho sea al paso— tienen con certeza los mismos suministradores.

El Gobierno en pleno se reúne hoy. Es viernes de Consejo de Ministros, pero ya se anuncia que el día

estará dedicado, prácticamente en su integridad, al análisis de la Situación política derivada de los sucesos

de ayer. Al término de este Consejo, en una extensa declaración, el~ Gabinete intentará explicar al país

todo lo que ayer-noche, quizá por prudencia y por completar toda una batería de datos imprescindibles, no

pudo decir el presidente. La Mesa del Congreso también celebró sesión y en ella pudó contemplarse la

posibilidad de un Pleno extraordinario de la Cámara. Es cierto —Felipe González lo reconocía en su

conferencia de Prensa— que no caben muchas más medidas legales para el combate contra el terror y es

posible que en estas condiciones cualquier convocatoria tenga, sobre todo, un carácter testimonial, aunque

algunos diputados —Fraga (AP) y Osear Alzaga (UCD) no han ocultado sus tesis favorables— se

inclinan en estos momentos por un replanteamiento de la abolición de la pena de muerte que la

Constitución proclama tajantemente en su artículo 15. Este fue otro de tos rumores más extendidos que

nadie, en el transcurso del día, pudo confirmar.

El triple mensaje que contiene el paro simbólico de hoy: repulsa del terrorismo, homenaje a fas víctimas

de los actos criminales y respaldo y simpatía a las Fuerzas Armadas y a las dé Seguridad det Estado

justifica la gran cita de esta mañana. Sonarán quizá las campanas de las iglesias (los partidos han pedido

su concurso a la Iglesia), atronarán con sus silbidos las locomotoras, saldrán las gentes de paz españolas a

las puertas de sus casa, se paralizará durante ciento veinte segundos la circulación rodada y peatonal ,y

todo en una* reacción ejemplar a la que, en esta hora crucial para la democracia no hay que buscar

demasiada eficiencia: lo importante, por una vez, es-solamente el gesto.

Felipe González celebró por la tarde una conferencia de Prensa anunciada hace días para explicar los

contenidos de la reunión ejecutiva del PSOE para ayer. La reunión cambió dé signo. El líder de la

oposición diría en primer lugar que «los asesinatos de hoy suponen una provocación al máximo en lo que

más duele y para conseguir el más alto grado de contradicción». Estas palabras, lejanas a la condena

habitual (los alegatos en este sentido son absolutamente inservibles), son una muestra evidente del miedo

cierto que se tiene por la libertad y la democracia. Felipe González, para responder a una pregunta sobre

los riesgos actuales de involución, afirmaría en este contexto: «Ahora mismo tenemos que realizar un

análisis en dos dimensiones: la primera viene dada por él dolor que nos produce la pérdida de tantas vidas

humanas; la segunda, por la clarísima provocación (de nuevo repitió la palabra) que los asesinatos

suponen contra las Fuerzas Armadas.» «Yo espero y deseo—añadió— que.no se caiga eri la provocación

de estos criminales.

Felipe González, por otra parte, centraría sus contestaciones en la rueda de prensa en tres cuestiones

concretas: la adopción de las posibles respuestas contra el terror, el análisis de los actos criminales y sus

opiniones sobre la situación política. Sobre el primer punto, el secretario general de los socialistas

españoles afirmó: «Me cuesta trabajo pensar qué se puedan adoptar ahora mismo otras medidas legales

que las ya aprobadas por el Parlamento. La clave del éxito final de este problema es hacer eficaz el

combate contra el terrorismo. No podemos cambiar de táctica.» Abundó después en este tema y explicó

«.que vamos a instar al Gobierno a que recurra a la máxima energía para los asesinatos.

Si hacen falta mayores dotaciones económicas, el Gobierno debe plantearlas». En otro orden dé cosas,

Felipe González insistió en «que si se demuestran implicaciones exteriores hay que tomar medidas

urgentes y drásticas contra los países que amparan el terrorismo». Dijo también que «el jefe del Ejecutivo

debía aparecer rápidamente" ante los medios de comunicación para explicar cuál es la situación de la

Presidencia», y matizó sus pasadas críticas al Gobierno hechas en pasadas fechas con dos frases

fundamentales para conocer cuál es el actual estado de ánimo no sólo del PSOE, sino de todas las fuerzas

políticas españolas: «No queremos en esta ocasión hacer una crítica del Poder Ejecutivo.» Después

añadió: «Nosotros, no-sé si los demás pensarán lo mismo, no queremos ganar las próximas elecciones;

sólo deseamos que se celebren.»

Felipe González, .que en ningún momento dudó de la responsabilidad de ETA en los actos criminales de

ayer, dijo para contestar a una pregunta sobre la coincidencia de "objetivos entre los asesinatos terroristas

y las actividades de los golpistas: «Existe ciertamente un dato objetivo: ambos grupos pretenden acabar

con la democracia y con la libertad. Los de extrema izquierda tratan de tensar las relaciones sociales para

crear un clima dé confrontación civil; los otros contribuyen igualmente a la. espiral de violencia.» «A

medio plazo —insistió—, los objetivos sbn distintos; a corto, ¡guales.»

El líder socialista, en su análisis de la situación política, se ratificó en su oferta de Gobierno de coalición,

al tiempo que desmintió la posible oposición de sectores castrenses a la colaboración del PSOE en «las

tareas de dirigir eficazmente éste país». Dijo Felipe González: «Lo que piden las Fuerzas Armadas es un

buen Gobierno, una política rigurosa que trate de vencer los grandes problemas que tiene España. Las

Fuerzas Armadas ni son obstáculo, ni son;el argumento.»

Al terminar esta crónica la tensión no ha decrecido. No se sabe hasta dónde pueden llegar los terroristas

en su irracional lógica criminal. Repetidamente se ha dicho que la estrategia etarra nunca termina de

pudrir definitivamente las situaciones, nunca de - tentar irremediablemente, a las instituciones, diezmadas

por su crueldad. Pero ni siquiera esto puede hoy preverse.

REUNIÓN DE CALVO-SOTELO CON LA COMISIÓN DE SEGURIDAD CIUDADANA

A partir de las cinco de la tarde los ministros que componen la Comisión Delegada del Gobierno para la

Seguridad Ciudadana llegaron al Palacio de la Mdhcloa y se reunieron con el. presidente del Gobierno.

En esa reunión despacharon con Calvo-Sotelo los titulares de Presidencia, Pío Cabanillas; Interior, Juan

José Rosón; Defensa, Alberto Olíart; Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, y Administración

Territorial, Rodolfo Martín Villa.

Aunque nada ha trascendido sobre lo tratado, en medios oficiales se estima que el terna principal

abordado fue la situación de la seguridad ciudadana y el alcance que pueden tener otras posibles

operaciones de organizaciones terroristas, así como evaluar los esfuerzos necesarios para contrarrestar

estas acciones.

 

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