Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   El discurso     
 
 Diario 16.    09/05/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutiérrez

El discurso

PRIMERO, la tele dio un avance espléndidamente montado del «sonido del silencio», de los dos minutos

más largos de nuestra historia.

Después habló el presidente Leopoldo Calvo-Sote-lo, con nuevo escenario, distinta actitud y diferente

iconografía. Habló el presidente,,en primer lugar, "de pie y con jiña ostensible bandera nacional al lado.

Su natural hieráticb le facilita, por otra parte, el evitar cualquier tentación gestual de cejas, ojeras o lengua

en el carrillo como si comiera caramelos, a los.que nos había acostumbrado Suárez. Leopoldo es siempre

una esfinge.

El discurso fue una pieza medida y minuciosa donde no sobraba ni una coma, posiblemente elaborado por

las plumas de sus ayudantes Inciarte y Sánchez Merlo, con abundantes aportaciones del Ministerio del

Interior, .y con la redacción definitiva del propio presidente, cuya conocida meticulosidad se adivinaba en

el texto.

Pero, ¿qué ha dicho Leopoldo? La verdad, no ha dicho muchas cosas nuevas, pero lo que hay que pre-

guntarse es si podría haber dicho mucho, más de lo expuesto.

Tras la prevista concisión, hizo un primer llamamiento a la sinceridad, «al lenguaje de la verdad». Y al

realismo, hablando de lucha «dura y larga» —evitando cuidadosamente, contaminarse con la mención de

las siglas malditas de ETA que ni una sola vez surgieron de sus labios—, de la fuerza y la diabólica y fría

planificación de los terroristas.

TRAS una detallada descripción de las medidas tomadas hasta ahora, anunció algunas de las previstas

para el futuro, la posible creación de una sección especial de la Audiencia Nacional para delitos

terroristas. Patentizó la firme voluntad del Gobierno de aplicar, si la circunstancia lo requiriese, la ley de

Estados de Alarma, Excepción y Sitio. Hizo, -finalmente, una descalificación de las medidas de fuerza, de

las «fórmulas simples», por «ineficaces» y realizó una tranquilizadora alusión afirmando que la respuesta

al terrorismo no se hará a costa de la libertad.

Los alrededores temporales de la intervención presidencial estuvieron, sin embargo, ensombrecidos por

cierta actitud del ex presidente Suárez que, cuando menos, hay que calificar de escasamente prudente. En

la reunión de la ejecutiva centrista de la mañana de ayer, .Adolfo criticó la actitud de Leopoldo en cuanto

a sus relaciones con los mandos de las Fuerzas Armadas. Realmente, la providencia no le ha concedido el

don de la oportunidad al duque. Cualquier día irá a un funeral y se pondrá a gritar: «¡Vivan los novios!...»

 

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