Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   El ejemplo francés     
 
 ABC.    14/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MARTES, 14 DE MARZO DE 1978

EL EJEMPLO FRANCÉS

Aunque cuando escribo estas lineas no se conocen todavía los datos finales de la primera vuelta de las

elecciones francesas, una coso parece haber quedado clara: los sondeos de opinión no han acertado en su

pronóstico generalizado, ya que la izquierda no ha logrado sobrepasar el 50 por 100. Por tanto, es muy

probable que el próximo domingo asistamos a un triunfo de la hasta ahora mayoría.

Todo depende, según los comentaristas, de la actitud del votante de izquierdas. La cuestión es

sencillamente ésta: el elector que votó a favor del candidato socialista o del candidato reformista de

izquierdas no es ni mucho menos seguro que otorgue su voto al candidato comunista, si es que aquél se

retira por haber obtenido menos votos que éste.

El panorama de la mayoría es, por el contrario, mucho más doro. El elector partidario de Chirac votará al

representante del centrismo de Barre, casi sin ningún género de dudas. Y a la inversa.

Quiere decirse que la derecha y el centro francés actúan, asombrosamente, unidos a la hora —última

hora— de decidir con sus votos el modelo de sociedad. La distancia que en Francia separa a socialistas y

comunistas es, todavía hoy, muy grande.

He escrito asombrosamente, porque me temo mucho que esa unidad de la derecha y del centro en España

sea muy difícil de lograr.

¿Por qué? ¿Es que sociológicamente son de naturaleza tan distinta los electorados francés y español?

Sinceramente, no lo creo. Creo, por el contrario, que la causa de tan distinto comportamiento hay que

buscarla precisamente en el sistema electoral vigente en uno y otro país. En Francia, el de carácter

mayoritario a dos vueltas va a permitir, a buen seguro, la continuidad. En España se siguió el

proporcional que de haberse adoptado en el país galo hubiera colocado ya a F. Mitterrand en el Matignon

y provocado una muy probable crisis constitucional.

Algo de esto he dejado escrito hace meses en ABC, cuando se optaba por uno u otro sistema. No se

siguieron entonces criterios similares a los que llevaron al general De Gaulle a asegurar la pervivencia de

la quinta República y se prefirió el sistema proporcional que hoy disfrutamos. Pienso que, una vez

aprobada la Constitución, cuando las Cortes tengan que debatir una nueva ley Electoral definitiva, deberá

reformarse el modelo a seguir. Porque nadie me negará que el sistema mayoritario a dos vueltas es tan

democrático como el del señor D´Hondt. Y que aquél a la mayoría española quizá le quitara no pocos

dolores de cabeza.

José María RUIZ GALLARDON.

 

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