Autor: L. P.. 
   El Congreso concede medios materiales al jefe de la oposición  :   
 Las minorías no tendrán más prerrogativas que las del Reglamento. 
 ABC.    09/02/1983.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MIÉRCOLES 9-2-83

NACIONAL

ABC/21

El Congreso concede medios materiales al jefe de la oposición

Las minorías no tendrán más prerrogativas que las del Reglamento

Madrid L. P.

No habrá en esta Legislatura Estatuto del jefe de la oposición ni Estatuto de toda la oposición. La Mesa

del Congreso ha optado unánimemente —aunque con alguna discrepancia formal, que no de fondo— por

«dotar de medios materiales y personales al jefe de la oposición, como presidente del Grupo

parlamentario mayoritario de la misma».

Rótulo con el que no están de acuerdo ni la UCD ni la Minoría Catalana, que encierra la concesión a

Manuel Fraga, a cargo del presupuesto del Congreso de los Diputados, de una asignación mensual de

100.000 pesetas al margen de su sueldo como diputado —para gastos de representación, un despacho en

la Cámara— lo mismo que Felipe González, cuando no ocupase el banco azul, una secretaría, compuesta

por un jefe de secretaría y dos secretarias, vehículo oficial y conductor.

La solución adoptada por la dirección de la Cámara viene a solventar un viejo contencioso planteado

desde la anterior Legislatura por el Grupo socialista, entonces en la oposición, aunque en un momento

político sustancialmente distinto —a raíz de los resultados del 28 de octubre— en el que se había

generado una fuerte polémica.

El hoy presidente del Gobierno habló hace ya tiempo especialmente durante la campaña electoral, de su

deseo de seguir el modelo inglés, por el que el líder de la oposición cobra algo más —una peseta, decía

Felipe González— que el presidente del Gobierno. De ahí que, una vez en el Poder, el PSOE planteara

reconocer de derecho un «status» especial al jefe de la oposición. La pretensión, que enseguida empezó a

conocerse como el propósito de elaborar un Estatuto del jefe de la oposición, provocó una reacción

contraria de los portavoces del resto de las minorías parlamentarias y de algunos líderes el Grupo Mixto

—caso de Santiago Carrillo y Adolfo Suárez, los más activos en la contestación— quienes se reunieron

para diseñar una estrategia que impidiera que Fraga quedara con el monopolio de la oposición en la

Cámara.

Lavilla, Roca, Vizcaya, Carrillo y Suárez fueron a la Moncloa a pedir al presidente del Gobierno que se

estableciera un Estatuto global de la oposición, en el que, a ser posible, no se hablara de ningún jefe. La

pretensión causó alguna irritación en la Cámara, donde siempre se consideró que era allí y no en la sede

del presidente del Gobierno donde debía decidirse. Fue días antes cuando empezó a hablarse no de

Estatuto, sino de normas parlamentarias sobre el jefe de la oposición, solución que contaba con el

beneplácito del Grupo Popular, el más directamente interesado. Los visitantes del presidente del

Gobierno, especialmente Lavilla y Roca, no han logrado que no figure el título de «jefe de la oposición»,

aunque la Mesa le ha añadido la apostilla «como presidente del Grupo parlamentario mayoritario de la

misma». Ni tampoco han podido aprovechar la ocasión para lograr mayor relevancia en la Cámara de la

que tienen. El vicepresidente del Congreso, Leopodo Torres, ha sido claro: «es en el Reglamento de la

Cámara donde están regulados los derechos y prerrogativas de los Grupos minoritarios. El Congreso le

dará más a Fraga de lo que tuvo Felipe González cuando ejercía la oposición: presupuesto de

representacón, secretaría, coche y chófer oficiales, aunque algunos grupos parlamentarios pedían más

generosidad. Lo que el Congreso no le va a otorgar —«no es competencia del Congreso», explicó

Leopodo Torres— es lo que en su día pidió Felipe González —y no consiguió— al Gobierno de UCD:

información privilegiada y acceso a determinados datos y documentos oficiales.

Será un tema a tratar entre el presidente y su máximo opositor, en lo que el mismo Fraga denominó «las

reglas del juego», tras su reciente entrevista con Felipe González. Como tampoco podrá ser el Congreso

quien facilite al resto de la oposición un mayor acceso a los medios de comunicación del Estado —radio y

TV especialmente— aunque parece que el tema se trató, y con buenas perspectivas para la llamada

«oposición moderada», en la entrevista que tan sólo hace unos días tuvieron sus dirigentes con el presi-

dente del Gobierno. Queda, pues, un amplio campo abierto a las actitudes de los responsables de las

instituciones para configurar el «status» personal de unos y otros.

 

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