Autor: Dávila, Carlos. 
 El Fraga de siempre, atropellado y temoroso, no pudo ayer con el presidente. 
 Y eso que Felipe estaba en baja forma     
 
 Diario 16.    21/09/1983.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Diario 16/21 septiembre-83

NACIONAL

A un Felipe González en baja forma le contestó el Fraga de siempre: atropellado, gesticulante (siempre

con la mano derecha) y mermado en su capacidad dialéctica por el cierto temor a que el presidente

González utilizara contra él su pasado —como hizo— y su polémica etapa como gobernante. Yo creo, sin

embargo, que a quien hay que juzgar en este debate es al presidente del Gobierno, más que al líder de una

oposición que ayer demostró una obviedad: no sabe aprovechar sus bazas para situar a un jefe del

Gobierno y un Gabinete que, evidentemente, no atraviesa su mejor momento.

Fraga asentó a Felipe, el Fraga de siempre, atropellado y temeroso, no pudo ayer con el presidente,

…Y eso que Felipe estaba en baja ferina

Cartas DAVILA, corresponsal político

"El discurso del presidente tuvo cinco características y algunas carencias. Las características, éstas:

afán defensivo, incapacidad para la autocrítica, falta de proyecto político de futuro, tediosidad en Ja

exposición y una manía pedagógica que hizo premiosa la retóríca, muy escasamente salpicada de las

gotas de humor que utilizaba Felipe cuando era el líder de la oposición. Las carencias, de fondo, fueron

naturalmente más serias y preocupantes que las simples deficiencias formales, porque ni el repaso eco-

nómico optimista que dibujó el presidente, ni la ausencia de un programa autonómico convincente, ni la

menor insistencia en no rectificar la balbuceante política exterior socialista, son datos que muevan a

opinar positivamente sobre una exposición que debía haber sido, sobre todo, un proyecto para los tres

años que le restan en el Gobierno, y no un ejercicio de autocornplacencia y disculpa, construido sobre el

temor a las críticas.

Economía

En cuanto -a la crisis económica, (a confrontación socialista-popular se centró en un solo punto:

demostrar que se está peor o mejor que en diciembre del pasado año. Yo me temo que tras

cinco horas de debate el ciudadano español no sepa a qué carta quedarse, y todo, porque mientras el

Gobierno ofrece unas cifras, la oposición.las refuta y muestra otras distintas. Bien es cierto que en un solo

punto estuvieron de acuerdo ambos interlocutores políticos: en la inflación, es decir, en el crecimiento del

coste de la vida en los diez meses del Gobierno socialista. Pero aquí hay una mala noticie: si bien se ha

frenado, va a llegar al 12 por 100 antes de Navidades, lo que es tanto como anunciar —de forma

solapada, eso sí que tos precios nos depararán disgustos en este último trimestre de! año.

Felipe González, por otro lado, demostró ayer un escaso rigor en ei manejo de ios datos, (o cual puede

suponer que o bien se te ha informado mal o que no se ha terminado de de aprender las cifras. El

presidente de Gobierno no puede cometer el enorme desatino de asegurar que el crecimiento en los países

de la OCDE, organización a la que España pertenece, está en un 0,5 por 100, cuando lo seguro es que ha

rebasado con creces el 2.

Tampoco el presidente —y esto es más grave— puede desconocer la tendencia alcista del paro en los

últimos meses, meses por lo demás de verano, donde el empleo tradicionalmente aumenta, y tampoco, en

este orden de cosas, el jefe del Ejecutivo debe desconocer que, dada la interconexión de nuestra economía

con la de todos ios países occidentales, importa sobre todo que nuestra inflación conserve su paridad con

la de estas naciones, cosa que no ha sucedido. Por no hablar de nuestra moneda; a ía que Felipe González

le atribuyó un comportamiento internacional «discreto», que ya quisiéramos ver todos los españoles.

¿Mejor o peor?

¿Estamos, pues, mejor o peor que en diciembre?; debería decirse que peor, porque ni parece, haberse

arreglado nada ni se otea intención de reconocer que nuestra situación es fracamente desairada. Quizá, por

otro lado —y vuelvo al argumento inicial—, (a negativa consecuencia que pueda extraerse tras eí primer

día del débate, consiste en qué el Gobierno no puede ilusionar, ya al país ni existe una alternativa política

susceptible de tomar el relevo cuando eí desgaste socialista pueda hacerse peligroso.

Lo malo, por eso, no es únicamente que et Gabinete de Felipe González carezca absolutamente de un piar,

autonómico que no sea ía simple aceleración de transferencia o ia salida de leyes básicas que,

consensuadas o no, pueden convertirse en una disimulada LOAPA contra los Estatutos, lo malo es que el

señor Fraga, por lo que dijo ayer, no puede criticar esta carencia porque no se atreve a marchar un paso

audaz más allá de ío que pueda hacerlo el Gobierno socialista. Yo, en el lugar de los nacionalistas, estaría

enormemente preocupado por la «pseu-doferta» socialista; un simulacro que no es una rectificación

constitucional de la LOAPA, sino una intención de «sostenella y no enmendalla» que por la vía de leyes

horizontales, como la básica de Sanidad o la de Régimen Loca!, puede volver a plantear un conflicto

autonómico.

Autonomías

Sí se entendió la parte del discurso presidencial dedicado a las Administraciones Públicas y a las

autonomías, como se entendió también la complacencia acrítíca de Felipe González con una política

exterior a la que se puede calificar, con enorme benevolencia, de ambigua y voluntarista. En este mundo

de hoy el principio de autonomía se estrella con la realidad de los misiles y el rearme (no el moral, al que

ayer, afortunadamente, ya no aludió ni una sola vez González), y por eso la estrategia utópica del PSOE

choca radicalmente con el realismo de un Gobierno que es, sencillamente, un punto indiscutible en e!

escenario internacional. El presidente, pese a los requerimientos de Fraga en el debate, no quise insistir en

la. fecha de! referéndum OTAN, porque se nota a /a legua que en este punto el Gobierno ha rectificado,

entre otras cosas porque sé ha dado cuenta de que la reforma militar no puede hacerse lejos del marco

atlántico y porque, a mayor abundamiento, continuar en el pacto político de la OTAN —tal y como es el

deseo para España de la Administración norteamericana´— no compromete absolutamente a nada.

Militares

La fase más convincente de Felipe González fue la dedicada a la seguridad ciudadana, la repulsa contra el

ultraje a las banderas, la reafirmación de la supremacía del poder civil contra cualquier involución

extraconstitucional y la lucha contra el terrorismo. El presidente juzgó buena la reforma del Código Penal

y de la ley de Enjuiciamiento Criminal que ha puesto en la calle a muchos presos preventivos, Al margen

de las inconvenientes comparaciones con los indultos, el único reproche que puede hacerse a esta reforma

es el que, curiosamente, omitió la oposición: el que no se haya hecho acompañada de una campaña de

reinserción social de los delincuentes y tampoco de un plan de seguridad ciudadana; va sólo pergeñado,

vistas las indeseables consecuencias, de la exclaustración.

En el largo introito de González se entrevé un afán meditado por «poner —digámoslo gráficamente— en

su sitio a los militares» tentados por lecturas abusivas de ¡a Constitución.

Ei presidente, que sugirió que en el caso de Soferas no había funcionado Ja cadena de información del

mando, se dolió porque todavía existan españoles que puedan creer que la interpretación de la Norma

Suprema cumple, como tarea a otras instituciones que no sean el Tribunal Constitucional. Era una

moderada crítica a los profesionales de ia milicia que puedan tener símilares tentaciones a la de Soteras.

Puede afirmarse, en definitiva, que sólo la torpe oposición de Fraga, reconocida por algunos de sus

diputados, salvó ayer a Felipe González del suspenso parlamentario. El presidente, con sus

contradicciones y carencias, con su pusílaminidad defensiva y con su intención proclamada de pasar,

como de rondón y soslayo, por todos los temas polémicos (léase, Televisión y Sagunto), dio una mala

muestra de cómo debe rendir cuentas el jefe de un Ejecutivo democrático al pueblo que le ha elegido.

En mi opinión, e! panorama Que ayer pintaron González y Guerra no se parece en nada al «estado de la

nación»; se asemeja más a un educado «rifirrafe» polémico con notas de simulada crítud.

 

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