Autor: Santos, Carlos. 
 Habló de un botones, un ama de casa, un empleado de banca y un estudiante. 
 Fraga explicó ayer cómo hace la compra en el supermercado     
 
 Diario 16.    21/09/1983.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

NACIONAL

21 septiembre-83/Díario 16

Habló de un botones, un ama de casa, un empleado de banca v un estudiante

Fraga explicó ayer cómo hace la compra en el supermercado

Manuel Fraga explicó ayer al Pleno del Congreso su breve experiencia corno «amo de casa» y los precios

del supermercado de su calle. Si Felipe González, en su primera intervención, había hecho una crónica

política poco incisiva, Fraga optó por el reportaje de sucesos. En torno a dos géneros distintos, se montó

el debate de la tarde.

Carlos Santos

La trascendencia del debate eclipsó los síntomas que acompañan habitualmente al comienzo del curso.

Con todo, pequeños cambios ponen de relieve que ha habido un periodo de vacaciones. El presidente del

Congreso ha aprovechado para dar una vuelta más a la clavija que restringe la libertad de movimientos de

los periodistas. Es una de las aportaciones de Peces-Barba al parlamentarismo español.

La sesión comenzó con un revuelo de presidentes: Calvo-Sotelo, que lo fue del Gobierno, ocupó por

primera vez el escaño de Landelino Lavilla, que lo fue deí Congreso. El actual, Peces-Barba, pidió que se

leyera una declaración institucional sobre Simón Bolívar, difunto presidente de la Gran Colombia. En las

tribunas, más presidentes: el del Senado y los de seis u ocho comunidades autónomas.

Dos presidentes

Pero, entre tantos presidentes, presentes o pasados, ayer sólo interesaban dos: el del Gobierno, Felipe

González, y el de Alianza Popular, Manuel Fraga Iribarne.

Felipe González subió a la tribuna a las cinco menos cinco de la tarde. A lo largo de dos horas sobrevoló

(sin motor, según sus detractores) ciertos temas clave de la política nacional: economía, autonomías,

seguridad ciudadana y política exterior. No entró en detalles ni en profundidades. Se militó a ampliar

verbalmente la comunicación que el Gobierno había enviado por escrito a la Cámara.

No llegó muy lejos en esta primera parte del debate. No dijo muchas cosas nuevas. No sorprendió. De

hecho, los diputados asistieron a la disertación sin alterarse lo más mínimo, sin mostrar emoción alguna.

Como quien oye algo sabido. Aunque el presidente afinó en unas cuentas cosas: se ha frenado el paro,

disminuye la inflación, no se tolerará un poder militar autónomo, se intentará ir a la moderación salarial,

no habrá consenso autonómico...

Fraga abrió la caja de los truenos al filo de las ocho de la tarde. Aunque todo sonaba también a cosa

sabida, los recursos retóricos del jefe de la oposición (acaba de estrenar oficialmente el cargo) calentaron

el ambiente. Cuestión de géneros: si Felipe había hecho una crónica política poco incisiva, Fraga se

decantó por el reportaje de sucesos. En eso es un. auténtico especialista.

Amo de casa

Apelando a un ejemplo puesto por Felipe González en el discurso de investidura, fraga esbozó la

trayectoria de cuatro personajes:

—El ama de casa —dramatizó— está pagando hoy por su bombona de butano un 20 por 100 más. El

empleado de Banca puede haber visto su banco en la UVI o nacionalizada por decretóle}/. E! botones del

hotel nos dirá que, en medio de todo, tiene suerte, ya que el 40 por 100 de los jóvenes de su edad están

des empleados. A! estudiante universitario le han subido las tasas universitarias un 16 por 100.

Los rumores en los escaños subieron de tono al escucharse más pormenores sobre la situación del

estudiante: —Eso sí, eso del porro está ahora menos castigados. Además, si tienen la

desgracia de dejar embarazada a una. chica, dentro de poco lo podrá hacer...

El líder de la oposición contó luego sus experiencias como amo de casa, en medio del alborozo general de

los diputados:

—He ido personalmente a! supermercado que hay más cerca de mi casa y he visto que una botella de

oliva ha pasado de doscientas diecisiete a doscientas treinta y cuatro pesetas; de girasol, de ciento

cuarenta y cinco a ciento sesenta y ocho; un estuche de caldo concentrado, de sesenta y cinco a noventa;

una pastilla de jabón de cocina, de treinta y cinco a cuarenta y cinco; el kilogramo de arroz en saquito, de

ochenta y tres a noventa y cuatro; la lenteja francesilla, de ciento doce a cientos ochenta y tres...

Como ha hecho el 90 por 100 de las veces desde que ocupa un escaño parlamentario, Manuel Fraga

explicó con todo detalle y toda suerte de cifras los males que aquejan al país. En materia de seguridad

ciudadana, fundamentalmente:

—El aumento de la delincuencia ha sido formidable. Han aumentado los robos con violencia en co-

mercios y domicilios, los asaltos a bancos y Cajas de Ahorro, el consumo de drogas, el paro, la excar-

celación indiscriminada de presos preventivos. No se puede salir de noche. No se puede hablar libremente

en una tasca de San Sebastián...

En materia de política exterior, y hablando de las relaciones con Nicaragua, se permitió una ironía que le

valió una llamada al orden deí presidente del Congreso:

— Por lo visto les exportamos a la ETA. No sé si el ministro de Economía lo cuenta en el capítulo de

exportaciones...

Felipe, arriba

Los puyazos de Fraga —algunos muy bien colocados— provocaron en el presidente de! Gobierno una

reacción bastante habitual: se vino arriba. En la última parte de la tarde no fue ya el orador cauteloso de la

primera. El tono menor de su exposición inicial fue sustituido por un «allegro ma non tropo». Se asomó

levemente el Felipe de las asambleas y se produjo el debate.

Manejando cifras, datos y recursos que hasta entonces había guardado, le dijo a Fraga que no: que el

déficit público no ha empeorado; que no ha de dar más importancia a las excarcelaciones producidas a

raíz de la aplicación de la Constitución que a las llevadas a cabo por indulto en 1975; que no se ha de

pedir al Gobierno que actúe en la «guerra de las banderas», porque ya lo hace; que no hay que meter prisa

en el tema de la OTAN, porque «nos tomaremos el tiempo que la prudencia política aconseja»; que no se

le puede acusar de ir contra la enseñanza privada, «porque han aumentado las subvenciones y van a seguir

aumentando»...

Utilizó también la movióla de la letra impresa para recordar que Fraga, en 1975, era contrario a la

instalación de la televisión privada. Tuvo un desliz al decir que a finales de aquel año, cuando el indulto,

el actual líder de AP estaba en el Gobierno. Y arrancó aplausos al darle la razón en un tema polémico,

televisión:

— Yo tampoco estoy satisfecho con la televisión.

Los aplausos, merecidí-simos, procedían de los escaños aliancista

 

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