Autor: Urbano, Pilar. 
 Debate sobre el estado de la nación. 
 El otro debate     
 
 ABC.    21/09/1983.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Hilo Directo

EL OTRO DEBATE

EL debate parlamentario es solfa de la partitura política «oficial». Ahí está, ustedes lo escucharon. Yo

también. Pero no quise privarles ni privarme de oír la otra tonadilla de la política «real»: lo que se silba en

la calle. Puse oído a tres corrillos. Gente trabajadora de sindicatos, izquierdosos y terriblemente críticos.

Gente de capital y beneficios, empresa y negoció, encarando muy sagazmente «el aguante de una

situación... molesta». Y gente de partidos de la oposición, convencidos de la necesidad de ganar tiempo,

sin otra herramienta que el óxido ajeno, el deterioro natural del hombre en el Poder. Muy senequistas en

la paciencia, dispuestos, como el árabe del proverbio a «esperar, sentados a la puerta de la tienda... hasta

ver pasar el cadáver del enemigo». Sin intentar, ni por asomo, causar ellos esa muerte.

Lo que en su charla sincera confiesa la oposición puede cantarse más o menos así: «Todavía hay

esperanza y encanto. Todavía Felipe González está flamante. Es posible que tenga cuerda para dos

legislaturas seguidas. Hoy el liderazgo de la derecha no puede dar el tirón electoral. Han de pasar años,

años, para que la sociedad española deposite su voto por la derecha, sin cargo de conciencia, sin

sensación de retroceso y riesgo... El socialismo está encarrilándose por una política económica, dura y de

mucha exigencia, que la derecha no podría hacer por falta de esa doble coartada que el PSOE tiene: un

engranaje sindical disciplinado; y un descomplejo social. Ahí nos van a dejar un buen trabajo hecho.

¡Démosles tiempo! Los comunistas azuzan la crítica y el descontento. Pero las movilizaciones

programadas por el PCE y CC. OO. no van contra nosotros, sino contra el Gobierno. Tarde o temprano,

revertirán en nuestro favor. Ellos removerán el agua; y nosotros faenaremos la pesca.»

Los hombres del capital silbaban: «Felipe debe salir limpio de este debate, y no tocar el Gobierno en

varios meses. Con los Presupuestos del 84 en mano, sería la hora de sentarse a hablar con banqueros y

empresarios: señores, esto hay, esto falta, esto ofrecemos, esto exigimos... ¡pero sin prisas!».

Los sindicalistas tenían el gesto hosco: «El PSOE en el Gobierno está haciendo la política sucia del

capitalismo; la que UCD no pudo hacer, ni podría hacer Fraga... Si embargo, han conseguido ya "cabrear"

a todos: trabajadores y empresarios. Felipe va a saber lo que es un otoño caliente, de política económica

contestada en la calle y en el campo. Y ahí no vale el rollo del rearme moral, de la situación heredada, de

la ética solidaria... El paro no es un fantasma: es algo real, que se toca. Si no hay empleo pronto, Felipe

empezará a sentir que se le gastan las pilas de credibilidad.»

Y acabarán descargando su látigo sobre el eje Boyer-Almunia-Solchaga; «es ésa política económica la

que hay que romper». En el debate «oficial», paradójicamente, se daba una larga cambiada al toro

empitonado de la Economía. ¡Para mejor ocasión!

Pilar URBANO

 

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