Autor: Santos, Carlos. 
 Mientras los ministros descansaban en el banco azul. 
 Felipe se enfrentó solo a las minorías     
 
 Diario 16.    22/09/1983.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

Diario 16/22 septiembre-83

NACIONAL

Los ministros estaban preparados para intervenir si hacía falta. Pero el acoso de las minorías a la política

del Gobierno quedó, al menos ayer, en acoso, sin llegar al derribo. Por eso, el presidente González se

enfrentó en solitario a sus oponentes, en un largo debate que tan sólo se animó al final, cuando Carrillo y

Suárez hablaron de reconversión industrial y de militares, respectivamente.

Carlos SANTOS

A lo largo de seis horas, Felipe González se defendió en solitario de los ataques de los grupos

minoritarios. Es la tercera vez que el actual presidente lleva sobre sus hombros el peso de un debate

parlamentario. La primera, ya casi olvidada, fue cuando su grupo presentó la moción de censura contra un

presidente de UCD.

Casi todos los ministros habían esbozado aíguna idea. Algún guión mínimo, por si tenían que ampliar o

profundizar en algún tema específico. Pero no hizo falta. Las embestidas de la oposición no llegaron muy

lejos y los ministros descansaron toda la tarde, se quedaron en el banco azul.

Así, mientras Carrillo pedía explicaciones sobre la reconversión industrial, Solchaga se instalaba muy

tranquilo en su asiento y se limitaba a observar. Lo mismo hacía Barrionuevo cuando Marcos Vizcaya lo

acusaba de restringir libertades. Y Tomás de la Cuadra cuando Roca o Vizcaya hablaban del proceso

autonómico. Narcís Sena, ministro de Defensa, ni siquiera estaba presente cuando Suárez hizo la única

referencia de la jornada a la campaña de algunos militares...

La OTAN

Abrió fuego Roca. No aprovechó para vender su oferta reformista, y se limitó a pedir explicaciones sobre

varios puntos concretos y a amonestar al Gobierno. Hizo esto último en tono moderado, pero preciso,

nada apocalíptico, pero muy contundente. Algo así como un predicador posconciliar, con algunas pará-

bolas incluidas. Como tal, hizo uso reiterado del imperativo:

—Defínase y practíquese una política constitucional que fortalezca la España de las autonomías.

Profundíce-

Mientras los ministros descansaban en el banco azul Felipe se enfrento sólo a las minorías se en el campo

de las libertades publicase Introdúzcase a España en el concierto internacional.

Acusó al Gobierno de «muchos anuncios y pocos hechos». Y pidió concreción en varios temas espe-

cíficos, como la OTAN:

—Este tema no puede convertirse en motivo de constantes quinielas. La gente quiere y tiene derecho a

saber si salimos o si nos quedamos, cómo, cuándo y por qué. Cuándo se celebrará el referéndum y qué

postura tomará e! Gobierno. ..

El presidente, una vez más, eludió contestar con precisión. Pero hizo una revelación:

—El Gobierno tiene. un programa electoral y lo va a cumplir. Pero este no es el momento. Aunque a

veces el Gobierno resiste presiones importantes.

Tentaciones

A pesar de la voluntad expresa de «no caer en tentaciones dialécticas ni en juegos malabares», hubo , algo

de todo en el diálogo Roca-González. Incluso derrocharon un rato en precisar la paternidad (francesa, por

supuesto) de una cita:

— No debemos sumar nuestra miseria a las miserias de España y Portugal.

Atribuida a Chaisson, Miterrand y Marcháis, resultó ser, finalmente, del actual presidente francés.

El tono del presidente, conciliador con Roca, subió al contestar a Luis Ortiz, portavoz de eso que una vez

se llamó UCD. Ortiz habló de «dictadura parlamentaria». Y González, visiblemente motivado, lo fulminó:

El Gobierno que hay y la mayoría que hay es ¡a que el pueblo quiere que haya. Lo demás son juegos flo-

rales.

El climax político de la tarde habría que buscarlo, probablemente, en el siguiente minidebate. Lo pro-

tagonizaron Felipe González y Marcos Vizcaya, portavoz de los nacionalistas vascos. El presidente había

hablado el día anterior de «diálogo» para desarrollar el proceso autonómico. El vasco no quería diálogo,

sino «negociación».

Al final, parece ser que los dos querían decir lo mismo. Que por ambas partes existe voluntad de acuerdo.

Que nadie quiere seguir el tira y afloja permanente. Que nadie quiere seguir dando trabajo al Tribunal

Constitucional. En cuanto al. marco del acuerdo, el presidente fue preciso:

—No se ha de sacar el acuerdo institucional del marco de esta Cámara. Cuando las líneas estén marcadas,

el Consejo de Ministros hace el proyecto...

Militares

Se volvió a hablar de acuerdos en la última parte del debate, ya entrada la noche. Esta vez fue Suárez

quien reiteró la necesidad de un gran pacto de Estado entre todas las fuerzas políticas. El ex presidente, en

la línea institucional que sigue desde que fundó el CDS, fue el único orador que llamó por su nombre a.

ciertos sucesos de los últimos días:

—Hay una campaña de declaraciones de algunos miembros de las Fuerzas Armadas —vino a decir—

buscando la autonomía para influir en la política nacional. Pero las Fuerzas Armadas no son jueces de la

evolución política. Esa es una deformación producida por una tradición de pronunciamientos.

Previamente, Santiago Carrillo había tocado, también por primera vez, otro tema actual: la reconversión

industrial y la situación de Sagunto.

,—Un jefe de Gobierno socialista no puede hacer a los jornaleros andaluces la afrenta de decir que se

compran coches con el dinero del paro.

El presidente io acusó de demagogo y le contestó con parecida acidez. Pero el diálogo sirvió para que

diera una de las escasas noticias del día.

— Está muy avanzado el estudio sobre los puestos de trabajo alternativos para Sagunto.

Por los pasillos, para placer de observadores ociosos, se rumoreaba que esta mañana puede haber una

moción de reprobación al Gobierno.

 

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