Autor: Lafora, Victoria. 
   De cómo Narcís Serra no podía entrar en la sala de ministros     
 
 Diario 16.    22/09/1983.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

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NACIONAL

Narcís Serra se escapó ayer del «aburrimiento» del hemiciclo para tratar con el ex ministro de Defensa

Agustín Rodríguez Sahagún los traídos y llevados temas de la cosa militar. Se ve que el ministro va poco

por las Cortes, porque un ujier le prohibió la entrada en la sala de ministros. El quite de Rodríguez

Sahagún salvó la situación. En los pasillos del Congreso un nombre corría de boca en boca: Balbín; sobre

todo cuando Luis Ortiz, con su intervención, dejó casi vacíos los escaños y las tribunas.

De cómo Narcís Serra no podía entrar en la sala de ministros

Victoria LAFORA

Narcís Serra no salía de su asombro. Después de conseguir escaparse del hemiciclo y concertar una cita,

medio secreta, con su antecesor Rodríguez Sahágún, se encontraba con que el ujier no le dejaba entrar en

la sala de ministros.

«Lo siento —alegaba el funcionario—, pero aquí sólo pasan los que llevan tarjeta naranja, y yo a este

señor no le conozco.» Serra se miraba la chaqueta y comprobaba que no llevaba tarjeta de ningún color.

Sahagún salió al quite viendo que tenían que hablar de temas de Estado en un pasillo y aseguró: «Sí que

puede entrar, porque este señor es el ministro de Defensa.» El ujie miró a Serra de pies a cabeza, sacó del

bolsillo, un recorte de periódico con las fotos ya arrugadas del Gabinete y comprobó que el diputado con

gafas y barbita era el mismísimo ministro Narcís Serra. Pidió toda clase de disculpas y abrió con la

máxima celeridad la cerradura de la sala.

El mensaje

No se sabe lo que allí dentro hablaron, pero Serra, al salir, aseguró que era «una charla normal de un ex

ministro con el responsable actual».

«¿Qué le pareció el mensaje del presidente a las Fuerzas Armadas?» «No quiero valorar sus palabras, creo

que no me compete, pero pienso, que el presidente dirigió dos mensajes clave al pueblo español y, como

tal, a las FAS. Que existe una cadena de mando para conocer tos estados de opinión de las unidades y a

través de esta cadena es cómo el Gobierno conoce la opinión de las Fuerzas Armadas. Y, segundo, que

quien controla al Gobierno es siempre el Parlamento. Es un mensaje claro y contundente del que participo

absolutamente. Espero que se valore el hecho de que el presidente haya dado esos dos mensajes y no

otros.»

Ayer, los pasillos del Congreso volvieron a recuperar su habitual trasiego de señorías que entraban y

salían, sobre todo cuando subió a la tribuna de oradores el portavoz de UCD, Luis Ortiz. La desbandada

fue tan notoria que un diputado que entraba en ese momento, al ver tan concurrido el vestíbulo, preguntó:

«¿Qué pasa, que hay un descanso?» «No, es que está el de UCD.» «¡Ah, bueno!»,y se quedó tan

tranquilo.

Otro de los protagonistas de la jornada de ayer fue el ministro Solchaga. Nada más llegar al Congreso

confirmó a los informadores el despido de los obreros «rebeldes» de Sagunto.

«Estos despidos — añadió— son estrictamente necesarios, dada la indisciplina laboral de las últimas

semanas. No había otra salida, ya que se habían dado a todos los trabajadores repetidas posibilidades de

rectificar.»

Solchaga aseguró que la reconversión industrial «es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo y

uno de los mayores desafíos que tiene planteado el Gobierno».

Balbín

Hubo también un ausente, cesante, que ocupó muchos comentarios y preguntas: José Luis Balbín, hasta

ayer jefe de. los informativos de RTVE. La verdad es que entre las valoraciones a la medida no hubo

ninguna que supusiera un lamento por la decisión tomada. «Me acabo de enterar —aseguraba Felipe

González— y creo que es el cese de un puesto de responsabilidad dentro de una institución que funciona

como una empresa.»

La consejera del ente público Elena Vázquez jugó a contestar con una pregunta: «¿Hay alguien que no

comparta la idea del presidente de que no le gusta la televisión? Hoy hemos tenido conocimiento del cese

de Balbín en el consejo y el director general no ha dado ninguna explicación a su decisión.»

Fraga

El que estaba contento era Fraga. Las críticas que en diversos medios, parlamentarios y de Prensa, se

habían hecho a su intervención de la víspera no parecían afectarle.

«Se fe ve contento, don Manuel.» «Pues no sé en qué lo notará usted. Como no sea en la nariz y esto

puede ser efecto del tintorro», y rompió a reír a carcajadas.

Cuando se le preguntó por qué no había incidido más en el tema de Rumasa, el líder de la oposición dijo:

«En la Cámara hemos dicho todo lo que teníamos que decir, y el asunto, en estos momentos, está

subjúdice; pero lo que dijimos lo mantenemos.»

«¿Qué le ha parecido el debate?» «Se ha convertido en una serie de tediosos debates sectoriales, cuando

lo que tendríamos que saber es si estamos mejor o peor que otros años.»

«Yo no hice catastrofismo —aseguró—, fui más esperanzados que el presidente del Gobierno. Además, si

rea/izo una crítica moderada dicen que no hay oposición y si soy crítico me acusan de catastrofista.»

 

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