Acuerdo constitucional     
 
 ABC.    22/09/1983.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

JUEVES 22-9-83

ACUERDO CONSTITUCIONAL

EL debate parlamentario de estos días está poniendo de relieve la recuperación de un cierto consenso

entre los dos grupos mayoritarios del Congreso de los Diputados. Este pacto, que expresa una situación

general muy grave, del que nos ocuparemos con más amplitud próximamente, era precedido la semana

anterior por un significativo acuerdo sobre la composición del Tribunal Constitucional.

El Grupo Parlamentario Socialista ha propuesto al Congreso de los Diputados la ratificación en sus cargos

de los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional a los que correspondía renovar o confirmar, según

la ley Orgánica del propio Tribunal. Con esta decisión, el Partido Socialista ha dado un espectacular

viraje con respecto a la actitud mantenida hasta ahora: renovar tan sólo a dos de los magistrados.

Aunque esta rectificación del Gobierno nace de la imposibilidad de conseguir una mayoría de los tres

quintos de la Cámara, imprescindible para cualquier reajuste en el Tribunal Constitucional, sería torpe y

mezquino regatear elogios a esta marcha atrás decidida por los socialistas. Tan erróneo como ha sido, a lo

largo de los últimos nueve meses, intentar adecuar el Tribunal Constitucional a la nueva mayoría

parlamentaria es acertado hoy retirar esta primitiva propuesta y recoger la tesis del principal partido de la

oposición.

Esta conclusión positiva ha sido posible por el buen hacer parlamentario de Alianza Popular. Don Manuel

Fraga Iribarne, hombre público sobre el que concurren especiales responsabilidades históricas en la hora

presente, ha dado toda una muestra de oposición responsable, sin necesidad, como hace unos días él

mismo escribía en nuestras páginas, de «echar los pies por alto mientras otros tengan la responsabilidad

de gobernar».

Desde el inicio de aquella desafortunada iniciativa del Gobierno, Alianza Popular tenía toda la razón y ha

sabido defenderla tenaz e inteligentemente. El respeto a la Constitución y la práctica democrática ha sido

posible en este caso por la negativa del señor Fraga Iribarne.

A partir de este acuerdo, Gobierno y oposición coinciden en la misma propuesta. Es fácil prever una

amplia mayoría en favor de la ratificación de los cuatro magistrados; la imparcialidad del Tribunal

Constitucional quedará por encima de toda mínima sospecha. El acuerdo supera el riesgo, existente hasta

ahora, de quebrar la buena marcha de institución tan importante para la democracia española.

Pero, sobre todo, este acuerdo refuerza el sistema democrático ante cualquier acoso de los extremos. Es

necesaria la unidad de todos los sectores democráticos, fundamentalmente el Gobierno y el principal

partido de la oposición, sobre puntos básicos, especialmente en lo que se refiere a la defensa y el respeto

de la Constitución.

 

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