Turnos de la oposición     
 
 ABC.    22/09/1983.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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TURNOS DE LA OPOSICIÓN

LA política económica, la política exterior, la seguridad ciudadana y la política autonómica centraron la

intervención de los representantes de las minorías.

Denominador común de cada una de estas intervenciones fue la aseveración, diferentemente expresada,

que en BU primer turno adelantó don Manuel Fraga: la inexistencia de una respuesta socialista a los

problemas de la sociedad española. Como es natural, esa misma expresión tenía significaciones opuestas

afirmada desde la derecha parlamentaria y desde la izquierda comunista. Y si en el primer caso se quería

poner de manifiesto la casi imposible superación del conflicto entre el programa electoral socialista y las

servidumbres que a. ello opone la realidad de los problemas nacionales —desde la política exterior a la

política económica, pasando por las graves cuestiones que plantea el desarrollo socialista de los mandatos

constitucionales referentes a ciertos derechos individuales—, en el segundo caso, es decir, en la crítica

comunista, se reflejaba la frustración de quienes no han podido capitalizar políticamente el voto útil.

Está claro que el Gobierno no encuentra su razón en la equidistancia de uno y de otro género de críticas.

Pues si ante las críticas expuestas encuentra la prueba de que su propósito ideológico sólo resultaría

practicable al precio de enconar más aún los graves problemas de España, también en esas mismas

cuestiones se advierte, por redoblados motivos, que los reproches comunistas desde una ética de la unidad

de la izquierda vienen a definir, sin proponérselo, la propia voluntad del Gobierno por preservar ciertas

cosas que son esenciales para el respeto al sistema de libertades.

Si la intervención de Fraga puede entenderse como un esfuerzo sobre la evidencia de los límites que la

realidad impone a la política del Gobierno socialista, las posiciones adelantadas por la izquierda

comunista han sido testimonio de una concepción política opuesta compulsivamante a que los límites de

la realidad sean respetados, tanto en lo que concierne a libertades que son básicas para la democracia

política como en lo que corresponde a los anclajes occidentales de nuestra defensa y de nuestra

diplomacia. El turno específico de los grupos nacionalistas ha estado definido por una voluntad común de

explotar hasta sus últimas consecuencias el desmantelamiento de la LOAPA hecho por el Tribunal

Constitucional. Y si en esta materia la posición del señor González fue la de una defensa de principio,

prudente y conciliado, de la unidad nacional, los énfasis nacionalistas podrían ser peligrosos en la misma

medida que anunciaran un propósito subsecuente de llevar su dialéctica a planos políticos donde la

Constitución aparece menos sólidamente articulada. Un pataleo irreflexivo sobre el Título VIII dañaría,

sin duda.

 

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