Autor: Pérez de Armiñán, Gonzalo. 
   Siente a un economista en su ejecutiva     
 
 Ya.    05/01/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 6. 

Siente a un economista en su ejecutiva

EL caso es que nuestros partidos políticos ya lo han hecho. Pero no se nota. Después de haber leído es los

últimos meses los esquemas de programa económico de los principales partidos de la oposición, los

diálogos que han mantenido con la Agrupación de Periodistas Financieros y recientes declaraciones de

sus dirigentes sobre la coyuntura actual, forzoso es llegar a una conclusión: no valía la pena haber

Incorporado personalidades tan brillantes de nuestra profesión. Tamames en el Partido Comunista,

Sánchez Ayuao en el Socialista Popular, Boyer en el Socialista Obrero Español, Prados Arrarte en el

Socialista Democrático Español, Fernández Ordóñez y Lasuén en otros grupos socialdemócratas, y podría

seguirse con liberales, centristas y moderados de varia ubicación y obediencia; en definitiva, no es

materia gris especializada en cuestiones económicas lo que falta a los partidos que no están en el

Gobierno.

LA misión del Gobierno, y tampoco faltan en su burocracia buenas cabezas económicas, es formular una

política y ejecutarla: una política que se lea en el "Boletín Oficial" y se vea en la actuación administrativa.

La tarea de la oposición es doble; exponer un esquema del sistema hacia el que aspira y criticar lo que

está haciendo el Gobierno. Hacer desde la oposición auténtica crítica construc

tiva que ofrezca una alternativa, responsable y realista es mucho mas difícil que gobernar. Y en nuestro

caao, prácticamente imposible. Entre otras cosas, porque el Gobierno no parece haber tenido tiempo-ni

quizá ganas o posibilidades- de ocuparse de otra cosa que de hacer avanzar, sorteando obstáculos, la

reforma política, En consecuencia, loa grupos políticos se han limitado a dibujar en el vacío el sistema

utópico hacia el que sueña poder llegar o el modelo ideal en el que creen poder vivir.

EL resultado ha sido decepcionante. Se parece mucho a los resúmenes que unos alumnos brillantes de la

Facultad de Ciencias Sociales harían de los modernos manuales de sistemas económicos comparados. No

hay que menospreciar e1 esfuerzo de los redactores de loa programas económicos de tantos partidos de

izquierda, de centro y de derecha. Pero el intento de diferenciación estaba, de antemano, condenado al

fracaso, porque, de verdad, la auténtica alternativa sólo tiene dos opciones. Mi amigo Luis Ponce de León

suele decir, con cierta impertinencia y alguna gracia, que el ejemplo es el lenguaje que mejor entienden

los tontos. Como creo que en materia tan importante -elegir democráticamente el sistema socio-

económicopolítico en el que queremos vivir-todos estamos cursando las primeras letras, las alternativas

se expresan gráficamente en Corma de siglas: la , URSS o los EE. UU. Por su puesto que detrás de cada

cabeza de serie hay muchas diferencias. Por eso, valga otro ejemplo más homogéneo: separados por el

"telón de acero", la República Federal y la República Democrática, ambas alemanas.

UNA vez que se ha optado hay que procurar que funcione el sistema que existe, incluso cuando lo que se

pretende es transformarlo sustancialmente y hasta sustituirlo, porque "muerto el burro, la cebada al rabo",

Y lo que puede hacerse dependerá de la estructura en que se viva y de la coyuntura que se padezca. Un

partido político que no arranque de ahí, o está haciendo demagogia o esta en habla. El diagnóstico es de

dominio público: alta inflación, baja productividad, desequilibrios en la balanza de pagos, atonía

inversionista, paro creciente, dísparidades regionales, etc. Y todo ello enmarcado en una visión pesimista

del llamado agotamiento de las posibilidades del modelo de crecimiento de loa años sesenta junto con

preoeupaciones ecológicas, apelaciones a mejoras en la calidad de la vida e invocaciones a la justicia

social y fiscal.

POCOS días después del referendum; en el que el país expresó inequívocamente que

quería seguir votando, dirigentes de cinco partidos que comparten la aceptación de te economía de

mercado coincidieron en reconocer, reunidos en mesa redonda, la gravedad de la situación económica. Y

uno de ellos indicó que todos los partidos deberían ponerse seriamente a elaborar un programa de

actuación económica. A los oyentes que teníamos algún contacto con la Administración pública, y

sabemos los recursos con loa que cuenta para estos menesteres, nos tuvo que hacer sonreír imaginarnos a

la media docena de economistas de alguno de esos minipartidos reunidos alrededor de un velador para

elaborar un programa de política económica.

NO es ese el camino. El papel de los partidos políticos no ea suplir lo que el Gobierno tiene que hacer,

sino exigirle que lo haga. Es el Gobierno -en este momento el de Adolfo Suárez y dentro de unos meses

el que sea legitimado por 1os resultados electorales- el que tiene como altísima prioridad la obligación

de elaborar un programa de actuación económica y empezar a aplicarlos Y todo ello desde ahora. Es

posible que si se pone de verdad a la tarea encuentre más colaboraciones de las que se imagina. Y quiero

creer que los responsables económicos de los principales partidos que no están en el Gobierno, al actúan

como profesionales de la economía podrían llegar a unas coincidencias generales con sus homólogos de la

Administración pública y de las grandes fuerzas económicas y sociales sobre lo que imprescindible y

urgente. Este podría ser el esqueleto técnico del pacto básico que le diga al país lo que hay que hacer.

Aunque lo que haya que hacer sea desagradable; y lo será. Y, por supuesto, que lo sea para todos. Dicen

que hay medicinas que con azúcar están peor. Puede ser. En cualquier caso, a los dirigentes de los

partidos políticos y de los grupos representativos de la sociedad española incumbe convencer a sus

militantes, y a través de ellos tratar de influir sobre sus posibles bases o clientelas electorales de que lo

inaplazable es ahora salvar la economía. Por ello me atrevo a recomendar a mis colegas que se sientan en

las ejecutivas que olviden por un momento el tipo de sistema en el que les gustaría vivir y las opciones

diferenciales por las que militan, porque no se puede seguir discutiendo a la puerta del quirófano el basta

una cirugía estética, si se necesita un transplante del órganos o si hay que llegar al cambio de sexo. Lo

que tenga que hacerse, decídase pronto y empiécese inmediatamente.

Gonzalo PÉREZ DE ARM IÑAN

Catedrático de Economía,

Política

 

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