Autor: Urbano, Pilar. 
   ¡Tongo! Y silencios     
 
 ABC.    22/09/1983.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

JUEVES 22-9-83

Hilo directo

¡TONGO! Y SILENCIOS

«Impacientes» le parecían a Felipe González las criticas sobre «tan sólo diez meses de gestión».

Impaciente, también, su prurito de enmudecerlas con un discurso sobre «lo obvio». La rebanada gruesa

del debate parlamentario fue el 20-S. El esperado pulso González-Fraga, a fin de cuentas, terminó en

abrazo dé Vergara. El jefe de! Gobierno pidió «críticas constructivas, alternativas, soluciones...».

Y el líder de la oposición, distendiendo su musculatura dialéctica, se ofreció para un «pacto social, en

lucha contra el paro». Ausente la oposición en las decisiones del Ejecutivo, e inoperante, por la ley de la

«aplastante mayoría», en los resultados legislativos, sólo le queda una puerta para el protagonismo

político: sentarse a la mesa de las negociaciones entre patronos, trabajadores y gobernantes. Pero nadie

ignora que en los pactos políticos, como en el matrimonio, los contrayentes quedan contraídos,

entregados, atados, domesticados..., «cómplices» de una misma aventura, en el ara del compromiso.

El debate 20-S nos ofreció no uno, sino dos «estados de la nación»: el optimizado, de «síntomas ya

favorables» que perfiló González; y el derrotista, «pasados diez meses, ya muchas rosas rojas están

marchitas..., no se ha mejorado... Estamos peor», que expuso Fraga. Ante el español, oyente y dubitante,

dos teoremas sobre un mismo encerado.

¿Con cuál quedarse?

No me extrañó que e¡ Gobierno, en voz de su jefe, pasase de puntillas, sorteando riscos de serio interés

como la reconversión industria!, con sus astilleros, altos hornos y otros cementerios; la invasión de fincas

rústicas, la nacionalización de Cajas Rurales, la expropiación de Rumasa, la estatalizactón de la en-

señanza y... de la cultura, la política informativa, la defensa nacional, la sanidad y la Seguridad Social, el

comercio exterior, el cuánto y hacia dónde de la inversión pública, el ampuloso anuncio, luego rebajado,

de creación de empleo; la fecha de! referéndum-OTAN, el contencioso de Gibraltar..., etcétera.

No me extrañó, porque para evitar todo eso, el jefe del Gobierno tomaba la delantera en su «cortesía» de

ofrecernos el discurso. Pero sí me extrañó, muy mucho, que el líder oponente no tirase de ninguno de esos

cables, apremiando respuestas, compromisos de cumplimiento, proyectos de solución. ¿Por qué? Incluso

el «no estamos por el despido ubre, pero no saldremos del paro sin flexibilización de plantillas», en boca

de Fraga era una alfombra roja para la política económica de «forzada concertación» que propugna el

Gobierno. Y si en el renglón de las libertades eché en falta una lanza contra las famosas escuchas

telefónicas, por ejemplo; eché en sobra la «jugada de humor» con que Fraga despachó la «exportación de

ETA a Nicaragua». Me dio la impresión de un «bolero» ensayado. Un «pulso» con tongo, anunciando

«pacto». Si Verstrynge se sintió «ante la nada en el Poder», otros nos sentimos «ante la nada en la

oposición». ¿O acaso hay «luces: rojas de alerta» que aconsejan amagar y no dar?

Pilar URBANO

 

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