Autor: Rodríguez, Federico. 
 Tribuna electoral. 
 Votar en Madrid     
 
 Arriba.    14/06/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

TRIBUNA ELECTORAL

VOTAR EN MADRID

NO es cosa sencilla votar en Madrid. Porque en algunas provincias, como en Asturias o en Almería, por

ejemplo, las opciones son claras y resulta fácil elegir. No ocurre lo mismo en Madrid; porque aqui,

aunque sé lo que quiero para mí y para m¡ país, no me es tan fácil concretar qué candidatura responde

mejor a mis deseos de orden, seguridad, reacondicionamiehto social, libertad de conciencia, y de educa-

ción y muchas más cosas importantes.

VEAMOS. Tengo los programas de bastantes partidos. Pero no me sirven de mucho. En primer lug-ar,

porque a pesar de mis generosos esfuerzos de interpretación, casi todos Io3 programas electorales que he

manejado me parece que dicen, más o menos, lo mismo Y no sólo a mi. Un amigo mío hizo una curiosa

experiencia: puso sobre una mesa todos los programas que pudo encontrar, que, al parecer, fueron

bastantes, desprovistos de cubierta y, en lo posible, de cualquier signo de identificación externa, e Invitó a

otros amigos a que tratasen de adivinar, por gu solo contenido, la paternidad de cada programa. Creo que

sólo lograron identificar un par de elfos.

EN segundo lugar, casi todos los programas que conozco son verdaderas cartas a los Reyes Magos. Casi

todos dicen que van a remediar la inflación y el paro, cosas, al parecer, difíciles de conseguir al mismo

tiempo; que van a, subir las pensiones de la Seguridad Social, crear más escuelas, proteger al

campo y a la pesca, mejorar la ecología y el urbanismo, la sanidad y los transportes... Pero no suelen

decir cómo y en qué orden. Y tampoco me salen las cifras cuando aseguran que todo ello saldrá de la

reforma- fiscal. A mí la reforma fiscal me da, a todo tirar, en un plazo razonable, seiscientos o

setecientos mil millones de pesetas. Que no está nada mal el presupuesto para 1977, aparte

suplementos, de un billón de .pesetas, pero que es cifra ridicula para lograr tantos y tan sustanciosos

bienes como nos prometen. Y. a d-e m á s, algunos programas son tan faltos de garra, tan sistemáticos y

cartesianos que ni curiosidad despiertan. Tan sólo de vez en cuando se encuentra algún programa con

más realismo, con más imaginación. Me callaré cuál es.

NO, no me sirven los programas para resolver mis dudas. Y puesto que no puedo encontrar en ellos la

garantía sobre quién logrará mejor mis objetivos, cambiará de táctica y a,cudiré a otro criterio, que si no

siempre es recomendable como criterio exclusivo, sí conviene tener siempre presente. y puede serme muy

útil en este caso. Me refiero a !as consecuencias de mi elección.

MORAL, de convicción o mora 1 de responsabilidad? Se trata simplemente de sentido común y prever

qué es lo que pasaría si triunfasen en estas elecciones, en estas circunstancias, las opciones principales

que contienden.

TENGO ante mí, en grandes líneas, tres posibilidades: votar al centro, a Jas derechas Federico

RODRÍGUEZ o a Jas izquierdas. Claro está que ideológicamente me - sitúo en el centro; no comparto la

ideología marxista; no comparto tampoco el mantenimiento práctico de un "statu quo", del que creo

derivan muchas de las cosas de que luego nos quejamos. Pero intentaré dejar aparte mi ideología y mi

talante para considerar tan sólo lo que acaso podría pasar si triunfase una de las tres opciones apuntadas.

SI voto a cualquiera de las candidaturas de izquierda, tengo la impresión de que habría contribuido a

formar un lío político monumental. Porque si obtuvieran el 50 por 100, más uno, de los escaños, lo pro-

cedente, democráticamente, sería entregarles el gobierno de mi país. No creo que ello fuera bueno para

nadie,´"ni serían buenas las imprevisibles consecuencias.

LA derecha? Un triunfo electoral de la derecha me preocupa, y mucho. ¿Cuáles serían entonces las

acciones y re-acciones? aun, si no: se produjesen, ¿estarían en condiciones de afrontar muchos pro-

blemas? ¿Con qué solidaridades, con qué colaboraciones contarían ?

Me queda el centro. Me parece que ea la solución, cuyo triunfo crearía menos problemas. Su Gobierno

aería aceptado por unos y por otros. Y hasta podría contar, si no con colaboraciones, al menos con

asentimientos que van a resultar precisos para resolver los graves problemas pendientes. El problema

económico, el problema constitucional y regional, la educación, el empleo de la juventud...

CIERTO que las candidaturas de centro son en muchas partes, y sobre todo en Madrid, como pescado de

mucha espina. Ninguna candidatura, a lo que veo, está libre de ellas. Pero me parece que merece la pena,

en vista de evitar males mayores, tragarlas con la posible rapidez.

¿Moral de convicción, moral de responsabilidad? Para mí no existe ya este dualismo.

 

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