Lo que no debemos hacer el día 15     
 
 Ya.    12/06/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

12-VI-77

LO QUE NO DEBEMOS HACER EL DÍA 15

CUARENTA años sin elecciones explican que en los llamados a votar el próximo día

15 se produzcan algunas actitudes que, si se generalizasen, podrían repercutir peligrosamente

en la consulta electoral.

I A primera de esas actitudes es el desinterés de los que durante esos cuarenta años se han

acostumbrado a que otros les sacaran las castañas del fuego y ahora tendrán que hacerlo por

sí mismos, porque nadie lo va a hacer por ellos; se encuentran dentro de la llamada "gente de

orden". En cuanto a otros sectores, desconocemos si continúa vigente la actitud de abstención

que en otros tiempos fue consigna anarquista. Sólo diremos que el único modo civilizado de

hacer valer la propia opinión es en las urnas. El otro modo ya sabemos a dónde nos condujo.

IJTAY también los que dicen que no van a votar (o que votarán, pero en blanco) porque ningún

partido les gusta o, ya disparados en la crítica, porque ya se ve que la democracia no nos va y

•l para los europeos; nosotros no tenemos remedio. Evidentemente, no lo tendremos si todos

se comportan tan poco europeamente como los que piensan así. La democracia consiste en

que cada cual apoye no al partido que coincida exactamente con su ideal, porque entonces

harían falta tantos partidos como electores, sino al que se le aproxime más o al que le disguste

menos, porque de esos partidos saldrán necesariamente los hombres que le van a gobernar, y,

si na escoge, está haciendo lo posible para que le gobiernen los que lo desagradan más.

LJAY que votar con la cabeza, no por simples reacciones emocionales, ni en un arrebato de

mal humor, ni por simple simpatía. Y hace falta que el voto que se da sirva para algo. Serán

muchos los votos que se inutilicen por descuido o ignorancia de los electores,, pero serán

muchos más los votos inútiles porque se den opciones sin ninguna posibilidad. No basta, pues,

con que se vote al más afín, sino al más afín que ofrezca garantías serias de que el voto va a

servir de algo. Hacen falta votos que sumen, no votos que resten.

nOR último, hay que huir del optimismo irresponsable. Es la actitud del que se despreocupa

porque ya dicen todos que "los suyos" van a ganar. Pero esto no lo sabe nadie. Ningún sondeo

•( fiable. Pueden ser incluso arma política que se utiliza para estimular a los afines o infundir

falsa confianza al contrario. Y hasta tos sondeos más autorizados *e han equivocado muchas

veces de manera escandalosa, Ha sido el caso de los "Gallup" ante las elecliones

norteamericanas. En nuestra misma Patria, tenemos el caso de las últimas elecciones

celebradas, las del 16 de febrero de 1936: gl diagnóstico general a favor de las derechas quedó

desmentido por los hechos.

NADIE puede asegurar lo que el 13 de ¡unió saldrá de las urnas. Pero lo que podemos

asegurar es que lo que salga dependerá del voto que tú, elector, deposites en ellas.

 

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