Autor: Pinto Balsemao, Francisco. 
   No fracasar     
 
 El País.    17/06/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

No fracasar

Dos aspectos me alegran por encima de todo en lo que respecta a las elecciones españolas y a sus

resultados. La madurez política demostrada por un pueblo que se decía no estar preparado y que

finalmente ha sabido aclararse y votar, sobreponiéndose a una clase política en la que no confiaba

totalmente; y por otro lado, una clara opción por un cambio que la distribución de los escaños del

Congreso de Diputados revela; un cambio que no significa solamente una elección de la democracia y un

rechazo de la dictadura, sino que implica también para un país joven, la creación de una nueva sociedad y

por consiguiente las sustituciones de estructuras (y de superestructuras para citar a Areilza) que amparan,

permitían, y orientaban a la antigua sociedad. Dos aspectos me preocupan, sin embargo, pocas horas

después de realizado el histórico acto electoral del 15 de junio. El primero es el presentimiento de un

cierto agotamiento de la clase política; la mayoría de los dirigentes de las más diversas tendencias parecen

no saber lo que quieren en términos estratégicos nacionales y hasta de partido, mostrándose más

interesados en concretar o conservar sus ambiciones o posiciones personales, que de planificar a largo

plazo y construir en común (respetando como es evidente y saludable, las diferencias de opinión) la nueva

sociedad por la cual los electores, sobre todo los menores de cuarenta años, se pronunciaron con nitidez.

Una prueba muy reciente de esa obsesión por el Poder es la forma, err verdad peculiar, como se ha ido

dandoJa información sobre los resultados electorales de carácter más general, especialmente los relativos

a las zonas urbanas e industriales, pero podrían ponerse otros ejemplos .como el de la ausencia casi total

de debate ideológico en la campaña.

El segundo aspecto preocupante que por otra parte se relaciona con el primero, consiste en el peligro de la

falta de entendimiento entre las fuerzas verdaderamente empeñadas en conseguir una democracia que no

sea sólo formalmente, política, sino también sustancialmente económica y social; la falta de

entendimiento puede provocar sucesivos impasses que fácilmente degeneran en irreversibles

radicalizaciones de posiciones. Si así ocurriese, no podrá haber compromiso constitucional ni pacto social

ni programa; económico, lo que llenará de jubilo a una derecha no democrática que nadie tendrá la

.ilusión de creer que se adapta a la estruendosa derrota sufrida en las elecciones (y en el fondo a todo lo

ocurrido en los últimos meses):

Por esta razón, es necesario no fracasar ahora que las fuerzas, democráticas entran en un capítulo decisivo

en la historia contemporánea de su país, historia que jes compete escribir legitimadas y responsabilizadas

como están por primera vez desde hace varios decenios por el mandato del pueblo libremente ejercido.

Como portugués que he vivido intensamente la difícil experiencia de su Patria en los últimos tres años, y

como vecino ibérico consciente de que todo lo que ocurra de este lado de la Península tiene obvias

repercusiones en Portugal y como amigo de España que siempre fui y seré, considero que río es

inmiscuirse en los asuntos internos de un país extranjero, el manifestar mi deseo sincero de que las

fuerzas democráticas españolas no desaprovechen esta enorme y única oportunidad de auténtico cambio

que erí este momento los electores confiadamente ofrecen. O sea: que los dos aspectos positivos que al

principio señalo no vengan a ser postergados, escamoteados, destruidos, por los dos aspectos

preocupantes que acabo de mencionar.

FRANCISCO PINTO BALSEMAO

Director de Espresso, de Lisboa.

Fundador del Partido Social

Demócrata Portugués

 

< Volver