Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Los indefensos     
 
 ABC.    30/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

APUNTE POLÍTICO

Los indefensos

Por José María RUIZ GALLARDON

La Bolsa ha bajado más de cinco puntos en la semana que hoy termina. Día a día, los índices de

cotización rebañan los mínimos del año. Son muchos y muy importantes los valores que ni siquiera

llegan a cotizar por aquella norma de que el papel se ofrece un 5 por 100 por debajo del precio de la

última transacción.

Andan muy descaminados quienes piensan que la Bolsa es sólo la casa de los grandes capitalistas. Es

demagógico y fácil —y, por descontado, intelectualmente grosero— descargar sobre el ahorro nacional,

que se canaliza a través de la Bolsa, la serie de invectivas que, entre líneas o descaradamente, pronuncian

muchos políticos socializantes. A la Bolsa han ido a parar el fruto del esfuerzo, del trabajo acumulado de

las clases medias españolas. No son ellos los que defraudan al Fisco en términos generales. Pero sí son

quienes han posibilitado el desarrollo económico español. No chillan, ni ofenden, ni van a la huelga, ni

tienen piquetes, ni amenazan con intransigencias. Se limitan a cumplir las leyes, a dar honor a la palabra,

y a padecer los efectos de una política económica que ¡todavía! no ha dicho la gran verdad: «trabajemos

más, mejor, y gastemos menos, todos». Ellos, los ahorradores, los accionistas populares —sociales—. son

los profesionales que roban horas al sueño para ganar, « invertir, un poco más, los funcionarios que no se

compraron aquello con que soñaban y acaso necesitaban, para que sus ahorros en Bolsa permitieran, un

día, la boda de la chica o las oposiciones del hijo mayor, etcétera. Son los creadores de puestos de trabajo,

los que ayudaron a que las clases más modestas del país elevaran, espectacularmente en muchos casos, su

nivel de vida.

Pues bien, esos ahorradores son hoy sin duda los más indefensos. Alguien, con poder, les acaba de decir:

«la Bolsa es un mercado». Gran verdad, pero que convendría completar diciendo que es un mercado en el

que los precios vienen condicionados por unas medidas político-económicas en cuya adopción ellos, los

ahorradores, no tienen ni voz ni voto. Carecen de organizaciones sindicales, no suelen plantear exigencias

de ningún tipo, se limitan a pagar sus impuestos, ver como trampa se les lleva la cuarta parte del valor de

sus ahorros en un año, y a callar.

Son los más indefensos. Pero que muy bien —con toda justicia, con todo el derecho democrático del

mundo— podrán un día decir basta y exigir un puesto a la hora y en el lugar en el que se toman las

grandes decisiones. Porque tienen una ejecutoria limpia de laboriosidad y no están dispuestos a que se

juegue con su trabajo acumulado, transformado en unas acciones, que ayer, o no cotizaban, o lo hacían —

como viene sucediendo desde semanas, meses atrás— continuamente a la baja.

Cuando son las clases medias, indefensas, las vapuleadas es el país entero el que padece y se ahoga la

moderación.

J. M. R. G.

30-VII-1977

 

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