Autor: ;Pérez Ledesma, Manuel. 
   En defensa de la unidad popular     
 
 El País.    12/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

XXVI

ESPECIAL ELECCIONES

EL PAÍS, domingo 12 de junio de 1977

En defensa de la unidad popular

La Candidatura de Unidad Popular representa una opción original y coherente, que pretende contribuir a

la clarificación del espacio político, y levantar algunas banderas que la confusión electoralista amenaza

con ocultar o desfigurar.

La originalidad de la CUP se encuentra reflejada, en primer lugar, en e! proceso de su Constitución. La

Candidatura no ha surgido de las decisiones de ninguna Ejecutiva, ni de un pacto entre partidos, sino de

un movimiento desde la base. En cada uno de los sectores de base —en las grandes empresas o ramas

productivas, en los barrios, en los movimientos profesionales, en los sectores de mujeres, jóvenes,

parados, minusválidos, etcétera— se han realizado numerosas asambleas con participación de

independientes y militantes de algunos partidos, destinadas a precisar los objetivos de este proyecto

estratégico, y las formas de su concreción en el proceso electoral. En dichas asambleas se trazaron las

líneas maestras del programa y se eligió a los candidatos de los distintos sectores, en función de su

representatividad, derivada de su participación en las luchas sectoriales de carácter económico o político,

y no de su militancia en alguno de los partidos que apoyan a la candidatura. De ahí el claro predominio de

los independientes en la lista de candidatos.

Pero esta originalidad en las formas de organización y funcionamiento está ligada al carácter también

original y coherente de la estrategia defendida por la CUP, que no se agota en el período electoral, sino

que pretende continuar un largo proceso unitario apoyado en tres ejes estratégicos fundamentales:

a) La CUP pretende constituir un espacio para la unidad popular. Un espacio en el que pueda converger la

acción de los partidos interesados en tal unidad con la acción de personas, grupos u organizaciones

independientes, pero comprometidas en los movimientos de lucha. Sobre la base de la autonomía de las

organizaciones y luchas de masas, esta convergencia permite aprovechar los aspectos positivos de cada

componente. Los partidos aportan la eficacia operativa de su organización, y la coherencia teórica de sus

planteamientos; los independientes, su espontaneidad y su mayor adherencia a los problemas concretos de

la vida cotidiana. Y la fusión de estos factores positivos representa un antídoto contra los peligros de la

burocratización, que podría surgir del predominio de los partidos, o de la dispersión, si el predominio

quedara en manos de los independientes. Al lado de estas ventajas, la creación de un espacio abierto

puede permitir la canalización de múltiples energías populares, hasta ahora dispersas, y la incorporación

de todos los que comparten sus fines, sin que su actividad sea apropiada por ningún grupo o partido.

b) La CUP pretende orientar esta unidad popular hacia la construcción de una sociedad socialista. En este

contexto, cobra pleno sentido su rechazo radical del pacto social, y de toda estrategia de carácter

reformista. No se trata de una posición extremista desvinculada de la realidad. Por el contrario, porque so-

mos conscientes de que el proceso hacia el socialismo es duro y largo, creemos necesario insistir en todo

momento en que una opción de clase coherente exige la constante defensa de los objetivos de

transformación socialista, sin olvidarlos o abandonarlos por razones estratégicas o tácticas.

c) La CUP pretende insertar su orientación socialista en una perspectiva de lucha, sin tratar en ningún

caso de presentarla como una alternativa de lucha, sin tratar en ningún caso de presentarla como una

alternativa de poder. El poder popular no se va a lograr en estas elecciones, montadas por la derecha para

su propio beneficio. Y la participación de algún sector de izquierda en el poder en el período

postelectoral, en caso de producirse, sólo serviría como coartada ideológica para el dominio de las

derechas, y como freno práctico para las luchas populares. Para atajar ese peligrosa Candidatura de

Unidad Popular ha trabajado, y sigue trabajando, para rescatar y desarrollar los movimientos de lucha

popular, evitando en la medida de sus fuerzas las desmovilizaciones que ya se han producido en diversos

sectores como consecuencia del período electoral. Y la misma campaña electoral de la CUP, que combina

los mítines con las asambleas en los distintos sectores, tiene como punto central la crítica a la reducción

de la lucha de las capas populares al puro enfrentamiento electoral, y la defensa de una opción unitaria de

carácter estratégico.

A partir de estos principios básicos, nuestra participación en las elecciones tiene un significado muy claro.

Pretendemos utilizar el marco electoral para poner, una vez más, de manifiesto los problemas no resueltos

que impiden el establecimiento de una auténtica democracia, y la incapacidad de los partidos tradicionales

de la izquierda —derivada de su división y sus enfrentamientos— para resolverlos; para reclamar la

amnistía total y la legalización de todos los partidos y organizaciones populares, y exigir la desaparición

de toda represión o discriminación contra ellos; para rechazar el pacto social, y defender y consolidar la

autonomía de las organizaciones de masas, cuyas luchas no deben estar supeditadas a los intereses

electorales de uno u otro partido. Intentamos que la campaña electoral sirva para impulsar la lucha contra

e! paro, y contra los intentos de hacer recaer sobre las clases populares las consecuencias de la crisis

económica. Tratamos de llevar a las asambleas y a los mítines las reivindicaciones de la mujer, de los

sectores marginados, de la juventud, de los movimientos profesionales. Y pretendemos que se oiga con

claridad nuestra defensa de una república federal, dentro de un auténtico proceso constituyente, en el que

se establezcan los regímenes de autonomía elaborados por las distintas nacionalidades y regiones, y se

reconozca su derecho a la autodeterminación.

En el último extremo, concurrimos a las elecciones para que el camino original y coherente de

construcción de la unidad popular rio se olvide o quede en la simple formulación de buenos deseos. Sin

excesivas pretensiones, sin afán de protagonismos, ofrecemos un embrión de unidad popular, y un método

para desarrollar; un embrión que tendrá que crecer, y un método que deberá verificar su eficacia. Y la

única demostración de eficacia corresponde a la incorporación progresiva a la lucha contra el gran capital,

nacional o transnacional, de todos los ciudadanos que sufren las consecuencias de ese poder.

Fieles a este proyecto, al pedir el voto por la CUP, no pedimos que nuestros votantes abandonen en

manos de los candidatos o diputados elegidos la defensa de sus reivindicaciones. Pedimos que se

comprometan a lucha con ellos, durante las elecciones y en el largo proceso posterior, por una opción de

clase, unitaria y socialista. Porque, como afirma nuestro slogan, «sólo el pueblo representa al pueblo».

JOSE IBAÑEZ MANUEL PÉREZ LEDESMA

Candidatos de la CUP.

 

< Volver