Autor: Pino Garcia, Federico. 
   Paro, inflación, balanza de pagos     
 
 El País.    12/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 31. 

EL PAÍS, domingo 12 de junio de 1977

ESPECIAL ELECCIONES

XXVII

Paro, inflación, balanza de pagos

Se pide hoy a los políticos, con toda razón, que dejen a un lado ¡os planteamientos abstractos y den

respuestas concretas a los problemas que tenemos planteados. Estas son algunas ideas prácticas sobre los

tres problemas más agobiantes que hoy tiene el país: el paro, la inflación y la balanza de pagos.

1. El paro. La existencia de casi 800.000 personas sin trabajo, con su consecuencia de frustración

individual y familiar, plantea la evidencia del fracaso de una política económica y de una concepción de

la sociedad en las que están ausentes dos principios básicos del ideario socialista: la solidaridad y la

igualdad de oportunidades.

¿Qué proponemos para combatir el paro, drama cotidiano de la existencia de 800.000 españoles?

1.1. En términos económicos el problema no tendría más que una respuesta: invertir más de tres billones

de pesetas. Esta cifra es una estimación resultante de multiplicar la inversión media «percápita»

necesaria para crear un puesto de trabajo por los 800.000 puestos de trabajo necesarios.

Partidaria de economía mixta

La magnitud de la cifra ya impone una conclusión cierta: es necesario el esfuerzo de todos. Reforma

Social Española se ha manifestado siempre partidaria de un sistema de economía mixta por infinidad de

razones de índole práctica, que en esta circunstancia excepcional se refuerzan de manera definitiva.

Señores capitalistas y empresarios privados nacionales y extranjeros, inviertan ustedes, creen puestos de

trabajo, trabajen sin miedo a nacionalizaciones en todo aquello que no se les prohíba expresamente.

Tienen ustedes un largo plazo por delante para demostrar su eficacia y creatividad.

Señores del Instituto Nacional de Industria y del Sector Público, inviertan ustedes todo lo que puedan,

demuestren la capacidad de sus cuadros de ejecutivos, pero concéntrense fundamentalmente en industrias

donde la mano de obra sea fundamental. Y ustedes, Ministerios de Obras Públicas y de Agricultura,

ayuntamientos, diputaciones, pongan manos alas obras y realicen todos esos proyectos que esperan desde

hace tiempo su oportunidad.

1. 2. Junto a los nuevos puestos de trabajo por crear, existen puestos de trabajo ya creados pero sin

ocupar, empresas que no funcionan o que lo hacen a un reducido tanto por ciento de su capacidad, por

falta de demanda en unos casos, en otros por falta de financiación, en algunos también por falta de

dirección apropiada para que esas producciones se reanuden o amplíen.

El Gobierno debe realizar un estudio exhaustivo de las empresas en dicha situación y poner en

funcionamiento total aquellas que sean viables, llegando a acuerdos concretos con sus propietarios o con

sus trabajadores.

Estimamos imprescindible avanzar simultáneamente también por otro camino: el del reparto mejor del

trabajo existente. No podemos aceptar pasivamente la idea de una división de los hombres en dos

categorías: los que tienen trabajo y los que no lo tienen. Hemos de hacer lo imposible para obtener, al

menos, esa igualdad básica.

Con objeto de ofrecer más puestos de trabajosa partir solamente del trabajo existente, la única posibilidad

evidente es la de reducir la jornada laboral: de manera general o voluntariamente. A los solos efectos de

llamar la atención sobre la extraordinaria importancia de tal posibilidad señalamos que una reducción del

5 % de la jornada laboral podría contribuir a crear miles de nuevos puestos de trabajo a! incidir sobre una

población laboral de 12,5 millones, de los cuales 4,5 millones en la industria.

El problema es tan angustioso que hay que superar los clichés clásicos en los teóricos, las rutinas en las

empresas y los egoísmos en los trabajadores, si queremos darle la respuesta de solidaridad que hoy nos

exigen los que están sin empleo. La reducción voluntaria de la jornada de trabajo debería realizarse

lógicamente a petición de parte y ser captada automáticamente por la empresa afectada, quien debería

contratar simultáneamente los trabajadores necesarios para compensar dicha reducción. Son muchas las

personas que desearían realizar una jornada inferior aceptando una rebaja proporcional en su salario.

2. La inflación: ¿Inflación de demanda o de costos? No parece que valga la pena afinar demasiado en el

análisis: de todo un poco, o mejor dicho bastante.

2. 1. Que hay un excesivo poder de compra en manos de determinados grupos sociales es evidente. La

demanda de autos de lujo, de viviendas caras, de cruceros exóticos no decae. Que la repercusión del

precio del solar en un m.2 construido pueda llegar a 35.000 pesetas en vivienda y más de 200.000 pesetas

en local comercial es una locura colectiva.

La especulación puede medrar solamente porque hay una demanda con gran capacidad de absorción.

No desaparecerá la inflación con la especulación

La inflación no desaparecerá mientras continúe la especulación desatada y ésta seguirá existiendo en tanto

no haya una auténtica reforma fiscal, basada en la imposición directa, que sitúe esa demanda, con sus

efectos inducidos, en sus justos términos.

2. 2. Los costos de producción se han incrementado por aumento del precio de las materias primas, por

incrementos excesivos de las retribuciones y la seguridad social y por el deterioro de la productividad.

La corrección de este factor de inflación ha de venir nuevamente de una suma de esfuerzos colectivos.

Dejando al margen el tema de las materias primas que necesitan de toda una nueva política de

potenciación de nuestra agricultura, nuestra minería y las fuentes de energía propias, nos referimos á los

otros aspectos del problema.

En lo que respecta a las retribuciones habría que adoptar una estrategia diferente de la actual: marcarse

como objetivo el reducir el índice de inflación en el primer año a no más del 15 % y, por consiguiente,

aceptar de forma general que las retribuciones no podrán aumentar en ningún caso por encima de dicho

15 96. Un año después el índice habría que reducirlo a un porcentaje próximo al 10 % y tratar de

mantener finalmente la inflación en límites razonables a partir del tercer y cuarto año.

Detener el deterioro de la productividad

El deterioro de la productividad debe detenerse. Empresarios y trabajadores están obligados moralmente a

realizar un esfuerzo para que la productividad recupere ritmos de crecimiento que hagan posible la mejora

de las retribuciones sin efectos inflacionistas. Es fundamental también que ambas partes reduzcan al

máximo las diferencias que necesiten de la huelga o el lock-out para dirimirse. La solución en este caso

ha de ser política pues no se puede pedir colaboración a nadie que no está convencido de que se gobierna

para todos, en nombre de todos y con el último objetivo de reducirlas diferencias económicas y de poder a

límites mínimos y razonables.

3. La mala situación de la balanza de pagos, considerada aisladamente y a corto plazo, quizá sólo puede

atajarse mediante una drástica devaluación.

Sus efectos sobre el índice de precios interiores, las dificultades financieras que provocaría esta medida a

las empresas deudoras de divisas y otros argumentos similares ya evidencian los contra de una decisión

que, probablemente, será tan alabada por unos como criticada por otros.

Promoción exterior de nuestros productos

Los expertos han repasado, una y mil veces, los instrumentos de ayuda a la exportación para constatar que

están todos implicados ya y que son sólo mejorables mínimamente.

El aspecto que aquí nos interesa destacar es el del nuevo enfoque que convendría dar a los medios

personales utilizados en la promoción exterior de nuestros productos.

Una vez más el excesivo respeto a la libertad de hacer de cada uno y el funesto juego de las competencias

entre organismos hacen que gran parte de nuestro esfuerzo de promoción exterior sea débil y anárquico.

Por una parte cabe destacar que el 90 % de las empresas españolas son de dimensión media y pequeña,

carentes en su mayor parte de la capacidad económica necesaria para la aventura de la exportación

realizada en serio. Por otra parte, pueden citarse a diversos ministerios y servicios especializados, como

los organismos que ocupan parcelas de la promoción comercial exterior sin que exista entre ellos una

coordinación efectiva.

Estimamos urgente la creación de un Instituto de la Exportación —no de Comercio Exterior— dotado de

importantes medios económicos y personales, con competencia única sobre la materia y que utilice

adecuadamente los instrumentos y organismos existentes. Junto con- el nuevo Instituto debe implantarse

también una nueva mentalidad exportadora, en la que predomine el esfuerzo y el trabajo de equipo,

solidario, cooperativo, propio de la tarea y de los objetivos que nos esperan: llevar los productos de unas

empresas de tamaño medio a unos mercados de gran costo de introducción; competir con países más ricos

que el nuestro o con otros donde el costo de la mano de obra es inferior; luchar contra empresas

capitalistas gigantes, con grandes economías de escala, o contra empresas socialistas que venden a precios

políticos...

No hay ya lugar para misiones comerciales mal enfocadas, ni para la competencia absurda entre dos

empresas españolas por un mismo cliente, ni para oficinas comerciales dotadas con dos o tres personas

que naufragan en la realización de su cometido por falta de tiempo y dinero, ni para vacíos de presencia

de años en mercados de primera magnitud,´ o para responsables de continentes enteros auxiliados por una

mecanógrafa...

La exportación es una necesidad de vital importancia para nuestro desarrollo que el país tiene que tomarse

en serio de una vez.

Paro, inflación, balanza de pagos. En la solución de estos tres graves problemas piensa Reforma Social

Española, que el pueblo español y sus dirigentes, tendrán oportunidad de demostrar su capacidad para

aplicar fórmulas de desarrollo equilibradas y su sentido de la justicia y la solidaridad.

FEDERICO PINO GARCÍA

Miembro de la candidatura de Reforma Social Española para el Congreso en Madrid.

 

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