Autor: Peces-Barba Martínez, Gregorio. 
   La identidad del PSOE     
 
 El País.    11/06/1977.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

La identidad del PSOE

GREGORIO PECES-BARBA MARTÍNEZ

(Militante del PSOE)

El Partido Socialista Obrero Español, en los cien años de su historia, ha recibido críticas a su línea

estratégica, a su programa y a su praxis. En ocasiones estas críticas, hay que reconocerlo, han sido

justificadas, otras veces, quizá la mayoría, han derivado de prejuicios, de incomprensiones, o,

simplemente, de oportunismo partidista. En todo caso, la crítica es necesaria para no caer en el

dogmatismo y no encerrarse en una optimista torre de marfil. Por eso mi primera reacción como socialista

ante el editorial de EL PAÍS «La crisis de identidad del PSOE» es de gratitud por su interés por los

problemas del socialismo. En otra situación, pese a sus errores y valoraciones insuficientes o inexactas,

porque tiene también aspectos de razón, hubiera podido ser un punto de partida para una reflexión

pública, con luz y taquígrafos, sobre el PSOE, para que todos los interesados pudieran aportar sus ideas a

la común tarea de reforzar al partido político del socialismo democrático. Pero su publicación a quince

días de las elecciones puede tener objetivamente un impacto desorientador y una influencia que no va a

contribuir precisamente a aclarar el confuso panorama electoral y, aunque subjetivamente, sé que no es la

intención de los magníficos periodistas e indubitados liberales que hacen ese periódico, podría también

incidir en la campaña que, desde todos los sectores, impulsa el Poder para rebajar los porcentajes que las

encuestas atribuyen al PSOE.

Desde una colaboración constructiva quisiera salir al paso de la tesis central del editorial con las

siguientes perspectivas:

Primera: El análisis de la situación del PSOE no se puede realizar sin conectarlo con la represión del

franquismo ni con la situación de los demás partidos políticos. Desconocer la incidencia que sobre la

problemática de los partidos y sobre su crisis ha producido la represión y la ilegalidad es falsear el

problema. También es falsearlo analizar la crisis de identidad del PSOE sin referencia a la situación de los

demás partidos y sólo con una alusión marginal a la situación del Partido Comunista. Quizá, lleguemos a

la conclusión de que el PSOE es donde menos crisis de identidad existe. ¿Por qué entonces un análisis

aislado sobre la crisis de identidad del PSOE?

Si las encuestas dan un porcentaje elevado de preferencia al PSOE, en algunas provincias el primer puesto

y, en todo caso, el segundo pienso que la coherencia de la política del PSOE, frente a los movimientos,

cambios de táctica y de estrategia, escisiones, uniones y nuevas escisiones de los demásgrupos, puede ser

la explicación de ese movimiento de opinión.

Segunda: La argumentación .sobre las conexiones internacionales y los peajes futuros que tendríamos que

pagar los socialistas por la ayuda extranjera me recuerdan los más rancios tiempos del franquismo,

cuando se acusaba a los de Munich de traidores por reunirse en el extranjero para hablar de España.

Pienso que, objetivamente, esta argumentación puede excitar las más «chauvinistas» vetas del

nacionalismo español, explicables desde los lemas de Alianza Popular, pero no desde un editorial de EL

PAÍS.

La solidaridad y el internacionalismo socialista no van a condicionar a la política del PSOE. Si la victoria

se produce, no será por la financiación extranjera, expresión que produce recuerdos «camp» de lo mejor

del lenguaje de la RTVE franquista, sino por el esfuerzo y el trabajo de los socialistas españoles y por la

confianza y la credibilidad que produzcan en los ciudadanos. No somos precisamente los socialistas los

que compramos votos con dinero en este país.

Tercera: En relación con la unidad socialista no se puede hablar de ella olvidando los importantes pasos

dados con sectores . de la Federación de Partidos Socialistas como en Madrid y en Murcia y del acuerdo

con el Partido Socialista de Cataluña, con lo que la acusación de arrogancia y de exclusivismo y de

intentar hacer pasar a los otros «por las horcas caudinas del PSOE», carece de fundamento. Si se analiza

el fenómeno de la unidad, hay que hacerlo en toda su profundidad, observando, por ejemplo, la constante

de otros grupos socialistas, que se afirman siempre en referencia a su oposición al PSOE, fundando su

identidad en. el anti PSOE. También hubiera sido necesario explicar por qué algunos- grupos socialistas

han presentado candidaturas en las zonas en las que no tenían existencia real, como en Valladolid, en

Burgos o en León, con lo que no van a hacer sino disminuir el porcentaje del PSOE, sin obtener ningún

beneficio propio. ¿Qué juicio tiene que merecer esa postura política desde la perspectiva de la unidad

socialista? ¿No parece que el enfoque del editorial es insuficiente y parcial si se tienen en cuenta, al

menos, y junto a otras, esas perspectivas?

En el PSOE "hay una corriente de unidad muy fuerte que estoy seguro acabará con los obstáculos internos

y externos a la misma, pero, precisamente por ser tema muy serio y de gran transcendencia, no puede ser

utilizado sólo como ariete electoral.

Cuarta: En todo partido político existen, dice Duverger, estructuras oligárquicas y burocracias que tienden

a perpetuarse en el Poder. Esta ley que podemos formular con la misma exactitud de las leyes físicas y

naturales es común a todos íos partidos políticos y no puede ser utilizada como si fuese una característica

específica del PSOE y de su dirección. Precisamente en el PSOE, por sus reglas de juego internas, es

mucho más fácil atajar esa característica de todo partido político, porque tiene una democracia que

permite que las minorías se conviertan en mayorías si los militantes así lo deciden. Me ha parecido

oportuno, como vinculado a la minoría dentro del partido, calificado incluso por algún periódico como

gran perdedor del XXVI] Congreso, salir al paso de esta afirmación del editorial. No estoy privado de

libertad de expresión y, además, EL PA]S es testigo de excepción de esta realidad porque publicó mi

artículo «El PSOE de Madrid´ ante el futuro», después del XXVII Congreso, constructivamente

discrepante con la comisión ejecutiva recién elegida. Las minorías del PSOE tienen libertad de expresión.

Hay algo, sin embargo, que el editorial de EL PAÍS describe certeramente, aunque también lo desenfoca

en su valoración. Es cierto que hay un desfase entre ciertas actitudes radicales de tipo verbal y una

política socialista y democrática, que es la única posible en el ámbito europeo, donde la aceptación de la

democracia política es cauce para la construcción de la sociedad socialista. Pero esta construcción no

puede ser utilizada tampoco como una crítica importante al PSOE, pues es fruto de la clandestinidad y de

cuarenta años de régimen autoritario. El debate de los próximos años en el PSOE va a ser sobre los dos

modelos posibles de desarrollo de este socialismo democrático: el modelo de la socialdemocracia alemana

y el modelo del socialismo francés. Ciertamente, cualquier otro debate será retórica verbalista imposible.

La reflexión constructiva que se debe propiciar, a mi juicio, es, por consiguiente, ésta. No existe crisis de

identidad en el PSOE, sino debate de profundización sobre esas dos opciones que van a determinar la

identidad del PSOE en el futuro. Los que pensamos que el modelo del socialismo francés, con su

adaptación a la situación española, es ei más adecuado, y. en esto no estoy con la minoría, sino con la

mayoría, lucharemos porque la identidad de nuestro partido vaya por esa línea, pero afirmamos que no

hay crisis de identidad, sino profundización de una que arranca de hace casi cien años.

 

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