Autor: Cavero, José. 
   Tensión preelectoral     
 
 Arriba.    12/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

TENSIÓN PREELECTORAL

UN vespertino madrileño hizo un pronóstico serio hace algunas semanas. Un pronóstico que haciendo un

poco de historia reciente, podría resumirse así: el terrorismo, cualquier clase de actos terroristas, podrían

ponerse en marcha a fin de evitar, en el último instante o de la forma que fuese, un proceso, el de

democratización, en marcha.

El mismo vespertino insistía en las últimas horas en la misma tesis, haciendo «medicina preventiva». El

país está avisado. Si cuando el referéndum., en vísperas del 15 de diciembre; se registraron diversos

atentados y secuestros que hicieron temer muy seriamente por la mismísima ley para la Reforma Política,

no sería de extrañar que, en vísperas de las primeras elecciones que va a celebrar este país en más de

cuarenta años, los intentos en el mismo sentido surgieran nadie sabe dónde. ¿O sí?

Los hechos de violencia, sin embargo, no deben extrañar al país. No todos los días, ni siquiera cada ocho

lustros, seis mil españoles aspiran a protagonizar unas Cortes Constituyentes, a decidir muy seriamente

qué papel les corresponde, a ellos y a los restantes" compatriotas. No todos los años sucede que el país es

invitado a decidir su línea de futuro en cuantas revoluciones se hallan pendientes durante decenios. No es

de cada día la posibilidad de poder designar, en este país, un parlamento nuevo, acorde con los tiempos y

las necesidades. Todas estas prerrogativas, inevitablemente, hacen elevar muchos niveles: el de

concienciación, el de politización, también el de preocupación, y muy probablemente —psicólogos y

expertos dirán— el de elevación de las tensiones. Que se registren incidentes en la campaña electoral va a

ser inevitable. A pesar de los pactos de honor, de los acuerdos de caballerosidad y de juego limpio. No

podrá evitarse que salgan a relucir hechos desagradables en un «curriculum vitae» qué fue público, ni las

fobias y filias que acompañan a toda opción política.

Una campaña electoral significa, sin remedio, una rivalidad, ser los unos contrincantes de los otros. Ata-

car y ser atacado, es consustancial de toda pelea, y acudir a las urnas lo es, por retórica que se pueda

añadir a la carrera electoral.

José CAVERO

 

< Volver