Autor: Villa, Luis Enrique de la. 
   Derecho a la huelga o recurso a la huelga     
 
 Diario 16.    28/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Derecho a la huelga o recurso a la huelga

Luis Enrique de la Villa

Es elemental, por sabida, la evolución que la huelga, como fenómeno social, ha experimentado

históricamente en los ordenamientos positivos. La trilogía que resume los principales momentos del

proceso, contrapone la "huelgadelito" a la "huelga-libertad" y ambas, a la "huelga-derecho". El segundo

se caracteriza porque la huelga, que ya no es un delito, no es aún un derecho, y, de consiguiente, el Estado

ni castiga ni protege a los huelguistas, los cuales luchan frente a sus empleadores en el ámbito contractual

y se exponen a desvinculaciones de la empresa por incumplimiento de lo estipulado.

Pero la evolución operada a partir del primer cuarto del siglo ha generalizado la *´huelga-derecho" y ha

obligado al Estado a aceptar su garantía constitucional: Ya no se trata de que los huelguistas sean

tachados de delincuentes —suprema iniquidad—, sino que el avance social consiste en que el Estado

respalda el derecho de los trabajadores a declararse en huelga para la defensa de su posición laboral y, de

este modo, impide a los empleadores que reaccionen frente a la huelga como frente a un incumplimiento

contractual.

El ordenamiento español, en sus contradicciones de principio por lo que a la regulación de la huelga

respecta, lleva a confusionas lamentables, siempre en detrimento de los trabajadores. Aunque parezca

increíble, cabe la posibilidad de que una determinada huelga sea, a la vez, delito y derecho» cuando afecta

gravemente a la producción (art, 222, 2.» Código Penal), pero cumple las prolijas exigencias del decreto-

ley 5/75. Esa máxima incoherencia avala la tasis que entiende que esta disposición legal sitúa el

reconocimiento de la huelga en el tipo de "huelga-libertad", intermedio entre la "huelga-delito" y la

"huelga derecho". Pero esta interpretación no es rigurosa, en sentido técnico, porque los efectos de las

"huelgas procedentes" —al menos en teoría— no son los del tipo de "huelga-libertad". Estas confusiones

trascienden la dimensión teórica y ¿se utilizan para cercenar derechos primarios del trabajador. Dentro de

la esfera de atribuciones y facultades que el derecho de huelga conlleva son siempre y sólo los

trabajadores quienes han de decidir cuándo y cómo procede la cesación concertada de trabajo. No es pues

que los trabajadores puedan recurrir a la huelga sólo cuando se hayan apupado otras Instancias —sí

complejas y numerosas, se opina equivocadamente,, mejor—, sino tjue la decisión de ir a la huelga, la

elección de su modalidad (inasistencia, brazos, caídos, celo, etc.), las tácticas en su desarrollo, etc., entra

dentro de la estrategia sindical (u obrera) y sólo así se enfoca honesta y realistamente el problema de

fondo.

Cosa muy distinta es que los mismos trabajadores —y ios españoles están acreditando su serenidad y

claridad de ideas— piensen que la "huelga por la huelga" puede no interesar en un planteamiento

convencional y prefieran a u t o 1 imitarse el ejercicio del derecho, anteponiendo en su caso otras Cormas

de negociación. De ahí a concluir que la huelga es un "recurso limite" media un abismo, porque, en

definitiva la huelga es, antes que nada, la vía genuïna de fijar condiciones de trabajo.

 

< Volver