Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Declarar una huelga sin atenerse a regla alguna es antieuropeo     
 
 Ya.    04/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 18. 

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA

DECLARAR UNA HUELGA SIN ATENERSE

A REGLA ALGUNA ES ANTIEUROPEO

Se ha pasado de prohibir a rajatabla todas las huelgas o declararnos en huelga

por todas las cosas • Las

Comisiones Obreras proceden de modo contrarío a los principios, la moral y la

ideología europeas • La

ilegal huelga de transportes no se parece en nada a las que hacen los sindicatos

alemanes, ingleses, italianos o suecos

POR fin qué es lo que decidimos hacer con Europa? ¿La imitamos y nos homologamos

con ella o la

acuchillamos y la recusamos de una vez para siempre?

Si ha tenido la humorada de seguirme estos últimos cuarenta y tantos años, el

lector ya sabe lo europeísta

que yo soy incluso si quiere que lo definamos así, lo indecentemente europeísta

que soy y cuántas tribulaciones hemos tenido que sufrir aquí los europeístas, lo

mismo si escritores que si lectores.

Una cosa que, sin embargo, nos ha estado animando todos aquellos tiempos fue la

reflexión de que por

más que vinieran, las cartas peor ya no podían Venir. ¿Qué podía separarnos más

de Europa, que,

pongamos por ejemplo, lo que hacíamos con las huelgas?

Fueran justas o fueran injustas, respondieran a motivos claros o a motivos

tenebrosos, estuvieran

dirigidas por los sindicatos o mangoneadas desde los tugurios revolucionarios

aquí, en cuanto a la

huelga, a todas las huelgas, buenas o malas, no ha habido, en cuarenta años, más

que una sola política y

una sola receta, consistente en la prohibición a rajatabla, a machamartillo y a

hierro y fuego.

Todas las huelgas prohibidas, y sanseacabó, lo cuál lanzaba cosquillas de

placer, por el simplismo

carpetovetónico arriba, que se relamía proclamando que Europa entera debería

acabar por imitarnos

en nuestra omnímoda sabiduría y nuestra fórmula milagrosa, pero que, a los que

no estábamos ungidos

con el óleo de la infalibilidad, nos tenía sometidos a una aflicción, dentro de

la que sólo nos consolaba la

reflexión que más arriba dejo dicho, a saber que, por muy mal que vinieran las

cosas, nada podía hacerse

menos europeo ni más arbitrario, con las huelgas, que suprimirlas sin ton ni

son.

Cuando esto cambie, si esto cambia alguna vez —nos decíamos—, al menos en cuanto

a la huelga, no

podemos ir sino a mejor y a más europeo. PERO he aquí que esto ha cambiado,

y ahora nos damos

cuenta que, una vez más,

Augusto ASSIA

_* * *

(Continúa en pág. sigte,)

DECLARAR UNA HUELGA...

> Viene de la pág. anterior)

habíamos subestimado los recursos inventivos de la raza.

Pasando de prohibir a raja-tabla todas las huelgas a declararnos en huelga por

todas las cosas y pasando

de ponernos la ley por montera, para sofocar todos y cada uno de nuestros

impulsos huelguísticos, a

ponernos la ley por montera, para darle rienda suelta, resulta que, ahora con

las izquierdas, hemos

puesto en Flandes una pica aún más contraria a Europa, en sólo unos meses, que

en cuarenta años habían

conseguido las derechas.

Por muy antieuropeo que fuera prohibir una huelga, por-que podía perjudicar a

los patronos y era capaz

de beneficiar a los obreros, declarar una huelga, que sólo puede perjudicar a

los obreros, -y declararla

además sin atenerse a regla alguna, ni plantear reivindicaciones comprensibles

de ninguna clase, como

la que los obreros de los transportes municipales han declarado en Madrid, aún

es más antieuropeo.

LAS COMISIONES OBRERAS Y LAS HUELGAS ILEGALES

Aunque ellos no lo crean, las comisiones obreras han. mejorado a FET de las JONS

en cuanto a proceder

de modo contrario a log principios, la moral y la ideología europeas, con la

diferencia, además, a favor

de FET de las JONS, que éstas nunca se proclamaron europeístas ni alegaron nunca

que querían

homologar a España con Europa.

Como las Comisiones Obreras y los partidos (y partidillos) que las secundan, en

la arbitraria e ilegal

huelga de los transportes pueden imaginarse que su actitud se parece en nada a

las huelgas que hacen los

sindicatos alemanes, los ingleses, los italianos o los suecos. (¿Saben los

huelguistas de los transportes

madrileños que en Suecia los obreros que abandonan ilegalmente el trabajo pueden

verse obligados por

los jueces a indemnizar a los patronos?) Es algo que a mí me deja perplejo.

Si, aun sin parecerse a las de Europa, las huelgas que están desatando ahora por

doquier las Comisiones

Obreras españolas se pareciesen a, las rusas o a las de] resto de los países

comunistas, cuya ideología

según semeja las comisiones comparten secretamente, quizá pudiera comprenderse.

Pero tampoco. A lo

que ocurre en Rusia y sus adláteres, lo que se parece, no es lo que hacen aquí

ahora nuestras recién

descubiertos comunistas, lo que se parecía a lo que ocurre en Rusia y sus

adláteres era lo que hacían

aquí en el recién régimen, cuando las huelgas estaban prohibidas a rajatabla.

Si bien se va a ver, lo que ocurre es que nuestras izquierdas aún son, por lo

menos en cuanto a la huelga,

más peculiares, singulares y estrambóticas que las derechas. Las derechas

españolas imitaron, además

de a la Alemania nazi y la Italia fascista, a Rusia, lo cual no es que fuera una

gran, hazaña europeísta,

pero al me-nos coincidía con lo que hacen algunos países que están, por lo

menos, geográficamente en «1

continente. Las Comisiones Obreras son puro genio nacional, prístina virtud

ibérica, sin adulteraciones y

sin máculas y el Noy del Sucre debe revolverse de orgullo y de placer en su

tumba.

NUESTROS "jerarcas" de nuestros recientes si fenecidos sindicatos deben asimismo

mirar a, los líderes

de las Comisiones Obreras desde la cima de los escombros en que se les ha

convertido su majestuosa

organización con envidia.

El ingenio de la raza no había dado nunca nada igual y, por si fuera poco, a

todo ello le pone una pátina

de tierna Ingenuidad la inocente vanidad aldeana con que algunos de nuestros

"dirigentes obreristas"

hablan de los dirigentes obreristas europeos, sobre todo los Ingleses y los

alemanes, tratándoles de

"compañeros", nos anuncian que van a verlos, se les cae la baba diciendo lo

amigos que son de ellos, la

fraternidad que los une y, como todos estamos en el mismo barco, sin darse

cuenta de que el barco en

que están los sindicatos europeos van hacia la contención del comunismo para

asfixiar la revolución,

mientras el rumbo de las comisiones obreras conduce al enllamara-miento de la

revolución y la meta del

comunismo.

Pero todos tan contentos, hasta que después de haber devorado las reservas de

oro y divisas hayamos

agotado el crédito que con la Idea de que va ,a servir para que nos europeicemos

nos están dando los Estados Unidos, Alemania y Suiza, y mientras de europeismo

poco o nada nosotros lo gastamos en

huelgas.

Ni siquiera en huelgas Ilegales. En huelgas locas.

Augusto ASSIA

 

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