Autor: Arauz de Robles, Santiago. 
 La patria antes que el poder (I). 
 El país real, en su gran mayoría, tiene vocación de centro     
 
 Ya.    20/10/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 9. 

EL PAÍS REAL, EN SU GRAN MAYORÍA, TIENE VOCACIÓN DE CENTRO

Presupone el respeto al pensamiento y a la ideología de los demás • En este sentido, es

la única actitud auténticamente democrática, en cuanto reconoce la posibilidad de la

propia derrota y se aviene a coexistir, y coexistir positivamente, con otras opciones

El momento del país es tan apretado que justifica una reflexión de la máxima crudeza, y en basé a la

misma, la decidida voluntad de actuar en la medida posible para forzar la esperanza. Con una cierta

ligereza, o con visión superficial, se ha afirmado que las minorías políticas del país han actuado con

madurez a partir de noviembre pasado. Para hacer esta afirmación se entra a considerar, de una

parte, la relativa quietud de la calle hasta fechas próximas, y de otra, la falta de jaques decididos

al Gobierno o a las instituciones legales del país. Sin embargo, preciso es convenir que en el tiempo

transcurrido no podía suceder de otra manera: en efecto, en la calle existía una inercia de

estabilidad y" orden, y la sociedad, con pequeñas excepciones, estaba desvertebrada Ideológicamente, por

lo que carecía de una auténtica capacidad dialéctica y de la posibilidad de plantear problemas de entidad a

los poderes constituidos; además, estos poderes constituidos se benèfic i a b a n del respeto a las

"situaciones creadas", de la disciplina connatural al sistema personalista en el que se integraban. Por

consiguiente, pertenecía a la lógica pensar que la situación de los últimos cuarenta años no podía

deteriorarse de la noche a la mañana, El riesgo no era inmediato, sino a un plazo medio de uno a tres

años. Sin embargo, los problemas existían y se han agudizado por el simple hecho de la desaparición de

una situación excepcional—que había subrayado su propia excepcionalidad—, y no hay más remedio que

tomar razón de ellos, con clara

Santiago ABAUZ DE ROBLES

* * *

(Continúa en pág. sigte.)

VOCACIÓN DE CENTRO

(Viene de la pág. anterior)

voluntad de superación. España, debemos ser todos conscientes, atraviesa unos momentos

necesariamente difíciles.

MOMENTOS DIFÍCILES

ESTOS momentos difíciles son la consecuencia misma de la necesidad de sustituir una situación de

minoria de edad en lo político y, en general, en todos los comportamientos públicos, por una situación de

mayoría de edad, que implica libertad de decisión en los propios actos y, de idéntica forma, plena

responsabilidad por ellos. Y esta actitud de verdadera responsabilización por la cosa pública—entiendo

que es obligado.decirlo con toda claridad—, es ahora difícil, porque no existe hábito en el ejercicio de la

libertad y porque, contrariamente—y corno medida compensatoria—, ha preexistido un excesivo halago a

la masa como tal, en un clima, además, de absoluta prioridad al desarrollo material, es decir, en un clima

de consumismo, que ha fomentado unas necesidades artificiales y ha creado unas evidentes tensiones

sociales para su satisfacción, sin un paralelo sentido de !a responsabilidad, que a todos nosotros incumbe

en cualquier tipo de desarrollo.

Esta situación entraña graves riesgos. Son loa riesgos de una muy difícil y, con frecuencia, no

consecuente movilización de las masas y la consiguiente alteración de la calle, dando a la calle el más

amplío sentido de la normalidad ciudadana. Esta alteración de la normalidad, aparte los daños reales que

causa, se traduce en un importante quebranto a la moral del país, por la sensación de inseguridad que

crea,lo que quizá es más grave. En tal situación de erosión se corre , ciertamente el riesgo de que aflore la

nostalgia de la anterior situación de autoridad, sin caer en la cuenta de que es irrepetible por su propia

excepcional! dad.

Eq esta coyuntura, ante esta bisoñez política de las masas, es evidente la responsabilidad que tienen las

minorías políticas. Y, por consiguientet interesa analizar de qué forma ae están produciendo.

POLARIZACIÓN EN LOS EXTREMOS

PARA empezar, creo que es obligado anotar que estas minorías se polarizan hacia los extremos. De

alguna forma ya ha habido una polémica periodística sobre este aspecto, y los propios afectados niegan

esa radicalización. Pero yo creo que el bien del país obliga a ser absolutamente frío en el diagnóstico.

Personas de indudable nombre en el país, con indudable atractivo político en estos momentos, abocadas,

en virtud de adscripciones ideológicas y personales declaraciones de propósitos, a constituir una

posición—no me refiero necesariamente a un partidode centro, se han precipitado hacia posiciones de

borde. El fenómeno es perceptible a ambos lodos de la arena política. Razones de táctica, de oportunidad,

de estrategia para la conquista del poder prevalecen hoy sobre las exigencias de las doctrinas propias y, en

definitiva, sobre las demandas del país todo. Porque el país real, en su gran mayoría, tiene vocación de

centro, y sobre todo porque tiene necesidad de esa gran posición de centro. Al centro se le ha objetado

que carece de contenido. Se ha dicho que es una situación relativa, en función de derecha e izquierda.

Pero yo diría que la misma objeción cabe respecto de ésta y aquélla, en cuanto no se apoyen en una

doctrina propia y sí lo hagan—como viene ocurriendo—en la fijación de una posición frente a otros

partidos o doctrinas políticas. A pesar de todo, pienso que el centro es importante, más, quizá, como

actitud que como doctrina.

El centro es una disposición a la concordia. Como alguien me decía muy recientemente, mientras que los

extremos se justifican por la oposición a su contrario, el centro se justifica por la conciliación de lo

diverso. Es decir, el centro presupone el respeto al pensamiento y a la ideología de los demás. En este

sentido cabe decir—y la experiencia lo confirma así— que el centro es la única "actitud" auténticamente

democrática, en cuanto reconoce la. posibilidad de la propia derrota y se aviene a coexistir, y coexistir

positivamente, con otras opciones. Hay que convenir en que si el centro siempre es importante, lo es máa

en España, cuya historia desde hace un par de siglos, aunque se pretenda desconocer este hecho, es la

historia de las dos Españas. De ahí que haya de preocuparnos profúndame n t e el que personas que

estaban indicadas para encabezar la > constitución de esta actitud ..de centro, manifiestamente • se

polaricen en los extremos. Porque otra afirmación que creo puede hacerse con absoluta veracidad en este

momento es que esas corrientes que se están vertebrando —la gran corriente de izquierdas, aun cuando

tenga fisuras internas, que ya existían desde hace unos meses, y la gran corriente de derechas que ahora se

está constituyendo—se están comportando como posiciones extremistas.

Creo que el país debe tomar también plena conciencia de que resulta difícil aceptar el apelativo de

"oposición civilizada", que con frecuencia y en un clima de euforia se ha venido predicando de estas

posturas, y preferentemente de la postura de izquierdas. De esto seguiremos hablando.

Santiago ARAUZ DE ROBLES

 

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