Autor: Gamir, Luis. 
 Política económica de la reforma educativa (II). 
 El colegio privado a precios de mercado debe subsistir     
 
 Ya.    09/03/1977.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ya-Pag.20

paginas especiales de economia y sociedad

POLÍTICA ECONÓMICA DE LA REFORMA EDUCATIVA (II)

En un artículo anterior se plantearon los puntos críticos básicos del actual sistema educativo. En resumen,

se argumentó que la combinación de una educación secundaria cara—que actúa como tamiz social—y

una Universidad barata (a precios políticos muy inferiores al coste), unida a un sistema fiscal regresivo,

plantea un trasvase de renta contra la clase con menos recursos y a favor de´ la minoría económicamente

mejor dotada, unido todo ello a una asignación no adecuada del capital humano, que se adquiere según el

poder económico familiar en vez de según la capacidad intelectual personal.

Siempre que su sistema de selección sea el mismo que el de la enseñanza pública y se asegure la adecuada

calidad y cantidad de ésta © Créditos, en vez de ayudas a fondo perdido

En este artículo se va a presentar lo une, desde un enfoque personal e independiente, podría ser una

alternativa socialdemócrata al actual sistema educativo, sus tres puntos básicos serian:

1 Interrelación entre el sistema educativo y fiscal.

O ¿o capacidad intelectual, y no el poder económico, debe ser la base para la selección en la adquisición

de capital humano.

3 EI grado de diferenciación entré el coste de la educación y su precio privado debe descender según

aumenta el nivel educativo.

Desarrollemos estos puntos de til añera más amplia: es difícil montar un sistema educativo coherente, en

el que parte de su coste fe pague por la sociedad sin un sistema fiscal progresivo, mucho vías amplio que

el actual y en el qte se logre un grado realista de "verdad fiscal". En este terreno, las dificultades técnicas

si pueden resolver con firme voluntad poli-tica, al menos hasta el nivel de otros países, occidentales,

porque, como en otros aspectos, tampoco en este "somos diferentes". Una reforma educativa sin reforma

fiscal nos llevaría a todo tipo de paradojas como las actual ;s

El mercado es wn instrumento eficaz de asignación de recursos en una serie de sectores, aunque se

procure corregir sus defectos cuando los beneficios sociales y privados difieran, sobre todo en el terreno

de la distribución cíe la renta, de la calidad de vida y de la estabilidad del sistema. Ahora bien, existen

determinados campos en los que el mercado no es la, solución adecuada; por ejemplo, en los problemas

de sanidad, donde el elemento necesidad es mucho más importante que el di capacidad económica para la,

demanda; en el urbanismo y el equipamiento social; en la educación; tía la vivienda; etc.

´La educación en su primer nivel debe ser libre y de adquisición obligatoria. Toda sociedad necesita un

mínimo de educación de todos sus miembros, pero muy especialmente una sociedad democrática.

EN su nivel universitario, la selección de las personas que adquieren este capital humano debe basarse e»

su competencia intelectual y no en el poder económico familiar. Una de las alternativas posibles para

llevar a la, práctica este principio podrá ser la siguiente:

a) En primer Iugar, derlas orientaciones .generales sobre ¡as necesidades de las diversas profesiones,

utilizando sistemas de "manpower planning" (planeamiento de necesidades profesionales), aunque

aplicados de manera flexible, dadas las Imperfecciones de estas técnicas.

b) En segundo lugar, admisión selectiva de acuerdo con la capacidad del estudiante y con las po

sibilidades reales de cada centro de ofrecer enseñansa con calidad (los requisitos de admisión deben variar

por profesiones y ´provincias, para ajusfar mejor oferta y demanda. En todo caso, este segundo punto debe

conjugarse con el anterior, de forma, que la suma de las posibilidades de los centros se relacione con tos

necesidades generales.

c) En tercer lugar, el precio por la adquisición de estos estudios debe igualarse al coste real corregido

mediante un sistema de pago inverso a la declaración sobre la renta (las familias con renta alta abonarían

la totalidad del coste, las de renta muy baja, nada, con escalas intermedias para situaciones

intermedias´). En cierto sentido, este es el sistema inglés, introducido por el laborismo.

PARA los escalones superiores de la segunda enseñanza se podría aplicar transitoriamente un

sistema"híbrido" entre el de la enseñanza, hasta dicho nivel y el de la. universitaria, con diversas

alternativas posibles dentro de los límites antes mencionados. El precio de la enseñanza pública, dadas las

elevadas economías externas, de las que se beneficia la sociedad, debe ser inferior al coste; la selección se

debe realisar por criterios de .capacidad Intelectual, aunque sus resultados tienen que ser revisables, con

gran flexibilidad (en los sistemas nórdicos hay ejemplos interesantes al respecto, sobre todo en el terreno

de la adaptación de la educación profesional a la más "intelectual" —el "book line"—; el modelo inglés

ha pasado, sin embargo, a la escolaridad- similar y gratuita para todos); el sistema de pago debe

relacionarse con el criterio de capacidad económica, aunque la, fórmula concreta puede ser diferente a la

propuesta para la Universidad (hay variantes diversas en los países que utilizan este enfoque); él colegio

privado a precios de mercado debe subsistir, siempre que su sistema de selección sea el mismo que el de

la enseñanza publica y se asegure la adecuada calidad y cantidad de la enseñanza pública.

La aplicación de un sistema de este tipo tendría que ser gradual y se insiste en que relacionada con la

reforma fiscal, dado que implica un trasvase de gasto privado a gasto público en las primeras fases de la

enseñanza, superior al trasvase contrario que resultaría para la Universidad.

AHORA bien, hay que recordar •**• que, en todo caso, la igualdad de oportunidades no afecta a las

diferencias posteriores en remuneración a lo largo de la vida provenientes de la adquisición de

diferentes tipos de capital humano, aunque las diferencias totales de obtención de renta disminuiran

porque la coincidencia entre lew distintas clases de riqueza física y humana sería ahora menor.

ES cierto, sin embargo, que puede aparecer una nueva "aristocracia": la de la inteligencia. En el mundo

teórico se podría .pensar en la colocación de handicaps, según grados de capacidad intelectual. En el

mundo real, el coste de esta política en la asignación adecuada del capital humano sería demasiado

elevado, aparte de que se pueden obtener resultados parecidos por la vía fiscal y por la reevaluación de los

puestos de trabajo sin necesidad de dicho coste. Quizá también se pueden desarrollar sistemas de créditos

en vez de ayudas a fondo perdido, lo que implica un procedimiento más igualitario, dado que los que

adquieren mayor capital humano tienen que devolver el préstamo al fondo común.

Ahora bien, si la socialdemocracia debe defender un enfoque igualitario en la adquisición de educación,

tiene también que postular un enfoque y un "talante" liberal en el contenido de la enseñansa. La

socialdemocracia se separa del liberalismo económico en que corregirá la perpetuación del clasismo por

la vía educación, que resultaría si se deja su adquisición al mercado y al poder económico comparativo.

Se separa del marxismo en un planteamiento liberal y nada dogmático—Incluso en los aspectos

metodológicos—del contenido de la enseñanza, y mucho más pragmático y realista en sus enfoques

reformistas socioeconómicos. Se diferencia del autoritarismo de derechas en una, triple eliminación: a)

censuras ideológicas; b) intima relación entre capital físico y humano, y c) incoherencias provenientes del

extraño intervencionismo, propio de este sistema.

En resumen, se propugna una reforma del sistema educativo con un doble enfoque: igualitarismo, basado

en la solidaridad humana en los aspectos socioeconómicos, y tradición liberal cultural, totalmente

necesaria en cualquier planteamiento de educación y de investigación, de transmisión y de creación de

conocimientos.

Luis GAMIR

Catedrático de Política Económica

 

< Volver