Autor: Espín, Manuel. 
 Informe encuesta. Universidad /1. 
 Los males de la universidad española     
 
 Pueblo.     Páginas: 8. Párrafos: 50. 

DE MANUEL ESPIN

Los "malos" de la universidad española

Universidad conflictiva, Universidad en crisis, Universidad polémica... LA Universidad española tiene

ante sí muchos y grave» problemas: problemas económicos, de organización, de estructura»; problemas

políticos... ES curso 1976-77 está resultando tan conflictivo como muchos de los anteriores. XA sítuacián

política que está viviendo el país —«a 10 que tiene de éxpectativas hacia la consecución «e un mamo

politico mas denuncien unos «males», y que a la vez se establezcan unas alternativas en este campo. En

busca de un nuevo modelo de Universidad para una sociedad democrática.

A Universidad preocupa a muchos sectores de la vida española; lo que equivale a decir que los problemas

de ía Universidad no interesan solamente a los distintos estamentos de la vida universitaria —alumnos,

padres de estudiantes, profesores, catedráticos, autoridades académicas...-—, sino que es la propia

sociedad española la que está implicada en el tema. Una Universidad sin proyección en su contorno y en

su sociedad no es una Universidad; parece más bien un museo o un archivo de conocimientos. Este ha

sido el papel que se le ha asignado a una Universidad que ha hecho las veces de «panteón de datos y

conocimientos estáticos» junto a su otra función de «fábrica de títulos» y de «lacre que otorga un cierto

prestigio social». Pero una Universidad no es un ente aislado, sino que es una emanación de las propias

estructuras sociales y políticas da esa sociedad. Las estructuras universitarias están, por tanto,

directamente relacionadas con los esquemas políticos imperantes en cada situación histórica.

Actualmente, la urgencia de una democratización pasa también por la Universidad. ¿Cómo ha de ser ia

Universidad en una situación de plena democracia?, puede ser la .pregunta que los sectores interesados se

hacen en estos momentos. Las contradicciones de la Universidad han estallado en los últimos meses

reflejadas en una conflictividad que protagonizan distintos sectores (conflictividad que no hay que

confundir con violencia necesariamente). Entre los grupos más conflictivos hay que señalar a alumnos y a

enseñantes; especialmente a los profesores no numerarios, que proceden generalmente de una

Universidad más crítica y preocupada por su sociedad y que pertenecen a una generación que ha tenido

unas influencias socio-culturales muy distintas a las de otros cuerpos del profesorado. Durante el pasado

curso 1975-76 el número de alumnos que cursaban estudios en la enseñanza superior era de 430.634 entre

las distintas universidades y escuelas técnicas españolas, 9 los que hay que agregar casi unos 100.000 que

componen el alumnado que cursa sus estudios por enseñanza libre. Cifra sensiblemente alta comparada

con la de otras épocas; esta explosión educativa se ha producido especialmente desde finales de los años

60 y toda la década de los 70. La Universidad ha multiplicado el número de sus alumnos y todas sus

estructuras se han resentido de esta avalancha de nuevos estudiantes. La Universidad se masifica, sin

dejar de ser elitista: esta es la paradoja.

A lo largo del siglo XX la Universidad española, como la de otros países, es un centro a donde tienen

acceso los hijos de la burguesía y de las ciases altas para proveer y reponer el número de profesionales

que demanda la sociedad. España es un país semiagrarío, con una decisiva presencia de! sector primario y

unas ´ estructuras económicas —y por supuesto sociales— anticuadas, socialmente injustas y regresivas.

Con la II República el peso del sistema poltico recae sobre la burguesía urbana e ilustrada —que en

aquellos momentos no tiene aún un peso decisivo en la estructura social española—. La Universidad de la

República es intetectualmente brillante, con una nómina de profesores de gran relevancia y prestigio

(especialmente en carreras como Derecho, Letras y, en general, las humanistas) que Imparten enseñanzas

a una juventud procedente de la burguesía urbana. Después de la guerra civil la Universidad sufre con la

sangría de muchos de sus cerebros. El número de estudiantes que cursa sus estudios en los 40 no es

muy numeroso, las estructuras son centralistas y las enseñanzas sufren de «corsés» y limitaciones...

España sigue siendo una sociedad semiagrícola y la industria no precisa aún de un número abundante de

titulados.

Tras el abandono del modelo áutárquico y la reinserción de España en unas estructuras de tipo capitalista

más fluidas de lo que lo estuvieron en la década de los años 40 y 50, la creciente industrialización precisa

de nuevos titulados para cubrir los nuevos puestos.

Aumentan los estudiantes que cursan estudios de un bachillerato que por si mismo tiene muy poco valor

(y que sólo parece servir para una transición hacia los estudios universitarios). La Universidad es, por

tanto, la culminación de toda una pirámide educativa, y muchos .de los problemas de la institución hay

que ir a buscarlos a las estructuras de la educación española en general, no sólo en la educación

universitaria. La «explosión educativa» se produce cuando esas generaciones que cursan el bachillerato

tratan de acceder a la Universidad y convierten a una institución más o menos recoleta en una caja de

resonancias que se proyecta hacia toda la sociedad española. Las reformas educativas que tienen lugar en

los últimos años 60 están inspiradas por unos criterios excesivamente técnicos, que abordan el problema

de la multiplicación de nuevas solicitudes para cursar estudios con unos criterios limitativos. La

industrialización que ha tenido lugar a lo largo de la década, las inversiones que han llegado de capital

extranjero, la instalación de las multinacionales, obligan a que la Universidad sirva para proveer esos

puestos que ia empresa privada está demandando. La consolidación de unas relaciones de producción

capitalistas acrecientan e! hecho de que la Universidad trate de cumplir ese papel de proveedor de

licenciados, ingenieros, arquitectos y profesionales con los que cubrir unas necesidades. Por otro lado, se

trata de potenciar algunas enseñanzas, como la profesional, grado medio, etcétera, a ¡a vez que se hace

hincapié en determinados estudios.

La crisis de la Universidad que tiene lugar en todo el mundo a lo largo de los años 69 también se reflejará

en España, agravada por una disociación entre una amplia masa del estudiantado y {as estructural socio-

políticas imperantes. La Universidad es actualidad a partir de 1965 por los continuos altercados, los

problemas de orden público, las huelgas, asambleas y manifestaciones, por la política que se está

manifestando desde los centros académicos. Pero los problemas de la Universidad, no son sólo unos ..

problemas de orden público, como algunos aún podían creer hasta hace unos pocos años, sino un

problema de profunda crisis de estructuras, de identidad de io que es y debe ser la Universidad española

en una sociedad industrial democrática.

El fenómeno de la creciente politización en la Universidad tendrá diferentes intentos de respuestas. Las

nuevas reformas en el campo de la educación hacen hincapié en sus aspectos técnicos y estrictamente

funcionales, más que en sus aspectos estructurales. Bien avanzados los años 70, la situación de

provisionalidad que ha caracterizado a la Universidad de los últimos 60 mostrará con claridad todos sus

problemas. El número de estudiantes que tratan de acceder a la enseñanza . universitaria y la propia falta

de equipamiento académico se tratarán de resolver con una «solución» de bisturí: la selectividad

académica, los exámenes y las pruebas selectivas. Se multiplican las aulas y se dividen los centros de

enseñanza; se cubren algunos baches y se tapan algunos rotos. El nivel intelectual sigue siendo bajo. Pero,

en su esencia, los problemas siguen latentes, porque son problemas que no pueden ser abordados

exclusivamente por los estamentos universitarios, ni por las propias autoridades académicas. Son

problemas directa o indirectamente políticos, para los que se requieren respuestas políticas, técnica y

económicamente efectivas.

le escasa dotación presupuestaria hace que los medios materiales sean precarios y mal repartidos

escasa proyección en la sociedad española algunos de los "males" de la Universidad

Hacer un catálogo exhaustivo de los defectos y problemas de la Universidad española actual sería una

labor casi agotadora. Puede decirse que todos los estamentos, todos los sectores, e incluso todas las

Universidades, facultades y escuelas tienen planteados problemas o reivindicaciones.

uno

• PROBLEMAS DE ESTRUCTURAS BÁSICAS

a) Problemas presupuestarios.—La enseñanza es cara, y especialmente la universitaria ocupa un,

importante capítulo. Pero ia cantidad destinada actualmente a la enseñanza universitaria —el 0,4 por 100

del producto nacional bruto— resulta insuficiente para hacer frente a los gastos de la educación

universitaria. Esta cantidad, destinada a la enseñanza superior, está distribuida de forma más o menos

irregular. En este capítulo de presupuestos educativos hay que contar con varios apartadas: 1) Inversiones,

en . ampliación o creación de nuevos centros! 2) Retribuciones y aumento del personal. 3) Mejoramiento

de la calidad de la educación y del nivel educativo. En muchos sectores de la .vida universitaria se solicita

una autonomía en la gestión —entre ella, en la gestión económica— que permita un desenvolvimiento

más eficiente y racionalizador de los centros académicos.

Pero el problema de la escasez presupuestaria no es sólo cuantitativo —de escasez de cantidades

destinadas a estos fines sociales y primarios—, sino de política económica. No cabe decir que el M E. C.

no dispone de presupuesto suficiente para cubrir todas las necesidades, mientras el sistema impositivo

actual es injusto y regresivo: una reforma fiscal en toda su profundidad podría aportar gran parte de las

cantidades que se precisan para hacer frente a las necesidades de la educación.

b) Estructuras burocráticas y centralistas.—La universidad española está sometida a unos criterios

especialmente rígidos poco acordes con las aspiraciones democráticas de la sociedad española actual.

Estas estructuras estáticas se manifiestan en dos planes: 1) La gestación de la universidad. 2) El gobierno

de la universidad.

El Estado español ha mantenido su cuasi monopolio en la enseñanza superior. Todas las universidades

son estatales, a excepción de las que posee la Iglesia católica. No se han admitido otras universidades

privadas en nuestro país. Este sistema de propiedad estatal de la mayoría de los centros educativos

superiores no. puede ser un obstáculo para el logro de una efectiva autonomía universitaria. Autonomía

que podría consistir en aspectos como: la gestión presupuestaria, posibilidad de creación de enseñanzas

especializadas y planes de estudio específicos, creación o mantenimiento de escuelas o métodos de

enseñanza a título experimental o formativo, contratación de profesores por su interés cultural, su

vocación por la enseñanza o su concordancia con los planes impartidos en ese centro, junto a los cuerpos

propios de toda la Universidad española, potenciación de seminarios, escuelas, cursos paralelos suscitados

por la situación o los problemas de su entorno social o regional, con la posibilidad de impartir estudios en

lenguas no castellanas, o adoptar el bilingüismo, etcétera.

A finales de los sesenta se crean universidades como ía Autónoma de Madrid, con tas que parece darse un

paso adelante hacia la autonomía de muchos centros. Sin embargo, esta «autonomía» se limita

prácticamente a impartir unos planes de estudio distintos a los «clásicos», y a unos criterios de selección,

y a poco más. Por tanto, el camino de la autonomía universitaria no es más que un esbozo.

A esta falta de autonomía en la gestión hay que añadir unos criterios muy restringidos en cuanto al

gobierno de cada universidad, con una escasa participación del estamento universitario y ninguna del

alumnado. En los últimos meses algunos rectorados se han cubierto por procedimientos más democráticos

que los antenrirmente imperantes. Otros estamentos universitarios —profesores y alumnos--, tienen una

escasa participación en el gobierno de universidad.

Una consecuencia de ¡a escasez de autonomía y de los criterios centralistas es la burocratización de la

Universidad. Burocratización que da lugar a una enorme complejidad administrativa y funcional, en la

que se multiplican y se repiten los trámites y se duplican los organismos y las instrucciones. Por citar un

ejemplo concreto, el del complicado papeleo que se requiere para la mayor parte de las tramitaciones de

documentos, o la complicación que supone el llevar a cabo una convalidación.

dos

* DE CARÁCTER SOCIAL

a) Masificación y escasa presencia de ciertas clases sociales en el alumnado.—No hace falta repetir un

hecho que es manifiesto: la Universidad española es clasista. El porcentaje de alumnado que pertenecen a

sectores campesinos o a la clase obrera es muy insuficiente. La Universidad es casi el patrimonio de la

clase media, sobre todo, cuando es urbana, y quizá de la pequeña burguesía urbana. La educación está en

función del «status» o de la clase social a la que se pertenece. El sistema educativo español indica a las

claras que aún lio se ´ha´ llegado a la ansiada democratización de la enseñanza, ni a la auténtica igualdad

de oportunidades. Mientras que cerca de un 40 por 100 de tes hijos de los obreros llegan » cursar

totalmente la E. G. B. y el B. U. P., el porcentaje de Una reforma fiscal en profundidad puede contribuir a

ia democratización de la educación La autonomía universitaria es pedida desde diferentes sectores e

instituciones hijos de obreros industriales, y especialmente de campesinos que cursan estudios superiores

es de alrededor de un 9 ó 12 por 100 del total en las enseñanzas superiores. En tentó que en la República

Federal Alemana —por no hablar de los países socialistas—, ¡toga a la Universidad un 35 por 100 de

alumnos procedeniee de la clase obrera. Lo que evidentemente demuestra la pervivencia de un clasismo

especialmente en la enseñanza superior. Por otro lado el porcentaje de abandonos entre estudiantes que

lian comenzado a cursar una carrera, es mucho mayor entre los que pertenecen a las clases obreras y

campesinas que los que proceden de un medio social de clase alta-media.

Esa carencia de igualdad de oportunidades se muestra también con especial, claridad a nivel regional. El

ciudadano de las grandes capitales como Madrid o Barcelona tiene muchas más facilidades para que sus

hijos accedan a la Universidad que si viviera en una provincia sin Universidad, lo que contribuye a que

,los que pertenecen a una clase social más elevada tienen más facilidades para trasladarse a estudiar a un

centro alejado d* su. domicilio, que los que pertenecen a una clase social económicamente más baja,

quienes difícilmente pueden trasladarse a estudiar a una capital.

Soluciones como las becas, o los descuentos en las tasas académicas (como la adoptada en el presente

curso ante la espectacular elevación de los precios de las matrículas) no son sino remedios muy parciales

y limitados. Enfocan una política universitaria en la que los problemas económicos puedan abordarse con

un cierto sosiego nos remite nuevamente a la necesidad de una reforma .en profundidad´ de las estructuras

fiscales, con las que poder hacer frente al despliegue educativo y facilitar el acceso a una auténtica

igualdad de oportunidades.

Democratización de la enseñanza que pasa necesariamente por la democratización ote otras estructuras,

fundamentalmente de las económicas...

b) Escasa proyección en la sociedad española.—Las relaciones entre la sociedad española y su

Universidad no han sido siempre muy estrechas. Por un lado, su carácter frecuentemente elitista ha

podido alejar de sus preocupaciones a buen número de españoles, que han visto en la Universidad «un

problema que afecta a la burguesía»; mientras que en las relaciones entre esa misma burguesía y la

Universidad ha existido un desconocimiento y hasta un recelo, especialmente cuando la Universidad ha

dejado de ser algo cómodo y ha ido adquiriendo un tono más crítico y hasta agresivo hacia su entorno.

Para la clase media y alta la Universidad ha sido el centro donde se impartían unas enseñanzas

profesionales capaces de adornar con un título una posición social y un prestigio. El valor íormativo,

cultural e incluso crítico ha sido soslayado. La Universidad debía ser solamente «el sitio donde se va; a

estudiar». En muchas ocasiones no ha existido en la sociedad circundante —y hablamos de la burguesía,

que es quien ha podido •´ apoyar económica y moralmente a la institución— una identifícación con la

Universidad, con «su Universidad»; mientras que la Universidad no siempre ha sabido proyectare» hacia

su entorno geográfico y social, hacia la vida de su comunidad. A este respecto puede sorprender el escaso

interes despertado en algunas . Universidades por los estudios técnicos, sociales, económicos o culturales

que inciden en la vida de su reglón. Esa especialización en la problemática regional no ha abundado

precisamente en la Universidad española, que frecuentemente ha mantenido una vida latente y distanciada

del entorno en que se movía.

tres

PROBLEMAS DE PERSONAL Y DE DOTACIÓN

a) Bajo rendimiento académico.—La calidad de la enseñanza en la Universidad española no siempre es

destacada, y cuando este auto nivel existe es muchas veces gracias a una decisión personal, ya una

auténtica vocación por la docencia. Por otro lado, el rendimiento educativo por parte del alumnado es

ciertamente deficiente, con un. relativamente bajo nivel, que tiene sus orígenes en todo él sistema

educativo español (con cursos como el C. O. U., llamado «Curso de Orientación Universitaria», que

desvirtúan su función de canalización de aspiraciones y de despertador de vocaciones, para ser sustituido

por un curso más con temas repetitivos y acumulación de datos-conocimientos). Esto se une a que la

propia Universidad participa muchas veces de conceptos educativos, pero poco deficientes que fie siguen

manteniendo en el bachillerato, como pueden ser los criterios puramente memorísticos, la acumulación de

datos, las escasas posibilidades de reflexión y de elaboración personal, la poca predisposición para el

inicio a la investigación, etcétera. Unido a que la masificación da la enseñanza no siempre permite el

deseado contacto directo profesor-alumno.

b) Escasez de medias.— Consecuencia directa de los problemas presupuestarios del M. E. C., pero a la

vez de ciertos criterios de primacía a la hora de las elecciones. La carencia de bibliotecas, seminarios,

publicaciones, centros deportivos, salas de proyecciones, etcétera, es muy amplía en toda la universidad

española. Esta carencia se manifiesta lo mismo en las enseñanzas técnicas en las que la investigación y la

experimentación se llevan a cabo en condiciones muy precarias de las que se resiente la propia

´enseñanza, como en las enseñanzas humanistas, en las que carecen de medios como bibliotecas, fuentes

de documentación, etcétera. En este aspecto, la carencia de bibliotecas públicas es un dato a • constatar,

que tienen presente casi todos los estudiantes y universitarios españoles.´

c Carencia de actividades culturales paralelas.—La Universidad no puede limitarse a impartir una

enseñanza meramente técnica; aunque se trate de la más técnica de las carreras. La Universidad tiene que

despertar el interés y facilitar todo tipo de actividades culturales y formativas. En este aspecto, la

capacidad de la Universidad española para organizar actividades culturales, convocar foros y conferencias

abiertas a todas las corrientes del mundo han sido bien limitada. Pero en los últimos cursos se viene

observando un creciente interés por este tipo de actividades en la mayoría de las universidades españolas.

Basta acercarse a los .tablones de anuncios de cualquier Facultad para encontrar todo tipo de

convocatorias culturales, políticas, educativas, cinematográficas! teatrales, musicales, artísticas...,

surgidas, la mayoría de las veces, de los propios universitarios, y que no siempre han encontrado todas las

facilidades por parte de otros niveles...

d) Carencia de investigación científica. — Una buena parte .de la responsabilidad la tiene la Universidad

española, mientras que la otra corresponde a los organismos especializados y a la propia industria privada,

España es en la actualidad uno de los últimos países de Europa en investigación científica. Sólo Greda y

Portugal permanecen a la zaga. La carencia de investigación supone un paso atrás en el desarrollo

industrial del país, también una frecuente salida de divisas en busca de patentes y royalties, que podían

haberse ahorrado de existir una.investigación lo suficientemente desarrollada. España dedica un 0,34 por

100 de su P. N. B. en investigación, mientras que U. S. A. destina el 3,1; la U. R. S. S. y Gran Bretaña, el

2,2, y Francia, el 2. Gran parte de las posibles vocaciones científicas despertadas en la Universidad

española se desperdician por. ios pocos atractivos que supone elegir este campo. La escasa dotación

presupuestaria se traduce "en la deficitaria labor en este campo en el aspecto universitario. Las

Universidades españolas difícilmente pueden mantener unos departamentos de investigación (incluso la

labor del propio Consejo Superior de Investigaciones Científicas no es suficiente. El penoso casticismo

del «que inventen ellos!» sigue siendo una lamentable realidad, aun en nuestra década.

cuatro

LOS PROBLEMAS DE PERSONAL

La situación del profesorado de Institutos y Universidad es un motivo de frecuentes informaciones en

todos los medios.de comunicación. La actual situación ambigua de personal no numerario, a quien no se

le reconoce su actividad como laboral, hace que la dedicación a la actividad docente no sea precisamente

una labor agraciada.

La universidad se ha sentido muy poco interesada por so entorno social y regional

El acceso por la rigidez de las oposiciones

Los catedráticos de Universidad son el cuerpo más alto de todo el sistema educativo español, los más

prestigiados y los más mimados. Hasta el momento se ha seguido un sistema de, acceso al cuerpo más

bien rígido. El logro de la cátedra ha sido como • la adquisición de una especie de «status» de máximo

rango. Mientras para un número muy abundante de catedráticos alcanzar la cátedra ha supuesto abrir paso

a todo un proceso de renovación científica, al propósito de impartir unas enseñanzas con una auténtica

vocación; para otros, la cátedra ha sido una actividad al lado de otras: ha sido frecuente el ejemplo de los

catedráticos que raramente aparecían por la Facultad. Esto nos lleva al problema de las cátedras vitalicias

ya la posibilidad de contratación de intelectuales relevantes sin. mantener ese aspecto de permanencia. La

cátedra en un sistema democrático, en una Universidad democrática, no puede ser nunca una regalía ni un

privilegio de por vida, sino un servicio y una seguridad dé permanencia para poder desarrollar una labor

intelectual y docente muy intensiva. Revisar el sistema de acceso del profesorado, y ofrecer unas

garantías de estabilidad a todos los cuerpos, es una de las obligaciones qué la Universidad española tiene

en estos momentos. La cruz de la estabilidad del catedrático es la absoluta provisionalidad del cuerpo de

P. N. N., cuya inestabilidad e inseguridad en el empleo difícilmente les permite una dedicación a la

enseñanza sin otras preocupaciones que las de un mejoramiento de la calidad de la misma.

Cuando se tienen problemas económicos, o el empleo depende de una decisión unilateral, es difícil

que puedan impartirse clases con el sosiego y la tranquilidad deseadas, con la preparación y e] cuidado

requerido por la labor docente. El cuerpo de los P. N. N. y de gran parte de los numerarios y muchos

catedráticos son conscientes de la profunda renovación que la Universidad española precisa en el

aspecto del personal docente.

próximo número

Universidad ¡1 la política en el "campos"

 

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